
Este 9 de abril se celebran elecciones en Israel en una jornada, que los analistas definen de atípica pues podría significar un cambio en el partido líder conservador, Likud, lo que también representaría una derrota para Benjamin Netanyahu, el actual Primer Ministro y que ha estado en el poder por una década.
Los colegios electorales de Israel han abierto sus puertas hoy a las 7:00 horas para unas elecciones legislativas
muy disputadas en las que el actual Primer Ministro, Benjamin Netanyahu, intentará garantizarse la reelección pese a los esfuerzos de la coalición de centro-izquierda liderada por Benny Gantz y Yair Lapid de sacarle del poder.
Los más de 6,3 millones de electores registrados podrán ejercer el voto hasta las 22:00 horas para decidir la composición del Parlamento, la Knéset, integrada por 120 escaños. Ningún partido ha obtenido nunca en las elecciones israelíes una mayoría absoluta de los escaños.
En los comicios de este día se espera una participación de cerca del 70 por ciento de la población, sobre todo jóvenes, que deben elegir al partido que quieren que los represente en la conformación de la Knéset.
Los sondeos apuntan a un reparto similar de escaños entre estos dos partidos, que parten como claros favoritos, si bien la disposición del espectro político israelí beneficiaría al primer ministro debido a los mayores respaldos con los que cuenta la derecha israelí.
Hay 120 lugares en el Parlamento.
Los israelís podrán elegir de entre 47 partidos políticos para que ocupen escaños en el Parlamento. El mínimo para que un partido tenga representación es de 3.25 por ciento.
Una vez que se dicte qué partido salió ganador, corre el tiempo de negociaciones entre los que más votos tuvieron para armar coaliciones. Tras dos semanas máximo de negociaciones el presidente deberá dictar qué partido será líder en el Parlamento.
Aunque hay más de cuarenta partidos que contienden por ser mayoría, los que se perfilan a la cabeza son el Likud, conservador y actual partido de Netanyahu, y el Azul y Blanco o Kajol Laban, cuyo candidato es Benny Gantz, que a pesar de ser oposición en el pasado fue designado como líder de la defensa por el mismo Netanyahu.
Netanyahu aspira a ser el Primer Ministro con un mandato más largo al frente del país, algo que lograría en julio en caso de lograr formar Gobierno.
A pesar de que en los primeros días de campaña su candidatura se vio sacudida por el anuncio del fiscal general, Avichai Mandelblit, de que tiene intención de imputarle por corrupción, su popularidad ha aumentado de nuevo en las últimas semanas. El Primer Ministro ha rechazado las acusaciones y ha denunciado una caza de brujas.
Gantz, antiguo jefe del Estado Mayor del Ejército de Israel y una figura militar muy respetada en el país, decidió dar el salto a la política en 2015 para intentar apartar del poder a Netanyahu, un esfuerzo que se vio reforzado posteriormente a raíz de su alianza con Lapid, lo que impulsó a su partido en las encuestas.
Gantz y Lapid alcanzaron un pacto según el cual el exjefe del Ejército —cargo que ocupó entre 2011 y 2015— sería primer ministro durante dos años y medio, tras lo que cedería el testigo al antiguo periodista para el año y medio restante del mandato.
Fuente: www.eitb.eus
Fuente: www.expansion.mx
