
Macabi, pasé 16 años contigo, me diste amigos que se convirtieron en familia,
me enseñaste de Israel, de México, de valores y de historia, pero sobre todo, me enseñaste lo que es vivir feliz y haciendo lo que te gusta. Fui janij, madrij, me fui de Hajshará, fui Rosh Macabi y al fi nal Rosh de Shimon, y en todo este tiempo lo que más aprendí es que hagas lo que hagas, si lo haces con amigos, todo va a salir bien. Hoy me voy tranquilo sabiendo que la despedida es dura, pero macabeo se es para toda la vida. ¡Jazak Ve’Ematz!
//Jaime Charaf
