
El pasado domingo 7 de noviembre a las 10:00 horas, tuve el privilegio
de caminar por las calles del Centro Histórico de nuestra CDMX, en compañía de una gran amiga, la directora de la Sinagoga Histórica de Justo Sierra, Mónica Unikel. Además, tuvimos la inigualable compañía de poco más de cien personas que se sumaron a este recorrido, mismo que tuvo como objetivo visitar algunos de los espacios más importantes que sirvieron como escenario para la vida criptojudía durante los siglos XVI y XVII. La Ciudad de México fue levantada bajo la dirección de Hernán Cortés y el trazo del ‘júmetra’ Alonso García Bravo, entre 1521 y 1523. Esta incipiente ciudad se conformó a partir de las tres calzadas prehispánicas y presentó un crecimiento paulatino hasta 1639, año en que tuvo que ser reedificada casi en su totalidad debido a una terrible inundación que destruyó la capital novohispana. Justamente en esta temporalidad, se desarrollaron los primeros espacios que albergaron las dos comunidades criptojudías identifi cadas por la historiografía: la primera correspondiente a la familia Carvajal y la segunda denominada como La gran complicidad. En esta ciudad, de la cual no queda mucho, Alfonso Toro nos cuenta que se levantaron las casas de la familia Carvajal en lo que actualmente es el barrio de Peralvillo. Nathan Wachtel menciona que las casas de las familias Núñez, Enríquez y Méndez serían construidas en las actuales calles de Argentina, Donceles y Jesús María, respectivamente. Incluso el cementerio de esta comunidad estaría dentro de los límites del camposanto de la primera iglesia del Carmen, ubicada hacia el norte de la ciudad, en los límites con la zona indígena de la Lagunilla. Estos lugares contuvieron por primera vez la celebración de fiestas como Janucá, Pésaj y Yom Kipur según las Memorias, de Luis de Carvajal, el Mozo. Albergaron una incipiente Jebrá Kadishá liderada por Justa Méndez y constituyeron la sede de una primera asociación para ayuda de viudas según las investigaciones de Wachtel. Resulta llamativo ver que a la par de la construcción de una catedral metropolitana y de la edificación de los primeros conjuntos frailunos, también se levantaban las primeras asociaciones de una vida judía que trató de ser comunitaria, pero escondida en la clandestinidad. Y, justamente el pasado 7 de noviembre pudimos recorrer algunos de estos lugares. Comenzamos en la Sinagoga Histórica, en donde cada uno de los asistentes se colocó un par de audífonos para iniciar la caminata por la calle Justo Sierra. Doblamos en Argentina para ver algunas de las ventanas arqueológicas hasta llegar a Luis González Obregón, misma que contiene el convento de la Encarnación y algunas casas que, gracias a las investigaciones del maestro Gustavo Reynoso, sabemos que funcionaron como cárceles temporales del Santo Oficio. Posteriormente, llegamos a la plaza de Santo Domingo en donde hablamos de la orden de los dominicos y de su papel en la administración del Santo Ofi cio. Gracias al apoyo del Centro Cultural del México Contemporáneo pudimos ingresar a sus instalaciones, mismas que forman parte del antiguo conjunto conventual de la Orden de los Predicadores. Este edificio contuvo parte de las celdas de los dominicos y ha sido restaurado en la actualidad como centro artístico. En este lugar, Mónica Unikel nos ilustró sobre las tradiciones criptojudías y el desarrollo de dos comunidades económicamente activas, la de los Carvajal y La gran complicidad. Salimos de este edificio ubicado en la calle de Leandro Valle para dirigirnos a la fachada del antiguo Palacio de la Inquisición, en donde apreciamos los símbolos pasionarios, que se encuentran conformados por sillares de tezontle oscuro en el paramento poniente de dicho edificio. Gracias a la invitación de la dirección del Museo de Medicina de la UNAM, entramos al Antiguo Palacio de la Inquisición a través de una pesada puerta de madera, y nos dirigimos a uno de los patios más representativos dentro de la arquitectura novohispana, obra de Pedro de Arrieta. Ahí contamos el proceso inquisitorial, sus pautas y sus características, además de los significados del juicio y del auto de fe. Nos trasladamos a los claustros traseros que alguna vez contuvieron las celdas de las famosas Cárceles Perpetuas, lugar en donde los reos estaban confinados en espera de una resolución legal y religiosa. Pudimos apreciar la celda número 19, misma que ocupó José María Morelos y Pavón durante su encierro inquisitorial en diciembre de 1815. Después de recorrer los pasillos, los claustros y las piedras del antiguo Palacio de la Inquisición, nos retiramos del lugar con un aprendizaje importante: a 500 años del inicio de persecuciones, hogueras y juicios, podemos estar en un país y vivir libres profesando los múltiples credos que conforman la rica cultura de lo que hoy llamamos México. Es importante reconocer que, sí hay cambios, que hoy continuamos la lucha de los derechos del pensamiento, y que podemos hacerlo, porque nuestra realidad se sostiene sobre los hombros de todos aquellos caídos que fueron perseguidos por pensar diferente.
