Había una vez tres pandas muy simpáticos que vivían en un pueblito escondido entre las montañas llamado Jenelle. El mayor se llamaba Tedy, un panda fuerte y valiente; la del medio era Andrea, curiosa y alegre; y la más pequeñita, Emilia, dulce y un poco tímida. A pesar de sus diferencias, las tres eran inseparables y compartían grandes aventuras juntos.