Esta semana fue una muestra adicional de lo grandioso de ser judío en
México, una vez más me quedé impresionado de la calidad y calidez de nuestra Comunidad. Por segundo año, cientos de familias abrieron sus casas para recibir invitados para compartir la mesa de Shabat. Decenas de instituciones comunitarias congregaron a miles de participantes en eventos, comidas, conferencias, todas para la celebración de Shabat. Cientos de voluntarios prepararon cada uno de estos foros para celebrar la unión de nuestro pueblo, y sumarnos a más de un millón de judíos de 560 ciudades en 5,500 sedes diferentes con un propósito común, cuidar el Shabat mundial llamado The Shabbos Project.
Todo comenzó hace dos años en Sudáfrica donde el rabino principal R. Goldstein tuvo la idea de convocar a 75,000 judíos de su comunidad a cuidar un Shabat todos unidos, el año pasado en México nos unimos a este propósito que se volvió un fenómeno mundial dentro de la judeidad moderna internacional. En esa ocasión, tuvimos la oportunidad de unirnos todos y celebrar, pero este año esta celebración no tuvo comparación. Más de 140 voluntarios se propusieron la tarea de hacer del 2015 una celebración que superará las expectativas de lo sucedido el año pasado, trabajaron ocho meses para lograr lo que hoy es un recuerdo de unidad y celebración. Este año todas las comunidades participaron en los eventos, incluso comunidades en el interior de la república como La Paz, Cancún, Guadalajara y Monterrey se unieron y recibieron las guías para Shabat que se repartieron a gran parte de la comunidad en la Ciudad de México, esto es un claro ejemplo de la posibilidad que tenemos como comunidad de dejar a un lado nuestras diferencias, trabajar en conjunto y obtener grandes resultados, siendo incluyentes y respetuosos los unos de los otros.
Cuántos de nosotros no cambiamos nuestras fotos de perfil en Facebook o Whatsapp. En este año gran parte de la energía fue volcada en las peticiones de paz para con nuestros hermanos en Israel, desde las redes sociales que mostraban letreros que decían #TOGETHER AGAIN WITH ISRAEL hasta más de 2,000 mujeres que hicieron jalá y pidieron para que terminen los conflictos y llegue la paz. Millares de jalot que fueron amasadas con amor y con una espiritualidad especial al saber que eran todas para llevarlas al otro día a la mesa, y celebrar comiéndolas a la luz de las velas con propios e invitados. El Centro Cultural Monte Sinai y el Dépor fueron las sedes donde se congregaron niñas y mujeres de todas las edades y de todos los grados de religiosidad a compartir esta espectacular experiencia donde en su mayoría vertieron lágrimas de felicidad al sentir tanta energía positiva.
El sábado se llenó de alegría para miles de personas que convivieron ese día desconectándose de sus celulares, olvidando la televisión, caminando, conversando y compartiendo con los suyos 25 horas de descanso y hermandad, historias como las de Hanoar Hatzioni que organizó para 230 jóvenes un Shabbos Juvenil en sus instalaciones del Colegio Hebreo Tarbut y cruzaron la frontera al Centro Comunitario Maguén David para ser recibidos con una cena de Shabat, un lugar para hacer el rezo y un Kidush precioso especialmente para ellos. En todas las instituciones comunitarias se dieron cita el doble e inclusive el triple de la audiencia habitual. Hubo tres shabatonim en hoteles de la zona de Santa Fe y Bosques, en donde se reunieron centenares de familias para compartir juntos conferencias, canciones, comida y mucha espiritualidad.
Qué decir de la culminación, el cierre, la Havdalá, la separación entre lo santo y lo mundano, entre la obscuridad y la luz, entre los días de la semana y el Shabat, esa ceremonia milenaria que semana tras semana en todos los rincones de nuestros templos, nuestras casas, millones de judíos observan. En esta ocasión, tuvimos la oportunidad de celebrarla todos juntos, más de 2,200 de nosotros reunidos en el Dépor para despedirnos juntos de este Shabat tan especial. La música nos llegó al corazón, las tonadas de los jazanim de todos los sectores de nuestra Comunidad cantando en unión, todos juntos celebrando y con el gran acompañamiento del fantástico grupo a capela The Maccabeats, quienes nos deleitaron con un concierto que tuvo a todos cantando, bailando, y pidiendo más. No queríamos que terminara, el espectáculo estuvo de primer nivel, el Dépor se vistió de gala y una vez más fue el lugar donde se reunieron todas las comunidades en la Casa de Todos.Después de aplausos y dar autógrafos The Maccabeats fueron a cenar y entre chistes y canciones comentaban cómo de todos los lugares del mundo donde habían sido contratados para cantar, México era sin duda el único que había reunido a toda la comunidad en comunión para este evento.
Eso es lo que me enorgullece, muchas veces en el extranjero, el visitante que nos hace ver la grandiosa comunidad que tenemos, nuestras instituciones, nuestras diferencias que se vuelven complementarias, nuestra calidez que hace que todos los que vienen a conocer México se lleven una impresión de que la nuestra es de las mejores comunidades del mundo. Sí así es, México, nuestro querido México es especial, es un lugar donde judíos de diferentes procedencias creamos muchas comunidades que convergen en una comunidad. Con intereses comunes y metas comunes, donde todos queremos lo mejor para todos nosotros, y donde año con año seguiremos abriendo nuestras puertas para que por lo menos un Shabat al año seamos bienvenidos en la casa del amigo para celebrar juntos The Shabbos Project.



































































































































































































