
Nos conocemos desde los años de 1950.
Compartimos nuestra
juventud unidos por el amor al deporte y a una relación de amistad que perdura porque la mantenemos constante, con respeto y con palabras de esperanza y aliento.
Sé la clase de hombre que eres.
El 15 de octubre del año citado, se inaugura “El Centro Deportivo Israelita”.
Tu nombre debe ser ligado con letras de oro al CDI. Forjaste esta institución con tu profunda visión y vocación de liderazgo.
Para ti, es hacer las cosas, no buscar razones para demostrar que no se pueden hacer.
Es levantarse cada vez que se cae o se fracasa, en vez de explicar por qué se fracasó.
Es saber lo que se tiene que hacer y hacerlo.
Lo que se tiene que decir y decirlo, y saber responder a los hechos con un “sí” o con un “no”.
Es ser digno, consciente de sus actos y responsable.
Es levantar los ojos de la tierra.
Es elevar el espíritu, soñar con algo grande.
Es ser persona, “a mentch”, alguien distinto y diferente de los demás.
Es ser miembro honorario y colaborador de nuestro privilegiado Deportivo.
Es entender el trabajo no solamente como necesidad, sino también como un don que dignifica y enorgullece.
Es comprender la necesidad de adoptar una disciplina basada en principios sanos y sujetarse a esa disciplina.
Es comprender que la vida no es algo que se nos da ya hecho, sino que es la oportunidad para hacer algo.
Hombres de esta talla y de esta alcurnia los necesita México y los reclama nuestra Comunidad.






