
Esta conmemoración de la victoria hebrea frente a los helenos, cuenta la historia de un maravilloso milagro, que ha prevalecido en la tradición judaica por miles de años.
1. La historia de esta festividad se remonta al año 175 a. e. a., cuando se coronó al rey de la dinastía seléucida ─un
imperio helenístico, un estado sucesor del Imperio de Alejandro Magno─, Antíoco IV Epífanes. Este rey de Siria mantenía las costumbres griegas impartidas por Alejandro Magno, y decidió helenizar al pueblo de Israel, prohibiendo al pueblo hebreo mantener o practicar cualquiera de sus creencias.
2. Un pequeño grupo de hombres hebreos, conocido como los macabeos, debido a que eran liderados por Yehudá Macabi, se rebeló exitosamente contra los soldados griegos. Pese a contar con un escaso número de hombres y mínimos recursos, lograron vencer en una guerra, debido a su estrategia y determinación.
3. Al recuperar el Templo de Jerusalem, que había sido tomado por los helenos y profanado con toda clase de ídolos, se dio un milagro, el cual es conmemorado durante la festividad. Este consiste en que durante ocho noches, pudo encenderse el candelabro sagrado del Templo con una escasa cantidad de aceite.
4. Por ello, durante la fiesta de Janucá, también conocida como la Fiesta de las Luces, se encienden las velas de un candelabro durante ocho noches. Cada noche se va aumentando una vela, hasta completar el candelabro, para conmemorar el milagro del aceite que miles de años atrás, que pudo durar encendido por más de 190 horas.
5. Las luminarias de Janucá deben ser encendidas al atardecer, debido a que según la tradición judía, de calendario lunar, ese es el momento en el que se inicia un nuevo día. Además de las ocho velas existentes en el candelabro, una vela extra, conocida como shamash, se utiliza como llama piloto para encender todas las demás.
6. Es una costumbre entre los judíos reunirse con los familiares, o seres queridos, para el encendido de las velas del candelabro. Muchos de ellos intercambian pequeños presentes durante los ocho días de la duración de esta felicidad, y juegan con un sevivón, juguete que se asemeja a un trompo, con inscripciones en hebreo.
7. Dicho trompo, también conocido como dreidel, conmemora los años en los que helenos prohibieron a los hebreos mantener vivas sus costumbres. Mediante las letras inscritas en esta clase de trompos, era posible para los hebreos enseñarles a los niños la tradición judaica, mientras aparentaban estar jugando inocentemente.
8. Entre algunas de las comidas típicas que más se frecuentan durante esta festividad, se encuentran las levivot o latkes, que se asemejan a las tortillas de patatas. Otros mantienen la costumbre de preparar postres como las sufganiot, que son bolitas de masa frita rellenas de mermelada o distintos manjares dulces.
Fuente: www.trome.pe






