
El partido Likud de Netanyahu no sólo ganó las elecciones por amplia diferencia
El partido Likud de Netanyahu no sólo ganó las elecciones por amplia diferencia frente al segundo -el centrista Yesh Atid-, sino que el bloque de grupos políticos que lidera se encamina a superar sin problemas el mínimo de 60 parlamentarios necesarios para gobernar.
Así, el retorno del exmandatario al poder resulta casi inevitable y sólo se vería obstaculizado por un cambio rotundo -e improbable- de tendencia en el recuento de los menos de 700.000 votos aún por contabilizar, con el 86 % ya escrutado.
Netanyahu recuperaría entonces el trono que perdió a mediados de 2021, a manos de una coalición de partidos de todo el arco político, y lo haría junto a sus socios ultraderechistas y ultraortodoxos.
De mantenerse estos resultados, estos partidos concentrarían un total de 65 diputados de una Cámara de 120 y superarían por amplia diferencia al bloque opositor encabezado por el actual primer ministro, Yair Lapid.
Fin del bloqueo y ¿fin de la izquierda?
Más allá de qué gobierno formaría Netanyahu, el hecho de que esté en condiciones de establecer un ejecutivo representa un hecho importante para el país, que saldría de un bloqueo político de casi cuatro años y durante el cual se celebraron cinco elecciones generales.
«Lo más importante es que finalmente el pueblo estará unido, no habrá ya elecciones todos los años y habrá estabilidad por 4 buenos años», dijo Guy Cohen, israelí de 46 que trabaja en una casa de cambio y que, más allá de empatizar ideológicamente con el bloque ganador, hace hincapié en que el país tendrá un «gobierno estable».
Por otra parte, los resultados hasta el momento indicarían un mínimo histórico de representantes de partidos de izquierda y centroizquierda en la Knéset (Parlamento).
El histórico partido Laborista, que gobernó Israel desde su fundación y durante buena parte de su historia, obtendría cuatro escaños, su peor cifra. Y el pacifista Meretz, la formación más de izquierdas dentro de los partidos sionistas, no alcanza por el momento el mínimo del 3,25% de los votos necesarios para entrar al Parlamento y se quedaría fuera por primera vez desde su creación.
Otro partido que quedaría fuera de la Knéset es el nacionalista árabe Balad, que apostó a escindirse de una coalición de partidos árabes y se presentó de forma independiente, obteniendo en torno a un 3% de los votos.
Las otras dos formaciones árabes, Raam y Hadash-Tal fueron, junto a Yesh Atid, los únicos partidos del bloque opositor que registraron una mejora en su desempeño electoral respecto a los comicios del año pasado. Israel Nuestro Hogar y Unidad Nacional, los miembros derechistas del bando anti-Netanyau, pierden dos escaños cada uno.
Fuente: Con información de Aurora / EFE
