El superpoder de escuchar
¿Qué hace que una conversación tenga vida? ¿Qué hace que algo pase entre dos personas y no sea solamente un intercambio de palabras?
Y hay algo que me sorprende especialmente. Las personas que saben escuchar. No me refiero a las que simplemente se quedan calladas mientras el otro habla. Hablo de esas personas que parecen escuchar de manera distinta. Con la firme creencia de que lo que tienen enfrente contiene algo que vale la pena encontrar. Muchas veces alguien dice algo que podría pasar desapercibido y esa persona se detiene ahí. Encuentra una historia. Una emoción. Una conexión. Una pregunta.
A veces incluso encuentra algo que yo misma no había visto en lo que acababa de decir. Y entonces me pregunto qué pasaría si, en vez de decidir tan rápido que algo no importa, pudiera escucharlo un poco más. Si pudiera creer que quizá ahí hay algo.
Tal vez escuchar tenga que ver precisamente con eso: con no decidir demasiado pronto qué merece nuestra atención. Porque escuchar de verdad requiere cierta curiosidad. Una disposición a pensar que el otro puede estar diciendo algo que todavía no entiendo. Y eso me parece una forma de generosidad.
También pienso mucho en lo que pasa cuando soy yo la que habla. ¿Lo que digo deja algo en el otro? No solamente si es inteligente o interesante. También si es divertido, si provoca una idea, si hace reír, si despierta una pregunta, si hace que alguien mire algo de una manera diferente. Porque conversar también puede ser eso: tomar lo que el otro pone sobre la mesa y hacer algo con ello. Y entonces aparece algo nuevo. Algo que ninguno de los dos tenía antes de empezar a hablar. Quizá por eso me parece que escuchar es una forma de crear. Y también de acompañar.
Porque a veces acompañar a alguien no es tener una respuesta para lo que está diciendo. Es simplemente darle suficiente atención como para que pueda descubrir, mientras habla, algo que todavía no había podido escuchar de sí mismo.
Eso es lo que me fascina de las personas que saben escuchar. Que no necesariamente hacen más ruido. Hacen algo mucho más difícil: Encuentran algo donde parecía que no había nada. Y quizá ese sea uno de los superpoderes más silenciosos que existen. Escuchar. De verdad, escuchar.
Y hacer que el otro sienta que lo que acaba de decir merecía ser escuchado.
// Alicia Cabasso