Palabras de Shulamit Serur Presidenta del Instituto Cultural México-Israel
Buenos días, estimados miembros del presídium, embajadores de España, de Marruecos y de Israel, representantes de las diferentes instituciones de la Comunidad Judía mexicana, distinguidas personalidades, amigos todos, es un gran privilegio recibirlos. Quiero expresar un especial agradecimiento a todos los benefactores y voluntarios que trabajaron incansablemente para hacer realidad este evento histórico. Esta mañana nos honra como moderador del evento Caminos de leche y miel, el maestro Sergio Vela, quien es miembro del Instituto Cultural México-Israel, director y diseñador de ópera, promotor artístico y cultural, y académico mexicano a quien agradezco de corazón. Hoy nos encontramos en esta casa, el Instituto México-Israel, que con su lema “Amistad entre los pueblos” nos abre sus puertas con total entrega en el marco de la conmemoración de los 500 años de presencia judía en México. No se podría hablar de la presencia judía en México sin mirar las primeras migraciones que llegaron de España. La historia requiere memoria y la memoria está engarzada a las historias que se cuentan. Debemos aprender de ellas y mirar hacia el futuro. Hoy se pone de manifiesto la hermandad entre países con una historia en común, donde las comunidades judías han dejado y siguen dejando su huella impresa en todos los aspectos de la vida cotidiana de sus pueblos. Es menester que sea conocida y valorada, la influencia del patrimonio inmaterial en nuestras culturas, como lo son la gastronomía, la artesanía, las costumbres e incluso nuestros propios apellidos. Para ello, hemos organizado este pequeño homenaje, donde a partir de la gastronomía podemos reconocer esta influencia. La gastronomía está vinculada a la cultura de los países y es parte de su característica de identidad. Hoy presentamos un programa gastronómico/literario, donde degustaremos la fusión de sabores y especias que nos transportarán con nuestros antepasados. Agradezco la presencia de los chefs Pablo San Román y Becky Sandler, quienes han preparado un menú basado en recetas históricas que, estoy segura, reconoceremos de una u otra manera en los menús cotidianos de nuestras casas. Mi padre David Serur Z’L me enseñó que en la vida hay que procurar siempre ser un realizador de sueños, un hacedor de ilusiones y un sembrador de esperanzas. Que al final de la vida recogemos tanto amor como lo hayamos sembrado. Hoy me gana la emoción, me gana el poder valorar lo que estoy viviendo. Dicen que el maestro llega cuando el alumno está listo, y así creo que fue, con la llegada del maravilloso proyecto de la Fundación HispanoJudía, cuando David Hatchwell, presidente de la Fundación HispanoJudía, ser humano extraordinario y comprometido con su comunidad y su país, me presentó e invitó a trabajar desarrollando el programa en México para su fundación. En palabras de Víctor Hugo: “El futuro tiene muchos nombres… para los débiles, es lo inalcanzable, para los temerosos, lo desconocido, para los valientes, la oportunidad” La Fundación HispanoJudía representa el proyecto desde el que puedo dejar aquel legado que mis padres comenzaron hace tiempo con la creación del Instituto México-Israel. Hablamos de dejar un legado entre países, entre culturas, hablamos de mirar un futuro con una visión de apertura y tolerancia, de unión, hermandad, fe y alegría. Disfruten pues de este maravilloso día, que representa para la Fundación HispanoJudía un hito en nuestra gran labor y, que deseamos realizar con amigos como el Centro Deportivo Israelita, con quienes nos hemos embarcado en este magno evento. Me despido con un Shalom. Palabra de las mil luces… Gracias.
