La verdad, es un placer escribir unas líneas que dedicaré a mis niños, a mis
papás y a mis compañeros del trabajo, y a lo que me dedico desde ya más de ocho años, y que cada una de las categorías que me han dado la oportunidad de armar, ha sido diferente en todos los sentidos, ya que cada categoría nos llega en diferentes situaciones, y cuando tenemos amplia comunicación y trabajo en equipo se logran cosas importantes. No tiene más de dos semanas que nos sentamos a platicar mis jefes y mis compañeros, y planeamos este sueño ya cumplido. La preocupación de saber que el deporte es injusto en ciertas circunstancias, y que no queríamos enfrentarnos en las semifinales. Todo salió como lo planeamos y hasta mejor, ya que tendremos la oportunidad de verlos en acción, en una final a hermanos cedeístas y que será un placer.
El juego de este 7 de diciembre lo llevaré en mi recuerdo, ya que el grupo desde que salimos del Deportivo venía muy concentrado, cantando y bromeando. Los papás estaban súper metidos en la llegada y en qué pasaría minutos adelante. El juego comenzó muy peleado en media cancha, hasta que al minuto quince del primer tiempo en un disparo de uno de mis jugadores se escurre por un lado del portero, y así íbamos ganando. Cinco minutos después, seguíamos encima y un golazo del lado izquierdo nos daba la ventaja 2-0. Así terminó el primer tiempo. Mis jugadores en la plática del medio tiempo los vi metidos, muy concentrados en lo que debían hacer, se les dijo que no debían bajar la guardia, y que deberían seguir presionando ante un excelente equipo que siempre presionó.
El segundo tiempo comenzó más parejo, ya que el rival necesitaba meter un gol para acercarse en lo anímico, y así fue. A los cinco minutos del segundo tiempo nos meten un gol en tiro de esquina, que no cortan mis defensas y nos clavan el primero. De ahí la mirada de ellos fue de enojo entre ellos, pero metidos en el juego. Al minuto 16 del juego en el segundo tiempo, mandamos un tiro de esquina que venía cerrando y terminó siendo un gol olímpico. Nadie lo creía, ni mis papás ni el rival e incluso nosotros. De ahí nos plantamos bien, y aunque entró otro gol en contra supimos contener al primer lugar del torneo y salimos con nuestro boleto a la final.
Estoy muy orgulloso de mis niños, de mis papás y de tener compañeros que en todo momento nos apoyaremos por el bien de la Institución.
Saludos y vamos por más.
