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Adultos mediadores
Cuando los adultos acompañamos a los niños en la elaboración de sus actividades, siempre sentimos la necesidad de intervenir en sus creaciones, ya sea porque no están siguiendo la técnica correcta o porque estéticamente no se encuentra bien elaborado: una línea se fue chueca, el color rebasó el borde o se dejaron muchas huellas marcadas. Y si bien, cuando enseñamos técnicas o alguna disciplina en particular, siempre se necesita retroalimentación y una constante supervisión para saber cómo se está avanzando, también resulta importante dejar que nuestros pequeños puedan crear a partir de ciertos materiales, con el libre albedrío, la personalidad e imaginación de cada uno.
Cuando nosotros tomamos el papel de mediadores dentro de una actividad es posible acompañarlos sin intervenir directamente en sus creaciones. Esto es importante porque a partir de ahí podemos dejar que su creatividad e imaginación sean estimuladas; siempre podemos dar opciones de solución a ciertas cosas, e incluso sugerencias para el uso de materiales con los que puede trabajar, sin dejar de lado la posibilidad de que pueda hacer uso de su libre albedrío. Por eso, es importante que nuestro rol como adultos sea siempre acompañar el proceso, no terminar haciéndolo, para que los niños tengan la posibilidad de crear desde su propia imaginación y analizando la gama de recursos con los que cuentan para sus creaciones.
En este sentido, mediar implica que nuestro rol se encontrará entre dos elementos: por una parte, nuestro pequeño (con su cognición, conocimientos previos, personalidad, etcétera) y, por la otra, se encontrará la actividad, el material e incluso el espacio físico en el que nos encontremos. Nuestro rol se encontraría justamente en medio, en un espacio en el que tengamos la posibilidad de acercar los materiales al pequeño o viceversa, mientras buscamos algún objetivo en particular; llámese estimular la motricidad fina, la imaginación, e incluso que nuestro pequeño aprenda a usar las tijeras o un lápiz.
Así, no solamente estamos cumpliendo nuestro papel de mediadores, sino que también nos permite recordar la importancia de respetar la individualidad de los niños, su autonomía y su propia capacidad para ser y crecer en el mundo, que muchas veces se dirige únicamente a las personas adultas. De ahí la importancia de darles voz y espacio, para que más adelante ellos también tengan la posibilidad de crecer y decidir a su propio ritmo. Te recordamos que en la Ludoteca CDI siempre hay opciones de actividades para ti y tus pequeños, para que puedan elaborar actividades en conjunto o con las ludotecarias, así como las distintas opciones de juego libre y juegos de mesa en las que todos pueden participar.
// Viridiana Hernández







