
Es probable que muchos de
ustedes recuerden alguna situación en la cual la vestimenta que llevaban puesta no era acorde al lugar en el cual estaban. Una fiesta a la que fuimos vestidos menos vestidos de como estaban los demás y no nos sentimos del todo cómodos… son cosas que pasan. La ropa cumple varías funciones. La ropa nos habla de la cultura del lugar y del tiempo en el que vivimos. Los seres humanos nos vestimos por diversas razones.
Por pudor, es el motivo que leemos en el relato del Génesis luego de que el primer hombre y la primera mujer probaran del fruto del conocimiento del bien y del mal, ahí ellos se dan cuenta que están desnudos y se avergüenzan. Cubren sus cuerpos por pudor. Cubrimos nuestros cuerpos por protección cuando el clima es muy frío, y los cubrimos cuando no queremos mancharnos o lastimarnos, la vestimenta nos protege.
También nos vestimos para “adornarnos” así podemos pensar en un anillo o un collar, o una ropa especialmente diseñada para la celebración de un casamiento o un Bar Mitzvá. La ropa nos jerarquiza socialmente y nos distingue entre distintos grupos (nos da identidad). Pensemos en un policía de civil y uno con su uniforme ¿cuál preferimos que este parado en la esquina de nuestra casa? Seguro que ninguno… pero ¿con cuál nos sentiríamos más seguros?
Otro uso que tiene la vestimenta es el lúdico y de entretenimiento… en esta categoría entran los actores que se disfrazan y los murguistas en el teatro de verano. Como dicen: “La vestimenta hace al hombre”, por eso es que necesitamos estar vestidos de la forma adecuada en el lugar adecuado.
La lectura de la Torá que leemos el Shabat anterior a Purim nos habla de la vestimenta del Sacerdote, del Cohen con todos los ornamentos que tenía que tener. Una vestimenta preciosa que lo distingue, la Torá nos da muchos detalles, como si nosotros – los lectores – fuéramos diseñadores de indumentaria.
El ciclo anual de lectura de la Torá, la porción que se lee cada semana no tiene que ver con el momento del calendario sino que simplemente coincide, a excepción de las festividades bíblicas (como Pésaj, Shavuot y Sucot) donde el ritmo de lectura de la Torá es alterado con motivo de la festividad.
Llama la atención como siempre cerca de la festividad de Purim (una fiesta post bíblica, ya que la historia de la festividad es narrada en Meguilá Esther) leemos esta Parashá que nos habla respecto de la vestimenta del Sumo Sacerdote.
Si, justo en Purim, la fiesta en la cual nos disfrazamos. Donde dejamos nuestras ropas para ponernos otras, justo la Torá nos habla también de ropas. ¿Que es estar disfrazado?… Ya que estamos en la víspera de Purim ayudémonos con la siguiente pregunta: ¿por qué nos disfrazamos en la fiesta de Purim?
En la fiesta de Purim la costumbre es disfrazarse porque la Reina Esther estuvo “disfrazada” (Esther y Seter – oculto – en hebreo tienen la misma raíz idiomática) mientras no se identificó como judía. Mientras no le reveló al rey su verdadera identidad. ¿Qué es estar disfrazados? Es esconder nuestra identidad, es no ser nosotros mismos.
La fiesta de Purim nos invita a pensar sobre los disfraces que llevamos por la vida, aquellos que no nos permiten ser nosotros mismos. Purim nos invita a revelar (como lo hizo Esther) nuestra identidad. Quiera D-os que podamos revelar nuestra identidad, identificarnos con lo que somos y hacemos para así aportar nuestro rayo de luz al mundo.
¡Purim Sameaj!
Fuente: http: www.itongadol.com.ar
