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El mundo cambió, se aceleró, se rompió y se reinventó el CDI estuvo ahí para verlo todo
El 15 de octubre de 1950, cuando el Centro Deportivo Israelita abrió sus puertas por primera vez, el mundo aún estaba marcado por el silencio incómodo que queda después de una tragedia.
Apenas habían pasado cinco años desde el final del Holocausto. Israel era un país recién nacido, con apenas dos velitas en el pastel.
La ONU tenía solo 60 miembros. Y México, una ciudad de 3 millones de habitantes, terminaba de dejar atrás una etapa posrevolucionaria para empezar otra de modernización.
Ese día, cuando el primer balón botó en las canchas del CDI, comenzó algo más grande que un club, comenzó una declaración de vida porque para familias que venían del miedo, del exilio, de la reconstrucción emocional, fundar un club deportivo no era cualquier cosa.
Era decirle al mundo que sí, que, a pesar de todo, la vida continuaba. Que habría deporte, cultura, comunidad, risas, identidad. Ese mismo día, sin saberlo, la Comunidad Judía de México inició un capítulo que hoy cumple 75 años.
Y en esos 75 años… el mundo dio un giro tan grande que 1950 parece otro planeta.
1950 Un mundo que todavía no sabía en qué se iba a convertir
Cuando el CDI nació:
• No existía internet.
• No existían los teléfonos celulares.
• No existían las tarjetas de crédito.
• La televisión era un lujo blanco y negro.
• El mundo apenas inventaba la primera computadora (ENIAC).
• La Guerra Fría recién comenzaba.
• Todavía faltaban siete años para que lanzaran el Sputnik, el primer satélite de la historia.
• No había antibióticos modernos, ni vacunas disponibles ampliamente.
• El concepto “redes sociales” hubiera sonado a ciencia ficción. Y, sin embargo, mientras el mundo dudaba, desconfiaba y sanaba, la comunidad judía aquí decidió mirar hacia adelante.
1950 a 2025 La humanidad avanzó más que en cualquier otro periodo similar de su historia
En 75 años pasaron cosas que cambiaron todo:
La revolución tecnológica
• 1969: El ser humano llegó a la Luna.
• 1969: Se creó el Internet (ARPANET).
• 1971: El primer microprocesador.
• 1977: Nace la computadora personal.
• 1983: Internet adopta el protocolo que usamos hoy
(TCP/IP).
• 1991: Se inventa la Web.
• 2007: Nace el iPhone.
• 2020–2025: La inteligencia artificial redefine cómo vivimos, trabajamos y sentimos.
Del telégrafo al TikTok en una sola vida.
Cambios sociales profundos
• Los derechos civiles se consolidaron.
• La mujer ganó espacios y libertades en casi todo el
mundo.
• El matrimonio igualitario se volvió legal en más de 30 países.
• Se derribaron dictaduras y nacieron democracias (aunque algunas retrocedieron).
• La población mundial pasó de 2.5 a más de 8 mil millones.
Transformaciones políticas y geopolíticas
• 1989: Cayó el Muro de Berlín.
• 1991: Se disolvió la Unión Soviética.
• Medio Oriente vivió guerras, acuerdos, esperanzas y retrocesos.
• 2001: Atentados del 11 de septiembre que cambiaron la seguridad global.
• Surgieron nuevas potencias, nuevas tensiones, nuevas amenazas.
Y el mundo se digitalizó… pero también se polarizó.
• Hoy vivimos en pantallas.
• Vivimos conectados, pero más solos.
• Vivimos informados, pero también saturados.
• Vivimos más rápido, pero sentimos menos. Y México también cambió.
De 1950 a 2025, México pasó por:
• Terremotos que rompieron la ciudad y reconstruyeron la solidaridad (1985 y 2017).
• Estudiantes que cambiaron al país (1968).
• La apertura económica de los 90.
• El fin del monopolio político (2000).
• El crecimiento del narcotráfico.
• La era de la inseguridad y la polarización política.
• La expansión de la CDMX hasta convertirse en una de las ciudades más grandes del planeta.
La comunidad judía creció, se educó, se profesionalizó, se diversificó. Se convirtió en una de las comunidades más sólidas del país.
Y en el corazón de esa historia, siempre estuvo el CDI.
El CDI, testigo silencioso de 75 años de historia
Mientras el mundo giraba cada vez más rápido, en las canchas del CDI se repetía algo que no cambió:
• Un niño pegándole a un balón.
• Un abuelo viendo un partido.
• Un joven aprendiendo una disciplina.
• Una familia celebrando una mañana de fin de semana.
• Una comunidad que se reconoce sin necesidad de
palabras.
El CDI evolucionó, sí, construyó nuevas instalaciones, amplió su cultura, modernizó su espacio, pero su esencia, esa mezcla sutil de identidad, tradición y futuro, permaneció intacta porque en un mundo que vive en pantallas, el CDI sigue siendo un lugar real.
Un lugar de verdad, un lugar donde la historia no se olvida y el futuro se construye a diario.
El mundo cambió radicalmente. Nosotros cambiamos. Todo cambió. Excepto lo esencial.
En 1950, la pregunta era: ¿cómo volver a vivir después del horror?
En 2025, la pregunta es: ¿cómo seguir siendo humanos en un mundo tan rápido?
Y en ambas respuestas aparece la misma palabra: comunidad.
Espacios como el CDI no solo sobrevivieron al paso del tiempo, se convirtieron en anclas emocionales en un planeta que se mueve a una velocidad imposible.
75 años después, el CDI sigue siendo una victoria:
Una victoria sobre el olvido. Una victoria sobre la indiferencia. Una victoria sobre el tiempo.
Porque mientras el mundo giró, explotó, cambió, evolucionó y se reinventó, nosotros seguimos reuniéndonos en el mismo lugar, con las mismas ganas, con la misma identidad.
El CDI fue, y sigue siendo, la prueba viviente de que incluso en un mundo que cambia demasiado rápido, hay espacios que permanecen, que resisten, que unen, que le recuerdan a un pueblo quién es, de dónde viene y hacia dónde quiere ir.
Y quizá, en un mundo como el de hoy, eso vale más que nunca.
//Ilan Arditti






