El día anterior a Purim, o sea el 13 de adar, se conmemora con un ayuno menor el hecho de que en su momentos, también Esther, Mardoqueo y todos los judíos de Shushan ayunaron durante tres días (Esther 4,15-17) antes de que la reina emprendiese los primeros pasos destinados a salvar a los judíos de la destrucción que había decretado contra ellos el ministro Hamán. Ayuno que suele llamarse Taanit Esther (Ayuno de Esther).

Y menor, porque solo se aplica durante las horas diurnas, desde la salida del sol hasta la puesta del mismo. Si cae sábado, este ayuno se anticipa al jueves que le precede, o sea, el día 11 de adar.
Llegado el Purim, se lee dos veces el Libro de Esther, también llamado Meguilá Esther, Rollo de Esther, porque el texto que se recita delante del público en la sinagoga no es el de un libro impreso, sino de un rollo del pergamino con letras manuscritas, como los rollos de la Torá, pero evidentemente de tamaño mucho menor que estos. Una vez se lo lee por la noche, y la segunda, por la mañana siguiente, y se lo entona con una melodía especial. Cada vez que a lo largo de la lectura, el encargado de la misma menciona el nombre de Hamán, los fieles en la sinagoga – y principalmente los niños – suelen expresar su protesta contra este ministro antisemita mediante manifestaciones ruidosas de diversa índole, por ejemplo revolviendo matracas o golpeando con los pies en el suelo.
De la Torá se lee por al mañana un breve párrafo tomado de Shemot (Exodo 17.8 ss), que cuenta cómo los nómadas del pueblo de Amalek atacaron por la espalda a los hijos de Israel poco después de la salida de Egipto. La vinculación de este episodio con la historia de Purim radica en el hecho de que la tradición judía relaciona a Aman con el linaje de los amalecitas, afirmando que el descendía de esa tribu.

Fuente: es.catholic.net

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