
Siempre me preguntan ¿para qué entrenar tanto?
¿No te basta con dos veces a la semana, en vez de cinco o a veces seis días? ¿Por qué tantas horas? ¡Cuatro horas al día es mucho y eso ni pensar los sábados de doble sesión! ¿Para qué tantas competencias? Guadalajara, Aguascalientes, San Luis Potosí, Mérida, Veracruz y más. La respuesta es tan fácil, pero es un sentimiento tan difícil de explicar: es amor, pasión, es querer ser mejor de lo que fui ayer, aunque no tan buena como seré mañana, es soñar, trabajar tantas y tantas horas solo por ese inolvidable minuto y medio en el podio, donde sabes que nunca es suficiente. Es ser ambiciosa y nunca conformarte con tu trabajo, es ver a tus compañeras en el gimnasio más que a tus hermanos, es querer al Dépor como tu segundo hogar, saber que la responsabilidad y puntualidad van de la mano, es entender que siempre va a haber alguien ahí para apoyarte, entender que la exigencia y el cariño de tus entrenadoras forman gran parte de tu historia, es tener una familia que sin importar dónde estés siempre estarán ahí, saber qué es la derrota pero también qué es la victoria; eso es Gimnasia Rítmica. Hoy, después de catorce años de crecer junto con ella, de cambiar de código, de leotardos y de música, le agradezco más que nunca a todos aquellos que me motivaron y me ayudaron a ser mejor; a esas veinte entrenadoras que creyeron en mí, y vieron que esto no iba a ser fácil, al revés, iba a ser un camino lleno de retos, de desafíos que yo anhelaría y trabajaría hasta el cansancio hasta cumplir. Cada una de ustedes sabe que tiene un gran lugar en mi corazón. Me quedo con miles y miles de experiencias, cada una más inolvidable que la anterior, esa emoción de entrar al estadio cantando Cielito lindo en la Macabiada de Israel de 2013, el Kabbalat Shabbat del Precamp de la Macabiada en el 2017, y finalmente esa energía que se sintió durante todos los Juegos Macabeos Panamericanos México 2019; en especial a la hora de la inauguración y de la premiación, donde te das cuenta de que todo por lo que trabajaste y todo lo que soñaste se vuelve realidad. La Gimnasia Rítmica me deja con una vida por delante llena de retos y motivos para creer en mí, para luchar y saber que cada una de las cosas que viví aquí, son experiencias que me ayudaron a crecer. La Gimnasia Rítmica me formó, me hizo quien soy y siempre voy a estar en deuda con este deporte, arte, hobby, o para mí, mi vida. ¡Gracias, por tanto!
//NICOLE KLEIMAN
