
En algún momento todos hemos escuchado las diferentes
anécdotas e historias que cuentan las personas mayores sobre los acontecimientos que han azotado a la Comunidad Judía en todo el mundo, uno de ellos es la celebración de los Juegos Olímpicos celebrados en Berlín en el año de 1936, donde Adolfo Hitler, quien fuera el mandatario de Alemania en aquel tiempo, no permitió que los atletas de origen judío pudieran participar en la justa deportiva debido a su origen.
Aquí tenemos algunos datos históricos interesantes que complementarán todo aquello que ya hemos conocido y escuchado con respecto a dicho evento:
El medallero quedó de la siguiente manera:
De Estados Unidos Samuel Balter por Básquetbol.
Hungría tuvo atletas de descendencia judía, tales como: Gyorgy Brody y Miklos Sarkany por el Polo Acuático, Karoly Karpaty en Lucha y Endre Kabos por Sable tanto individual como en equipo, todos estos atletas obtuvieron la presea dorada; Canadá sembró una medalla de plata bajo la firma de Irving Maretzky por Básquetbol, el bronce se lo colgó Gerard Blitz de Bélgica, en la disciplina de Polo Acuático; por su parte el austriaco Ribert Fein quien compitió en la disciplina de Levantamiento de Pesas obtuvo la medalla dorada para finalizar de Alemania, Helene Mayer se alzó victoriosa con la insignia plateada en la contienda de Florete Individual.
En la disciplina perteneciente al Atletismo, de la rama de Salto de Altura, Gretel Bergmann, perteneciente a la Comunidad Judía, había igualado las marcas de las contendientes alemanas y así poder clasificar a la justa, sin embargo, dos semanas antes de la celebración le fue anunciado que quedaba fuera del Equipo Representativo de dicho país; lamentablemente para la delegación germana con ella se fue una de las grandes oportunidades de subir al podio de vencedores.
Por otro lado, Alemania mostró un gesto de la moderna democracia que se hacía presente dentro de las naciones europeas, por ello, las autoridades decidieron conceder a la esgrimista Helene Mayer, quien había llevado sus estudios deportivos en California, representar a Alemania en Florete, obteniendo la presea plateada; durante la premiación realizó el saludo nazi, característico del ejército alemán.
Dos corredores originarios de Estados Unidos, pertenecientes a la Comunidad Judía, Marty Glikman y Sam Stoller, fueron reemplazados por los velocistas Jesse Owens y Raloh Metcalfe; los atetas retirados se habían entrenado para la carrera de 4 X 100, la razón que se comentó fue que los entrenadores no deseaban que Hitler estuviera avergonzado de tener a dos atletas de origen judío sobre el podio de ganadores.
Llenos de temor y desesperación; así los describió William E. Dodd, quien fungía como embajador de Estados Unidos en Alemania durante la celebración de los Juegos Olímpicos, los cuales hicieron una pequeña pausa a la ideología del antisemitismo en dicho país; dos días después de que terminó la justa deportiva, el capitán Wolfgang Fürtner, director de la Villa Olímpica, se suicidó luego de que fue dado de baja del servicio militar a consecuencia de su origen judío.
Como dato anexo comentar que en 1931, el Comité Olímpico Internacional escogió a Alemania para organizar en el 36 la justa deportiva lo cual significaría el regreso del país germano a la comunidad internacional, ya que estuvo en el aislamiento después de su derrota de la Primera Guerra Mundial.
Para 1933 se implementó la política de solo arios en todas las organizaciones deportivas de Alemania, por lo que todos los atletas de origen judío, o que tuvieran descendencia de la Comunidad quedaban automáticamente excluidos de poder competir en alguna de las disciplinas deportivas de la justa, así como de las instalaciones y las delegaciones representativas de dicho país.
En ese mismo año, la Asociación de Box alemana expulsó al pugilista Eric Seeling, quien pertenecía a la Comunidad Judía, quien tuvo que emigrar a Estados Unidos, donde pudo retomar la práctica deportiva. Daniel Prenn, quien participaría en la disciplina del deporte blanco, fue expulsado del equipo perteneciente a la Copa Davis del país europeo.
En diferentes partes del mundo se unieron para llevar a cabo un boicot a los Juegos Olímpicos de 1936, debido a las condiciones antisemitas con las que se manejaron; por ello algunos países proponían realizar una contra olimpiada, por lo que en Barcelona España, se planeó la llamada Olimpiada Popular; sin embargo, el estallido de la Guerra Civil provocó la cancelación de dicho evento.
Ing. Ishie Gitlin, Vicepresidente del consejo Directivo del CDI
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