Palabras del C.P. Isaac Roizen, Presidente del Consejo Directivo del Centro Deportivo Israelita
Lic. Alejandra Frausto Guerrero, Secretaria de Cultura de México. Lic. Vanesa Bohórquez López, Secretaria de Cultura de la CDMX. Sr. Zvi Tal, Excelentísimo Embajador de Israel en México. Sr. Juan López-Dóriga Pérez, Excelentísimo Embajador de España en México. Sr. Abdelfattah Lebbar, Excelentísimo Embajador del Reino de Marruecos en México Sr. Don David Hatchwell Altaras, Presidente de la Fundación HispanoJudía. Ing. Marcos Shabot Zonana, Presidente del Comité Central de la Comunidad Judía en México. Arq. Ezra Cherem, Presidente del CDIJUM. Sra. Shula Serur de Shrem, Directora de la Fundación HispanoJudía en México. Dr. Alejandro Carrillo Castro, vicepresidente del Consejo Directivo del Instituto Cultural México-Israel. Dra. Alice Gojman de Backal, Consejera de la Fundación HispanoJudía. Queridos compañeros del Consejo Directivo y Comité Ejecutivo del CDI, señoras y señores, muy buenas tardes, es para mí un honor dar a los presentes la más cordial bienvenida a esta gran e inédita presentación, el CDI, la Casa de Todos, se enorgullece hoy de reunirnos para conmemorar los 500 años de presencia judía en México. La palabra clave en la frase anterior es ‘conmemorar’. No celebramos y no festejamos… Una serie de eventos convergen en esta fecha: los judíos obligados a renegar sus creencias religiosas fueron perseguidos por la Inquisición y expulsados de España, muchos de ellos convirtiéndose así en criptojudíos. Ellos llegaron acompañando a Hernán Cortés en 1519, pasando a formar parte de las actividades culturales y mercantiles locales, y estableciéndose en estas maravillosas tierras, conviviendo de manera excepcional con las comunidades originales. La caída de Tenochtitlán, la ciudad más emblemática del imperio Mexica, y la captura de Cuauhtémoc en 1521. Dan lugar hasta el día de hoy, 500 años después, a un suceso que ha marcado la historia de nuestro país en muchos sentidos. Son 500 años de resistencia indígena; 500 años que fueron y siguen siendo un momento crucial para comprender el desarrollo de nuestra nación. 500 años de expulsión, conversión, búsqueda de nuevos horizontes, huida, conquista y resistencia… una conmemoración indispensable y necesaria. No podemos hablar de la salida de los judíos de España sin mencionar a México, país que nos acogió y brindó una nueva oportunidad de vida, nacionalidad y libertad de culto. Es por lo que hoy, con un toque agridulce, recordamos la salida y la llegada; lo que dejamos atrás y lo que hemos reconstruido; lo que se nos arrebató de las manos, pero que logramos reestablecer de nueva cuenta. Somos un pueblo que debe ser pionero en la difusión y práctica de la tolerancia, la igualdad y los derechos de las personas tanto por ser judíos como por ser mexicanos. Agradezco en mi nombre y en nombre del CDI a todos los que tomaron parte en la organización de los diferentes eventos que enmarcan la conmemoración de esta fecha histórica; al Sr. Don David Hatchwell, Presidente de la Fundación HispanoJudía, a la Sra. Shula Serur de Shrem, su directora en México, al Dr. Luis Huitron, al Arq. Dan Ovseyevitz y su creativo Comité de Actividades y, a todo el equipo de voluntarios y profesionales que hicieron posible este encuentro entre el ayer y el hoy, quedamos maravillados de poder presenciarlo. Para concluir, me permito citar a don Miguel de Cervantes Saavedra, quien dijo: “La historia es émula del tiempo, depósito de las acciones, testigo de lo pasado, ejemplo y aviso de lo presente, advertencia de lo por venir”. ¡Gracias!
