
Palabras de la Lic. Mónica Kibrit, Presidenta del Comité Ejecutivo del CDI, en la Inauguración del evento.
Buenos días a todos y sean bienvenidos a la apertura de la serie de eventos 500 años de presencia judía en México. Hace ya casi un año se acercó conmigo, el Arq. Dan Ovseyevitz a presentarme su plan de trabajo para el año 2021, y me comentó que justo este año se cumplen 500 años de la llegada de los primeros judíos a México, por lo tanto, sería muy interesante hacer un evento tomando esta temática; la temática se nos hizo muy interesante y decidimos proseguir con el evento. Qué ingenuos éramos hace un año, ya que nunca nos imaginamos la magnitud de lo que se estaba cocinando, la riqueza cultural, el material obtenido, las vivencias y la excelente relación que se ha formado con la Fundación HispanoJudía, nuestros socios en esta travesía. A un año de esa plática, ha sido toda una aventura educativa y nos ha dejado una huella que se siente como de 500 años. Si bien la Comunidad Judía de México, como la conocemos y la vivimos actualmente se formalizó hace poco más de cien años, los primeros judíos llegaron a esta maravillosa tierra hace 500. Con esta serie de eventos, queremos hacer un homenaje a esos primeros pioneros y todas las vicisitudes que tuvieron que pasar, que se fusionaron con la maravillosa cultura mexicana, dejando impregnadas usos y costumbres que se viven hasta el día de hoy. Durante un mes podremos sumergirnos al mundo de la familia Carvajal, a conferencias magistrales sobre la herencia judía en México, a recorridos sobre la ciudad que fueron testigos de ese capítulo en la historia, concluyendo con la ceremonia de clausura en el antiguo Palacio de la Inquisición, con un espectáculo solemne alusivo a la ocasión. Los invito a todos, durante un mes a sumergirnos en el pasado visto desde el presente Agradezco enormemente la dedicación y la pasión de todo el equipo de profesionales y Voluntarios del Centro Deportivo Israelita, encabezados por Dan Obseyevitz, como Presidente del Comité de Actividades, y al Ing. Jorge Wigisser, Director de la Institución, quienes adoptaron este proyecto con una pasión inigualable, a la Fundación HispanoJudía, encabezada por Shula Serur con los que trabajamos como socios desde el día uno, al Luis Huitron, doctor en Historia, y experto en el tema, director general de este evento, y a todas los conferencistas, artistas, patrocinadores, y las personas que se contagiaron de la nostalgia de una historia que nos marca a todos. Por último, un agradecimiento a nuestras tradiciones como pueblo judío, que son lo que nos ha mantenidos por más de 5000 años y, a nuestro querido México, país que nos recibió con las puertas abiertas y que es nuestro hogar. Disfruten mucho la aventura de un viaje al pasado desconocido, que para muchos es parte de nosotros .
Palabras del Arq. Dan Ovseyevitz, Presidente del Comité de Actividades del CDI.
“Arq. Marcos Shabot, Presidente del Comité Central de la Comunidad Judía de México C. P. Isaac Roizen,
Presidente del Consejo del CDI C. P. Mónica Kibrit, Presidenta del Comité Ejecutivo del CDI
Sra. Shula Serur de Shrem, Directora de la Asociación de Amigos de la Fundación HispanoJudía en México
Dra. Alice Gojman de Backal Representantes de instituciones comunitarias Señoras y señores Amigos todos:”
Los pretextos son un recurso que usamos los seres humanos para justificar una necesidad, o simplemente, un deseo. Los cumpleaños, por ejemplo, fueron diseñados para que exista un pretexto, por lo menos una vez al año, nos comuniquemos con gente que, de otra manera caería en el olvido. Las ceremonias de graduación son el pretexto perfecto, para darnos cuenta de que después de años y años pagando colegiaturas, definitivamente valió la pena. Y tomando como pretexto un número tan completo, con tanta personalidad y carácter, como el 500, hemos decidido conmemorar los 500 años de presencia judía en México. Un hecho ignorado por muchos y olvidado por otros. Pero nos toca, como Comunidad y sociedad, recordar aquellos tiempos y las huellas y legado que dejó esa gente, que fueron presa de la intolerancia y murieron solo por el hecho de ser judíos. Ana Frank dijo: “Podrán callarnos, pero no pueden impedir que tengamos nuestras propias opiniones”. El Centro Deportivo Israelita en conjunto con la Fundación HispanoJudía hemos diseñado esta serie de eventos, con un collage de actividades para llegar a diferentes nichos y salir todos nosotros enriquecidos, emocionados y conociendo algo nuevo de nuestra historia. Agradezco enormemente la confianza depositada, el apoyo incondicional de instituciones comunitarias, del Deportivo y de su directiva, en especial a Mónica Kibrit, Isaac Roizen, Roberto Salomón y Jorge Wigisser, entre otros muchos. Agradezco a la Fundación HispanoJudía y, aplaudo la