Cada año, el Certamen Literario del CDI recibe una gran cantidad de poemas.
Cada año, el Certamen Literario del CDI recibe una gran cantidad de poemas. Tan solo en 2019 concursaron 108 trabajos. Menuda tarea para los miembros del Jurado quienes al final determinan a los ganadores en las diferentes categorías. ¿Qué se evalúa en un poema?, ¿qué es la poesía?, ¿cómo identificamos lo poético?, ¿por qué a veces se quedan lugares desiertos?, ¿qué modelos se pueden seguir?
En primer lugar, hay que dejar claro que, de acuerdo a su estructura, un poema somete las palabras a cierto ritmo y medida. La poesía se identifica por la musicalidad, sonoridad y armonía. Así como lo poético no solo se refiere a la poesía; tampoco necesariamente un conjunto de versos son poesía.
Para ser lo más claro posible, diremos que hay poemas con versificación y sin ella; es decir, en verso libre. Hoy en día solo los conocedores escriben sonetos, décimas, madrigales, alejandrinos. Bajo el pretexto de eludir la métrica, mucha de la poesía actual prefiere al verso libre. En un supuesto intento, los poetas escriben en estrofas de a tres o cuatro versos. La verdad es que se hace solo con la idea de que ‘suene bien’, que ‘esté rimado’.
Octavio Paz, en su libro El arco y la lira, advierte que el paso de la poesía con métrica al verso libre implica que el autor (antes de transgredir la norma) debe conocer las reglas. Hacer poesía libre no quiere decir que se escriba como quiera. Lo mismo sucede con la pintura abstracta: Picasso o Dalí fueron primero maestros del dibujo. Es muy poco probable que un pintor de abstracto que no sabe de dibujo sea un gran pintor si no conoce a fondo el dibujo. Y, lo mismo pasa con un poeta que ignora el arte de la versificación pero que se asume como ‘poeta de verso libre’.
Con eso, un escritor joven podría desalentarse y ya no participar con un poema. Lo anterior es solo un referente para entender que la poesía es mucho más compleja que un conjunto de versos. Sí, un poema implica una profunda emoción, pero también un conocimiento sofisticado. En apariencia, el verso libre es fácil pero ya vemos que no lo es.
En la columna anterior comentábamos la divergencia entre algunos teóricos acerca de la pertinencia o no de identificar un género. Para algunos no hay tal diferencia ya que cada obra en sí misma es un género. Maurice Blanchot opina que “una obra no pertenece a un género, sino a la literatura”. En el caso del verso libre no implica liviandad, el poeta hace un profundo trabajo estructural que si bien se aleja de los criterios habituales [de medida y rima] mantiene en general la ubicación tipográfica tradicional de los versos.
¿Qué es el verso libre? En primer lugar, se caracteriza por su irregularidad y por su extensión variable. El verso libre surgió a mediados del siglo XIX en oposición a la décima, al soneto y al resto de las formas predominantes de la poesía. Los poetas de verso libre no se ocupan mucho de las estrofas, aunque los principiantes segmentan sus versos en unidades similares como si ello le diera apariencia de un ‘verdadero poema’. El poeta no se ocupa de la rima, ni de la métrica, pero sí, de la musicalidad.
Aunque desde el siglo XIX, el simbolismo utilizó el verso libre, tuvo su apogeo en el surrealismo, el creacionismo, el ultraísmo y otras tendencias de vanguardia del siglo XX. Sus autores apostaron por la reiteración de elementos sintácticos y por el uso de distintas figuras retóricas, como la metáfora.
Para conseguir su particular ritmo, el verso libre utiliza con frecuencia el espacio en blanco para crear cortes dramáticos en el significado que potencian o subrayan con énfasis el significado de los segmentos desgajados; a nivel macro estructural, una serie de repeticiones, los paralelismos, sintácticos y semánticos, los dobletes, los tripletes, y otros recursos que contribuyen a lograr un cierto ritmo y homogeneidad estructural en el poema. A continuación, como ejemplo, un fragmento del poema Altazor del poeta creacionista Vicente Huidobro.
Cae
Cae eternamente
Cae al fondo del infinito
Cae al fondo del tiempo
Cae al fondo de ti mismo
Cae lo más bajo que se pueda caer
Cae sin vértigo
A través de todos los espacios y
todas las edades
A través de todas las almas de todos
los anhelos y
(todos los naufragios)
Cae y quema al pasar los astros y
los mares
Quema los ojos que te miran y los
corazones que
(te aguardan)
Quema el viento con tu voz
El viento que se enreda en tu voz
Y la noche que tiene frío en su gruta de huesos.
