
Participar activamente en el séder de Pesaj es una mitzvá importante para las mujeres,
ya que la salida de Egipto se llevó a cabo “por el mérito de las mujeres piadosas…” (Talmud de Babilonia, Sota 11b).
La primera copa corresponde a Sara
La primera copa corresponde a la primera de las cuatro lenguas de la redención: “Yo os sacaré de debajo de las cargas de Egipto” (Shemot– Éxodo 6:6-7). Esta promesa abarca la liberación física. Cuando tomamos la primera copa podemos meditar y orar por la eliminación de nuestros sufrimientos físicos como el dolor, la enfermedad, el antisemitismo, el terrorismo, etcétera. Sara fue la primera mujer que integró la fe pura de D-os en cada fibra de su cuerpo. De esta manera se creó la genética espiritual de la cual surgiría el pueblo judío. La primera copa es la copa de Kidush que eleva y separa los días sagrados de los días profanos de la semana. Asimismo, Sara, fue la primera mujer en ser separada del resto de la gente en el mundo. ¡Qué podamos aprender de Sara a fortalecer nuestra creencia, incluso si va contra la corriente del mundo, y que seamos capaces de integrar nuestra fe en nuestras tareas diarias en el mundo físico!
La segunda copa corresponde a Rivka
La segunda copa corresponde a la segunda de las cuatro lenguas de la redención: “Os libraré de tu servidumbre”. Esta promesa incluye la liberación tanto de la esclavitud física como de la espiritual. Tal vez no seamos conscientes, pero muchas de nuestras acciones se derivan de las secuencias de órdenes inconscientes impresas en nuestra psique, de heridas de la infancia y de los traumas que causan temores, celos e ira. Aunque Rivka provenía de una familia gravemente disfuncional, fue capaz de curar sus lesiones psicológicas infantiles uniéndose a sí misma a la santidad. Incluso a una tierna edad ella no tenía miedo de distanciarse de su familia, y de su ambiente familiar, con el fin de seguir a un hombre extraño rumbo a un lugar desconocido. Cuando tomamos la segunda copa, es bueno meditar y orar por la eliminación de todos nuestros apegos y adicciones. Esta copa tiene también la capacidad de liberarnos del régimen de llevar a cabo las mitzvot sin convicción y entusiasmo, solo por costumbre o porque “se espera de nosotras que”. Rivka estaba enteramente en contacto con su alma, y todos sus actos estaban impregnados de su espíritu de entusiasmo y devoción. La segunda copa corresponde a la lectura de la Hagadá. Así como la Hagadá comienza con desgracias y tragedias, pero concluye con alabanzas (Talmud de Babilonia, Pesajim 116), por lo que emanó Rivka de las espinas de su cuna, pero se convirtió en una eterna rosa (Vaikrá Rabá 23:1). ¡Que podamos aprender de Rivka a desprendernos de todas las influencias negativas de nuestro pasado!
La copa tercera corresponde a Rajel
La tercera copa corresponde a la tercera de las cuatro expresiones de la redención: “Os redimiré con brazo extendido”. D-os prometió llevar nuestra redención en mérito del amor extraordinario de nuestra madre Rajel por el pueblo judío. En su misericordia altruista, superó sus celos y permitió a su hermana a casarse con su amado, con el fin de evitar avergonzarla (Eijá Rabá – Lamentaciones, Introducción 24). Del mismo modo, Israel se merece la redención, cuando superemos los conflictos y celos entre nuestra gente, y aprendamos a unirnos de verdad. Cuando tomamos la Tercer Copa, será bueno meditar y orar por la eliminación de las brechas entre los distintos sectores de nuestro pueblo a través de la tolerancia y aceptación, para que podamos reparar la disidencia y la ruptura entre los hijos de Rajel y Lea. La tercera copa es la de la bendición de gracias de después de la comida. La redención es revelar el reino de D-os en el mundo físico como sustento manifiesto del universo. Esta revelación solo puede tener lugar cuando hay unidad entre nosotros. El hijo de Rajel, Yosef, fue capaz de llevar el sustento al mundo porque no guardó rencor, sino que perdonó a sus hermanos por lo que le habían hecho. Por otra parte, Rajel fue el pilar de su casa, y la bendición de sustento en la casa viene por el mérito de la mujer (Talmud de Babilonia, Baba Metzia 59 b), que hace a la paz -Shalom – residir en su hogar. ¡Que logremos aprender de Rajel ir más allá de nosotros mismos por el bien del pueblo judío, ayudando a la unión de los sectores dispersos de Israel, y así generar un verdadero amor por el pueblo judío!
La copa cuarta corresponde a Lea
La cuarta copa corresponde a la cuarta y última expresión de la redención: “Os llevaré a mi pueblo”. Después de haber retirado nuestros bloqueos físicos, emocionales y espirituales a través de las tres copas anteriores, ahora estamos listos para actualizar nuestra relación con D-os y comunicarnos directamente con Él a través de la alabanza y la oración. La cuarta copa concluye con el Halel (oración de alabanza) al final del séder. Lea es la primera persona en dar las gracias en verdad y de alabar a D-os, cuando en el nacimiento de su cuarto hijo Yehudá, exclamó: “Esta vez voy a agradecer a D-os” (Bereshit-Génesis 29:35), (Talmud de Babilonia, Berajot 7b). Rav Arosh explica que, aunque los demás desde Adam hasta Abraham, sin duda agradecieron a D-os antes que Lea, nadie le dio las gracias con su nivel de intensidad consciente. La innovación de Lea fue realmente agradecer a D-os, incluso por todas las dificultades que había encontrado. Con el nacimiento de Yehudá se dio cuenta de que era necesario y que valía la pena experimentar todo su sufrimiento anterior en aras de dar a luz a Yehudá, padre del rey David y del Mesías.
Por lo tanto, mujeres, ¡recuerden durante la noche del séder que D-os quiere oír tu voz!
Fuente: www.mujeryjudaismo.com