energía, entusiasmo y pasión con la que Shula y su equipo, creyeron, se sumaron y enamoraron de este proyecto. Agradezco el apoyo de los patrocinadores que creyeron en el concepto e hicieron posible su materialización. Somos privilegiados por la calidad profesional y humana de los conferencistas, académicos, artistas plásticos, bailarines, arqueólogos, narradores, chefs, músicos y cinematógrafos que nos transmitirán sus talentos para generarnos emociones. Gracias a cada uno de ustedes por su invaluable participación. Felicito al equipo profesional de esta Institución, a David, Olga, Sheyla, Angie, José Manuel, Alejandro, Nurit, Héctor, Edgar y Sandra, por su profesionalismo y emoción. A Susy y Rebe en Comunicación, Jane en logística y Natalia en Comercialización por su entrega y actitud. Mención especial a Pepe Masri y Saúl Siano, cuyo compromiso y amistad son invaluables, y a Gabriel Speckman por esta música introductoria. El empuje, carácter y consejo preciso de nuestra querida Mónica Unikel, que le dio forma a esta idea; y el apoyo de Alice Gojman de Backal, autoridad en la materia que permitió concretarla. Y con el pretexto de estar inaugurando esto, que hace poco era un sueño imposible (como diría El hombre de La Mancha), quiero compartirles que una de las cosas más valiosas que me dio este proceso, que fue trabajar con un Comité Organizador tan maravilloso. Mi eterno agradecimiento, reconocimiento y aplauso a Tali Broitman, Vivian Wuhl, Luis Huitron, León Braun y Yoshúa Mizrahi. Ellos son el corazón de todo esto. Su pasión, inspiración, trabajo, propuesta, entrega, actitud y sonrisa fueron fundamentales para lograr este resultado. Luis Huitron, tu dirección y sentido fueron impecables. ¡Gracias por siempre! Esperamos que disfruten los eventos, se emocionen con los mensajes y se identifiquen con la historia. Bienvenidos a esta, su casa, la Casa de Todos. Y sintámonos afortunados de poder conmemorar, en libertad, cobijados por instituciones de este calibre, en una Comunidad tan maravillosa, los 500 años de presencia judía en México.
Palabras del Arq. Marcos Shabot Zonana, Presidente del Comité Central de la Comunidad Judía de México.
Buenos días a todos, me da mucho gusto estar hoy en esta mañana en el Centro Deportivo Israelita de forma presencial, después de lo que nos tocó vivir en los últimos tiempos y, me congratulo de que podamos tener este evento. Saludo con afecto a los Directivos del Deportivo Israelita, los Directivos de la Fundación HispanoJudía, la señora Alice Backal, su reconocimiento siempre, y al señor Luis Huitron. Es un honor participar en este maravilloso Centro Deportivo Israelita para conmemorar los 500 años de la presencia judía en México, que se inició con la conquista española encabezada por Hernán Cortés en el año de 1521. Muchos judíos y conversos buscaron refugio en las tierras recién conquistada, y así, se inició su afluencia significativa hacia la Nueva España, dejando una profunda huella en el devenir histórico de nuestro país. Es un relato que nos permite entender la historia de México de aquellos años, a través de la forma como vivieron esas comunidades. Las dificultades que tuvieron en asimilar lo ajeno, los rechazos que sufrieron y lo que aportaron a este bendito país. Cinco siglos después la presencia de esos inmigrantes se sigue sintiendo. Muchas tradiciones y costumbres perduran hasta la actualidad, en el caso de Nuevo León por mencionar alguno; por ejemplo, algunas palabras, hábitos, gastronomía e incluso nombres y apellidos provienen de los primeros asentamientos de judíos sefaradíes de la entidad. Durante cuatro semanas tendremos la oportunidad de conocer más de la cultura, gastronomía e historia de estos personajes, de los lugares de donde provenían, de las circunstancias de su llegada y de las aspiraciones, de sus fracasos, contribuciones y sus logros. Contaremos con la participación de expertos en el tema de diversas actividades. Elie Wiesel, sobreviviente del Holocausto, y premio Nobel de la Paz en 1986, decía: “En la historia judía no hay coincidencias”. Esta conmemoración nos permitirá recordar una parte del inicio de la presencia judía del país. Así, como hace 500 años, aquellos judíos llegaron buscando un refugio, un lugar seguro para continuar su vida y sus tradiciones. Hace poco más de 100 años, 110, nuestros abuelos y bisabuelos llegaron a esta nación, que abrió sus puertas para que nosotros tengamos la fortuna y bendición de poder desarrollar y profesar nuestra religión en un país maravilloso como México. Nuestro reconocimiento y felicitaciones al Deportivo, a la Fundación HispanoJudía, sus Directivos, así como, quienes generosamente apoyaron la organización de este importante evento. A nombre del Comité Central de la Comunidad Judía de México les deseamos mucho éxito y muchas gracias a todos.