Mensaje del Sr. Don David Hatchwell Presidente de la Fundación HispanoJudía
Me gustaría comenzar diciendo que, tenemos mucha suerte de poder vivir los sueños que hemos estado imaginando, y para mí es un gusto estar en México, la segunda vez en dos semanas, la verdad que me estoy acostumbrando y me gusta mucho, me doy cuenta de lo excepcional y la magia que tiene este país que es único, las maravillas que tiene un país como México, que tiene una cultura absolutamente única en el mundo, una de las más diversas y ricas que hay en el mundo. Y España también lo tiene, Marruecos también lo tiene, Israel también. Tenemos la suerte, yo en este caso que soy sefardí, que nací en España, que provengo de una familia que pasó cinco siglos en Marruecos, un país que nos protegió, donde el judaísmo es intrínseco también a lo que es la nacionalidad marroquí y gracias al Rey Mohamed V, porque él no permitió que la Francia de Vichy colaboracionista con los nazis, se anexara a la lista de judíos y, eso permitió algo que para mi familia es fundamental. Yo creo que la historia se fundamenta en pequeños milagros, y milagros que son asumidos por personas normales de carne y hueso, pero que actúan de una manera excepcional, y creo que lo que estamos haciendo hoy, que lo que estamos viviendo dentro de la normalidad y en la realidad es único, porque están aquí congregados, en este caso, diversas culturas en esta casa que tiene un elemento histórico que es visible, y que además, representa el esfuerzo de diferentes familias con tradición que es digno de mencionar y de recordar. Creo que estamos viviendo algo único, para mí el objetivo de la formación judía es que queremos, lo que tenemos hoy de aquí en adelante, todo en la historia es un conjunto de violencia que luego va transformándose en algo nuevo, para nosotros que estamos aquí realmente pensar en el futuro, en un futuro que tiene que ser positivo de diversidad, de mestizaje, de crear puentes de entendimiento entre todos nosotros, esa es la formación de nuestra Fundación, eso es lo que queremos hacer en México, eso es lo que desde España, que desde el año 2015 tuvo un gesto de reconciliación con el mundo judío importantísimo, inédito, pues lo celebramos y además, felicitó a Israel y a Marruecos que también dan un paso de su entendimiento y de esa creación de fuentes, tanto aquí nos tienen para seguir haciendo ese tipo de actividad en España, en México y en otros países, donde somos activos para celebrar esa concepción del mundo hispano y del mundo judío. ¡Gracias!
Mensaje de la Lic. Alejandra Frausto Secretaria de Cultura del Gobierno Federal
Estoy muy honrada de estar esta mañana con ustedes querida gran familia judía en México, son parte de este país hace tanto tiempo, pero son historias y lazos que se renuevan cada día al estar en este centro cultural con piezas singulares que tienen que ver con la ritualidad, que tienen que ver con lo que sostiene a las civilizaciones que es lo que creen. Gracias por invitarme esta mañana a compartir con ustedes rodeada, también de amigos que estamos en el servicio público como los embajadores de Marruecos, España, Israel, y gracias a esta a esta gran Comunidad, me va a dar mucho gusto escuchar la música, degustar la gastronomía, apreciar la literatura y todo aquello que forma parte de su Comunidad. Los símbolos y los elementos de una cultura es lo que preservan la memoria, lo que preservan las civilizaciones antiguas de las que venimos y de las que somos parte. Hoy justamente al conmemorar estos tiempos, quise tocar un tema que me parece muy interesante, y es un lugar que en esta época se le conoce como Juliantla, que está en Guerrero en el municipio de Taxco de Alarcón y, es ahí donde se encuentra la primera mikve, ese espacio en donde se edificó la primera Sinagoga en México en medio de un Estado como Guerrero, no es un lugar tan conocido como debiera ser parte de esta Comunidad que está tan viva y, pues creo que, si en algo se hacen los lazos para para la preservación del patrimonio es a través de la cultura y esta cooperación cultural bien vale la pena para rescatar esa extraordinaria memoria esta mikve, esta sinagoga data aproximadamente de 1580-1586, podría decirse que es la primera en América, aunque se discute si es la de Brasil y está ya con presencia de ese tiempo, conmemora los años que