Así como es importante la vida del hombre en el judaísmo, también lo es la de los árboles, especialmente los que dan frutos, ya que sirven a la supervivencia humana.
De esta relación profunda con los árboles, se puede comprender que el judaísmo ve con gran importancia el acto de plantar. Los árboles son símbolo de una civilización culta. Entre más desarrollado esté un asentamiento, será más progresista su cultura arbórea. La plantación da la capacidad de pensar a largo plazo, ya que los frutos se obtendrán al cabo de varios meses o incluso años.
“Cuando hayas entrado en la tierra que yo voy a daros… sembrarás…” (Levítico 25: 2-3)
Nuestros jalutzim, empezaron con esta ardua tarea.
Después de las primeras adquisiciones de tierra por parte del Keren Kayemet, comenzó el trabajo de rehabilitación de estas. Había que mostrar presencia en el campo y no solo en las escrituras de compra. Esa segunda etapa era aún más importante que la primera, ya que se llevaba a cabo en forma personal, el hombre y la tierra… lo que tiene un gran valor didáctico y simbólico. De esta forma, empezaron a sentirse realmente parte de esa tierra y a la vez, a sentir esa tierra propia.
Transformar el desierto en tierra con alma. Asentar a la gente y estudiar las posibilidades de que la tierra brindará frutos, y que pudieran crecer árboles, fueron los primeros retos de nuestra Institución.
Actualmente, el Keren Kayemet ha sembrado más de 240 millones de árboles. Israel es el único país que acabó el siglo pasado con mucho más árboles que como lo empezó. Somos los responsables del cuidado y mantenimiento de todos los bosques de Israel, es por eso, que agradecimos infinitamente la calidez y apoyo de tantas familias que se nos acercaron durante los incendios de noviembre y gracias a eso, nos comprometimos a sembrar dos árboles por cada árbol quemado.
El KKL está ligado íntimamente al precepto de Tikun Olam. Nos recuerda y nos concientiza del gran compromiso y obligación que tenemos como habitantes de este planeta, de dejar un mundo mejor del que encontramos al nacer.
Hace poco oí una interpretación del sionismo actual. Somos sionistas si enarbolamos nuestras buenas acciones en nombre de Israel y del pueblo judío. Como está escrito: debemos ser luz y ejemplo para la humanidad, y no en el sentido de superioridad, sino en mostrar con honestidad nuestro interés y pasión por dejar a las siguientes generaciones un mundo mejor. En estos días de Tu Bishvat, el 15 del mes de shvat que es considerado como El Año Nuevo de los Árboles, tenemos frente a nosotros la posibilidad de pensar cuál es el impacto que estamos generando en nuestro mundo, y qué mundo queremos dejar a nuestros hijos y nietos.
En el Israel contemporáneo, es una tradición plantar en esta festividad y la hemos adoptado en varios países. El árbol por sí solo tiene una poesía y simbología hermosa, pues nos habla de raíces, pero también de crecimiento, de desarrollo, de frutos, de vida. Precisamente en estos días estamos teniendo actividades con las escuelas de la Red, y no hay nada más gratificante que transmitir a nuestros niños, los valores del Keren Kayemet, valores sionistas, valores judíos, valores universales. Es esto mi motor para seguir en esta apasionante labor.
Por último, quiero compartirles con mucha alegría, que en Keren Kayemet LeIsrael estamos cumpliendo 115 años desde su fundación y 90 años en México. Los invitamos a nuestro festejo los días 26 y 27 de febrero. Viviremos Israel a través del Keren Kayemet en una proyección de 360 grados dentro de un domo. Será una gran experiencia multisensorial.
¡Los esperamos!
¡Jag Sameaj!
