
El pasado 12 de marzo, el Centro Deportivo Israelita a través del Comité de Actividades, llevaron a cabo el evento
El último fundador, Shimon Peres, en el cual realizaron un emotivo homenaje a este muy querido expresidente del Estado de Israel fallecido el año pasado. En dicho evento, estuvieron presentes Jonathan Peled, Excelentísimo Embajador de Israel en México, Moisés Romano, Presidente del Comité Central de la Comunidad Judía de México, representantes de instituciones de la Comunidad Judía en México, y público en general.
Para comenzar el homenaje, se realizó el corte del listón de la exposición ubicada en el Lobby Social, en la que se mostraron las diferentes y diversas facetas de Shimon Peres, desde su nacimiento en Europa, su participación activa dentro del Gobierno israelí hasta su relación con el pueblo mexicano.
Ya en el Salón Mural, nos esperaba un mannequin challenge haciendo referencia a grandes momentos de la vida de Peres. A continuación tomó la palabra el Lic. Sión Mercado, Presidente del Comité Ejecutivo, y el Ing. Ishie Gitlin, Presidente del Consejo Directivo del Centro Deportivo Israelita, seguidos del Excelentísimo Embajador de Israel, Jonathan Peled, quien nos compartió su cercanía con Shimon Peres y su familia, enfatizando la contribución y huella en el desarrollo tecnológico, diplomático, económico y social que dejaría en el Estado de Israel. “Era un hombre que luchaba por la paz con todos sus vecinos”, mencionó.
Posteriormente, se proyectó el video de Nadia Cattan, Adiós, Shimon Peres, mostrándonos cómo dedicó toda su vida a la creación y al desarrollo del Estado de Israel. Durante su carrera política ocupó distintos cargos dentro del parlamento israelí y con su muerte en el 2016, se despide al último de los arquitectos y constructores del Estado de Israel.
Para finalizar, todos los Grupos Representativos de Danza del Centro Deportivo Israelita, nos mostraron pequeñas coreografías alusivas a la vida de Shimon Peres: su nacimiento, su participación en la creación del Estado de Israel, su espíritu de paz que le hizo merecedor del premio Nobel, su relación con el Ejército israelí y su permanente contacto con los niños.
Por último y a manera de despedida, todo el público asistente entonó el Hatikva, culminando así con este emotivo evento.