se están aquí conmemorando. Hoy creo que bien vale la pena conocerla, hemos estado haciendo un proyecto de recuperación y me encantará poder con esta sociedad tan comprometida con la unión de los pueblos. Quiero hacer algún proyecto similar, conjuntando otros esfuerzos que vale la pena recordar, como aquel esfuerzo que hizo Rafael Tovar al recuperar los manuscritos de los Carvajal, los que se iban a subastar en Estados Unidos y que son parte fundamental. También de esta Comunidad la defensa del patrimonio una batalla que estamos dando todos los días el patrimonio cultural, porque no es un artículo de lujo que pueda venderse, es algo que debe divulgarse a la sociedad que debe tener oportunidad de ser conocido y, es parte de esa memoria, y la memoria de ustedes depende mucho tiempo en estas tierras y creo que esta mikve que les mencionaba en Juliantla, que antes era judía-antla, y mucho antes era Jude-Ana, es bien interesante esta historia y con la colaboración de todos hacer una verdadera investigación para que los herederos de esta tradición, de esta cultura y de esta civilización en México, tengan esta esta raíz viva en a partir de este patrimonio. La hermandad entre los pueblos, entre las naciones hacen que la grandeza cultural sea un lienzo en el que todos cabemos en un lienzo diverso. Nuestra diversidad, obviamente en cultura global y en cultura en México, es nuestra mayor riqueza y hoy estamos honrando esta diversidad cultural. Quiero agradecer por ser parte de esta conmemoración, de esta celebración que es para unirnos como pueblos hermanos y agradecerles la invitación. Cuentan con nosotros, cuentan en la Secretaría de Cultura siempre a nombre del Gobierno de México, ya que el presidente Andrés Manuel López Obrador tiene muy claro que la hermandad de las naciones y de los pueblos es lo que nos ayudará a salir adelante como humanidad. Muchísimas gracias por su invitación y felicidades por esta conmemoración.
Sr. Zvi Tal Excelentísimo Embajador de Israel en México
Estimada licenciada Alejandra Frausto, Secretaria de Cultura de México. Querida Jenny Serur, Presidenta del Instituto México-Israel. Saludo a los Socios de esta maravillosa iniciativa de los 500 años de presencia judía en este país, la Fundación HispanoJudía. C.P. Isaac Roizen, Presidente del Consejo Directivo del Centro Deportivo Israelita. Querido Marcos Shabot, Presidente del Comité Central de la Comunidad Judía de México. Un muy cariñoso saludo a los participantes del programa de hoy, a mi esposa y a mi primo Alejandro T. Rubinstein, no, no es una reunión familiar. Y a los a los chefs Becky Sandler y Pablo San Román. Y, por último, pero no menos importante, a mis queridos colegas embajadores, el embajador de España y, a mi hermano del país de Marruecos. Amigos todos aquí presentes, el pueblo judío a lo largo de los miles de años de su historia, ha conocido periodos de oscuridad y de luz, de persecución y de coexistencia armoniosa con sus anfitriones y con otras minorías que viven a su lado, de alguna manera siempre adaptándose a las nuevas circunstancias mientras adoptan una visión, a veces, cínica de la vida; se dice que una vez se le preguntó a un famoso violinista judío: “¿Por qué tantos violinistas famosos eran judíos? Probablemente pensaron que era más fácil llevar un violín que un piano huyendo de un país a otro, respondió”. A pesar de los muros del gueto y de las muchas otras formas de segregación, el espíritu judío no estaba preconcebido para el aislamiento o, al contrario, siempre buscaría formas de trascender, de sobresalir, de superarse y, así tener una influencia en los procesos sociales, en el desarrollo de la Ciencia y la Tecnología, motivados por lo que nuestros Sabios llamaron Tikum Olam, mejorando el mundo, mejorando las circunstancias en las que los pueblos viven en esta tierra. Lo mismo ocurre con la cultura y es lo que se conoce en nuestra historia como Tor Hazahav, el periodo de oro, el florecimiento de la cultura judía en España y el florecimiento de los eruditos, poetas y filósofos judíos en el norte de África y, por supuesto, de Marruecos, en donde se abrió una historia riquísima de intercambios. Los judíos al ser expulsados de un país en una primera etapa se lamentarían y anhelarían el regreso a una Sion soberana. Ustedes pueden estar familiarizados con la banda estadounidense