Palabras de la Lic.Vivian Wuhl Vicepresidenta del Comité de Punto CDI Monte Sinai y promotora del evento.
“Presidente de Comité Central Presidente del Consejo Directivo del CDI
Presidente del Comité Ejecutivo del CDI
Presidenta de la Fundación HispanoJudía Autoridades comunitarias Amigos todos.
Me ha sido difícil encontrar las palabras para transmitirles de qué trata esta conmemoración, y de qué trata la exposición que hoy les compartimos. Pero hace unos días, alguien me recomendó una película polaca, Ida, que ganara el Oscar a mejor película extranjera en el año 2013. Trata de una joven que en los años sesenta decide convertirse en moja, después de pasar su vida en un convento comienza una búsqueda de su identidad, descubriendo en ese momento de su vida que es judía y que vivió siempre en un convento, donde fue dejada de niña para salvar su vida de la muerte como le tocó al resto de su familia; ahí pude encontrar lo que necesitaba para transmitir de qué va esto. La historia de la película, basada en un hecho real, y esto, solo tienen una diferencia: unos 400 y tantos años que pasaron entre uno y otro evento. Pero, los dos los une unos motivos: la persecución, la intolerancia, la barbarie que orilló a muchos de nuestro pueblo a buscar en el secreto, en la vida oculta, una forma de sobrevivir. Hace 500 años fueron obligados a llevar frente a los ojos del opresor, una identidad falsa, de la puerta hacia afuera, un nombre, un credo, una forma de vivir que puertas afuera significaba sobrevivir o morir en la hoguera. Y como las puertas, que pueden mostrar una vida hacia afuera, pero hacia adentro ocultan la verdadera identidad, como una vasija que puede ocultar el real contenido que lleva. 500 años han pasado y en este país en el que prima la libertad, fueron recibidos con los brazos abiertos, nuevas generaciones que encontraron aquí, a diferencia de quienes hoy recordamos, la paz para vivir a puertas abiertas. Hoy, los artistas plásticos a quienes convocamos, y agradezco de corazón su participación, han plasmado con su pincel, con sus colores, su inspiración y por, sobre todo, sus propias experiencias de vida, lo que ha significado a puertas cerradas.
Gracias:
Tere Metta y Agustín Castro López
Claudia Nierman
Elisa Konisberg
Cinthia Serur y Libre Gutiérrez Esther Rayek
Fernando Díaz Gilda Solís
Jesica Selene Cruz
Jessica Feldman
Juan de Dios Reyes Judith
Leo Valero Mónica Unikel y Sara Salomon
Otilia Carrillo
Pamela Velasco Ortíz
Ruth Maya y Esther Ginsberg
Gracias por aceptar y acercarnos a través de su arte, lo que ha significado el dolor del ocultamiento. Gracias al maravilloso equipo profesional del CDI que hace posible estar hoy aquí y compartir con todos ustedes esta experiencia. Gracias José Manuel Segura por plasmar sueños en realidad; gracias, Luis Huitron por ser conocimiento, inspiración y por, sobre todo, amigo. Gracias Dan por estar siempre a mi izquierda. Gracias Fernando por mostrarme que eres un profesional inspirado, pero por, sobre todo, compartir este momento. Hoy inauguramos tres exposiciones: A puertas cerradas; Los Carvajal, palabras eternas, y Los rostros de la descendencia, en donde las tres llevan un hilo conductor. A puertas cerradas simboliza esa vida oculta, que en el anonimato trataron de preservar su identidad. Los Carvajal, con nombre y apellido, representan a esos miles que llevaron vidas ocultas, son un nombre y apellido que engloban a tantos que han sufrido para que 500 años después podamos conocer; como en la película polaca, la verdadera identidad en los rostros de la descendencia. Cuando cada año conmemoramos Yom Hashoá be agvura, como se dice en hebreo, el Día del Holocausto, recordamos a las víctimas de la barbarie entonando el himno de los partisanos. Hoy, recordando a quienes fueron cruelmente víctimas del odio y la persecución, abrimos nuestras puertas con orgullo y decimos: “Mir Zainen Do”. ¡Anajnu Po, Aquí estamos!






