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Desafiando el futuro casi seguro

Centro Deportivo Israelita, A.C.

//Yoav Peck*

Fui hospitalizado en Jerusalem por un procedimiento menor y me colocaron en una habitación pequeña con otro ocupante, un joven colono de Cisjordania que resultó muy golpeado en un accidente de bicicleta. Siendo yo un activista por la paz desde hace mucho tiempo,al instante escuché cómo mi interior rugió...“Seguramente es ultraderechista, un pavo macho de la tierra de otros, un joven indiferente, y probablemente de corazón duro ...”

Lo que estaba claro era que este tipo representaba a las personas con las que yo no tenía nada en común y que conformaban la barrera para el futuro que buscaba. Claramente, los colonos como Yossi seguirían siendo nuestros adversarios para siempre. Me mantuve sombríamente para mis adentros cuando los amigos colonos de mi compañero de cuarto vinieron a visitarlo, bromeando y, en general, pasando un buen rato mientras yo hervía en silencio. En la segunda tarde, esperando que las enfermeras cambiaran nuestros vendajes, no había nadie alrededor y, aburridos los dos, comenzamos a hablar. Me contó sobre sus preparativos para el servicio militar, un par de meses más adelante. Habló de la vida en su asentamiento, y pronto reveló que sus padres habían sido emboscados en su automóvil, asesinados a tiros por terroristas junto con su hermano menor, en 2002. Los nueve hermanos sobrevivientes fueron criados por familiares y amigos. Aquí estaba Yossi, de 19 años, junto a mí en la cama contigua, relatando tranquilamente una historia personal que no podía yo comenzar a comprender.

Yossi preguntó por mí, y finalmente le conté sobre Sulha, el proyecto en el que estoy activo, reuniendo a israelíes y palestinos para el contacto frente a frente. Yossi preguntó cautelosamente si podría venir en alguna ocasión. Para mi vergüenza, no se me había ocurrido invitarlo a nuestro próximo evento. ¿Un colono? ¿Este tipo, cuya casa se asienta en tierras palestinas ocupadas, vendrá a una velada en Sulha? “Por supuesto”, le dije, y saqué una invitación de mi bolsa. “Nos encantaría tenerte allí”, sin creer por un momento que aparecería.

Dos semanas después, cuando nos reuníamos en Neve Shalom, la aldea árabe-judía cerca de Latrun, me sorprendió ver a Yossi saliendo del camino por el que llegó en aventones al sitio. Lo saludé felizmente, y algunos minutos más tarde, el autobús con una treintena de participantes palestinos se detuvo. Me acerqué a Ahmed, un joven de 18 años de las colinas de Hebrón que había estado en eventos anteriores de Sulha. Ahmed camina cojeando y su brazo tiene cicatrices como resultado de los arrestos que ha sufrido durante las manifestaciones en su aldea contra la ocupación. Ahmed aprendió algo de hebreo en la cárcel. Le pregunté si podía presentarle a Yossi, y a Ahmed no le emocionó. Pero estuvo de acuerdo, y los dos se sentaron vacilantes a un lado y comenzaron a hablar.

A medida que avanzaban las actividades colectivas de la tarde, los dos jóvenes se negaron a participar en ellas. Estaban inmersos en un diálogo que no querían interrumpir. Parte del tiempo discutieron, pero desde un costado pude ver cómo se liaban cigarros el uno al otro. Algo cálido y mágico estaba sucediendo entre ellos. Cuando nos separamos para la cena, continuaron hablando mientras comían su sopa. Finalmente, la noche estaba terminando y necesitábamos que los palestinos volvieran al autobús para poder regresar al paso fronterizo de Belén a tiempo. Me acerqué a ellos y a regañadientes Ahmed accedió a dirigirse al autobús. Luego se volvió hacia Yossi y los dos se abrazaron. Aferrándose al hombro de Yossi, Ahmed dio un paso atrás y dijo: “En un par de meses, Yossi, vas a vestir el uniforme y estarás armado, en los controles de carretera, y yo estaré aún al otro lado de la carretera, lanzándoles piedras a ustedes soldados. Por favor, hombre, ¡ten cuidado ahí!”

*Yoav Peck, psicólogo organizacional de Jerusalem, es director del Proyecto de Paz Sulha. Nacido y criado en Nueva York/Nueva Jersey, BA de Berkeley, Phi Beta Kappa, MA en psicología organizacional. Aliá en 1973, quince años como miembro del Kibutz Kfar Hanassi, exdirector nacional de AACI. Tres niños, tres nietos, viviendo en Jerusalem desde 1988.

Publicado en The Times of Israel, enero 9 de 2018.