Boney M cantando By the rivers of Babylon, there we sat down ye-eah we wept, when we remembered Zion: Junto a los ríos de Babilonia ahí nos sentamos, si lloramos cuando recordamos Sion”. Pero en una etapa posterior, los judíos buscarían formas de mantener las tradiciones respetando siempre la ley y el orden del país anfitrión, esto también está incrustado en un principio arameo, centenario “Dina lemaljut hadina: La ley del Reino local es la ley”, lo que me lleva a las comunidades judías aquí en México, en el México contemporáneo. Lo que me ha impresionado desde el día que llegué aquí, es el aprecio con que los judíos mexicanos sienten hacia el país en el que viven, el país que ha abierto sus brazos a sus antepasados dándoles la misma oportunidad de estudiar, hacer negocios, tener éxito. Es suficiente caminar en este bello Instituto que hoy nos acoge, para tener una idea, a vista de pájaro, de la maravillosa historia de la inmigración judía a México. Hoy, y lo digo con gran orgullo, México es uno de los pocos países en el mundo donde los judíos pueden exhibir abiertamente y sin temor su judaísmo, no es de extrañar que haya tantas manifestaciones a diario de compromiso y contribuciones de ciudadanos mexicanos de fe judía en todos los ámbitos de la vida. Deseo a los organizadores, muchos éxitos en este y como en los próximos eventos. Estoy seguro de que todos nos beneficiaremos enormemente de esta experiencia. ¡Gracias! dad y de luz, de persecución y de coexistencia armoniosa con sus anfitriones y con otras minorías que viven a su lado, de alguna manera siempre adaptándose a las nuevas circunstancias mientras adoptan una visión, a veces, cínica de la vida; se dice que una vez se le preguntó a un famoso violinista judío: “¿Por qué tantos violinistas famosos eran judíos? Probablemente pensaron que era más fácil llevar un violín que un piano huyendo de un país a otro, respondió”. A pesar de los muros del gueto y de las muchas otras formas de segregación, el espíritu judío no estaba preconcebido para el aislamiento o, al contrario, siempre buscaría formas de trascender, de sobresalir, de superarse y, así tener una influencia en los procesos sociales, en el desarrollo de la Ciencia y la Tecnología, motivados por lo que nuestros Sabios llamaron Tikum Olam, mejorando el mundo, mejorando las circunstancias en las que los pueblos viven en esta tierra. Lo mismo ocurre con la cultura y es lo que se conoce en nuestra historia como Tor Hazahav, el periodo de oro, el florecimiento de la cultura judía en España y el florecimiento de los eruditos, poetas y filósofos judíos en el norte de África y, por supuesto, de Marruecos, en donde se abrió una historia riquísima de intercambios. Los judíos al ser expulsados de un país en una primera etapa se lamentarían y anhelarían el regreso a una Sion soberana. Ustedes pueden estar familiarizados con la banda estadounidense Boney M cantando By the rivers of Babylon, there we sat down ye-eah we wept, when we remembered Zion: Junto a los ríos de Babilonia ahí nos sentamos, si lloramos cuando recordamos Sion”. Pero en una etapa posterior, los judíos buscarían formas de mantener las tradiciones respetando siempre la ley y el orden del país anfitrión, esto también está incrustado en un principio arameo, centenario “Dina lemaljut hadina: La ley del Reino local es la ley”, lo que me lleva a las comunidades judías aquí en México, en el México contemporáneo. Lo que me ha impresionado desde el día que llegué aquí, es el aprecio con que los judíos mexicanos sienten hacia el país en el que viven, el país que ha abierto sus brazos a sus antepasados dándoles la misma oportunidad de estudiar, hacer negocios, tener éxito. Es suficiente caminar en este bello Instituto que hoy nos acoge, para tener una idea, a vista de pájaro, de la maravillosa historia de la inmigración judía a México. Hoy, y lo digo con gran orgullo, México es uno de los pocos países en el mundo donde los judíos pueden exhibir abiertamente y sin temor su judaísmo, no es de extrañar que haya tantas manifestaciones a diario de compromiso y contribuciones de ciudadanos mexicanos de fe judía en todos los ámbitos de la vida. Deseo a los organizadores, muchos éxitos en este y como en los próximos eventos. Estoy seguro de que todos nos beneficiaremos enormemente de esta experiencia. ¡Gracias!
