¿Qué imagen tenemos de los bibliotecarios cuando hablan de ellos? ¿Cómo es la imagen de ellos en las películas y series?

Pues no todo lo que se habla de ellos es verdad, no solo son viejitas gruñonas que entregan libros y regañan cuando no guardas silencio en la biblioteca, no andan con un carrito de libros; su imagen y papel es sumamente diferente. Hoy, este espacio lo aprovecharemos para hablar de una importante labor que no es muy conocida. Pero… ¿qué es un bibliotecario? Es la persona profesional de las bibliotecas, que en el ámbito de la biblioteca o centro de documentación desarrolla procedimientos para organizar la información, así como ofrecer servicios para ayudar e instruir a otras personas en saber moverse en un mundo lleno de información; no solo clasifican y catalogan libros, sino manejan diferentes formatos donde se pueda plasmar la información como fotografías, CD, revistas y bases de datos. Los bibliotecarios somos guías, intermediarios entre la información y quien la necesita, somos instructores, somos personas ocupadas a incentivar la lectura y, además, preocupadas por disminuir de alguna manera el analfabetismo. Nuestra tarea va más allá de solo prestar libros, algunas tareas que como bibliotecarios tenemos son múltiples: adquisición de nuevos materiales, catalogación y clasificación de los mismos, desarrollo de las colecciones, descarte de materiales obsoletos, establecimiento de políticas o normas de funcionamiento de los centros de información o bibliotecas donde laboramos, conducción de entrevistas de referencia, contratación de servicios y suscripción a revistas impresas o electrónicas, investigación, fomento de la lectura, presentación de libros, manejo y conocimientos de diversas bases de datos, entre otras cosas. Nuestro trabajo no es nuevo, a lo largo de la historia la labor bibliotecaria ha estado en cada una de las civilizaciones y en cada lugar del mundo, un ejemplo claro fue la biblioteca más famosa de toda la historia humana, la de Alejandría, fundada aproximadamente en el 306 a. e. c., la cual albergó, como bibliotecarios, a personajes de gran cultura a quienes se les confiaba su dirección. En Grecia y Roma, las bibliotecas de la Academia y del Liceo tuvieron como bibliotecarios a los filósofos profesores. En Roma, que llegó a tener 45 bibliotecas públicas, tenían el cargo de Procurator Bibliotecarium. Durante la Edad Media en las bibliotecas monacales, el bibliotecario era una especie de sacerdote o guardián, tenía la responsabilidad total de controlar la lectura y el trabajo de los escriptorium. Para el Renacimiento surgió una nueva imagen, el bibliotecario como un lector, un consultor, asesor de escritores y librepensadores. Como Dumas y Casanova. En el siglo XVIII, el bibliotecario ideal era un erudito cuyo conocimiento en libros era verdaderamente enciclopédico correspondiente a las necesidades de la Ilustración. A finales del siglo XIX, con la creación de la primera escuela de bibliotecarios en la Universidad de Columbia en 1887, por Melvil Dewey, la labor del bibliotecario pasa a ser considerada como una profesión. En este día no solo aprovechamos para felicitar a cada uno de los bibliotecarios, sino para decirte que en la Biblioteca Moisés y Basi Mischne, las bibliotecarias que laboramos seguiremos trabajando fuertemente para darte el mejor servicio y cada que vayas, te sientas como en casa. 

¡Feliz día del bibliotecario!

//ANGIE RÍOS

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