Palabras del Sr. Juan López-Dóriga Embajador de España en México
En esta ocasión quiero contarles una historia, en abril de 2015, su majestad el Rey, recibió, y lo digo con emoción, de un grupo de sefardíes una vieja llave que simbolizaba la memoria de sus antepasados en España; en el mes de junio se publicó la Ley 12 de Concesión de la Nacionalidad Española a los sefardíes originarios de España, una ley aprobada por una amplísima mayoría del Parlamento. En noviembre de ese mismo año, en el Palacio Real si celebró un acto que significó la apertura de España a los hijos de Sefarad después de la expulsión a finales del siglo XV, que la ley califica de inicua, injusta; la ley culminaba un proceso de reencuentro que comenzó la segunda mitad del siglo XIX. Ya en el siglo XX, se fundó la alianza Hispano-hebrea en Madrid 1910 y en 1920 se constituyó la casa universal de los sefardíes. En 1924, un decreto consiguió la primera posibilidad de naturalización que permaneció abierto hasta 1930, entonces solo 3,000 sefardíes se acogieron pero el marco jurídico que creó ese decreto, permitió dar protección consular a tantos judíos durante la Segunda Guerra Mundial, no solo a los naturalizados, sino también gracias al espíritu humanitario de muchos, de un gran puñado de diplomáticos españoles, orgullo de nuestra profesión, ampliarlo a los que no la habían obtenido y a muchos judíos más, fue el caso de Ángel Sanz Briz, en Budapest; de Sebastián Romero, en Atenas; de Bernardo Rolan, en París; Julio Palencia, en Sofía; de José Rojas, en Bucarest; de Xavier Martínez, en Lisboa; y, de Eduardo Proper, en Burdeos. Miles de judíos pudieron escapar a la destrucción, el sacrificio brutal de miles de sefardíes es el vínculo imperecedero que une a España con la memoria del Holocausto. En 1982, a propuesta de Ernest Lluch, luego asesinado por la ETA, se enmienda el Código Civil para equipar a los sefardíes de origen español a los nacionales iberoamericanos. En 1990, la comunidad recibe el premio Príncipe de Asturias de la Concordia, premio que es una invitación a las comunidades sefardíes al reencuentro con sus orígenes, abriéndoles para siempre las puertas de su antigua patria. La ley del 2015 culmina este proceso. En México, según cifras provisionales. México ha sido uno de los países en el que más solicitudes se han presentado, seguro que algunos de los que están aquí se han acogido y, muchos se están acogiendo a esa posibilidad, y, quisiera dirigirme a ellos también con mucha emoción y hacerlo con palabras de su majestad que asociaba el reencuentro con otro concepto, igualmente de relevante, que es el de gratitud: “queridos sefardíes, decía, gracias por vuestra lealtad, por guardar como un tesoro vuestra lengua y vuestras costumbres, que son las nuestras, y gracias también por haber hecho prevalecer el amor sobre el rencor y, por haber enseñado a vuestros hijos a querer España, cuánto nos hemos echado de menos, con la ley, y termino, queremos decir que contamos con vosotros para construir cada día una España mejor, que esperamos muchos de vosotros”. ¡Muchas gracias!
