Al llegar el nuevo año 5782, los buenos deseos son la base de las distintas tradiciones.

Y qué más cercano que augurar lo mejor a nuestros seres queridos, ante todo nuestras familias.

Pues cuando el saludo de Rosh Hashaná sale de boca del Presidente de Israel, el concepto de familia cobra un significado especial: cruza fronteras y abarca al pueblo judío todo.

Por lo tanto, es bueno compartir el saludo del Presidente Isaac Herzog con todos nuestros lectores.

El evento, en el cual el Presidente Herzog deseó un buen año a sus invitados y también recibió numerosos augurios de Shaná Tová en distintos idiomas, fue una oportunidad para transmitir mensajes contra el extremismo y el antisemitismo.

De cara a la IV Conferencia de Durban, que señalará el vigésimo aniversario de la conferencia homónima llevada a cabo en el 2001 convocada por la ONU contra el racismo, el Presidente Herzog recordó a los presentes que aquella reunión terminó siendo totalmente lo opuesto a lo anunciado. Recalcó que la primera conferencia de Durban se convirtió en realidad en una tribuna de odio antiisraelí y antisemitismo, por lo cual exhortó a los diplomáticos que recibió a que sus países no participen en ella.

En otro orden de cosas destacó la importancia de los nuevos acuerdos de normalización de relaciones entre Israel y algunos países árabes.

“Un tema clave del Nuevo Año Judío es la habilidad que se nos da a todos nosotros de elegir entre el bien y el mal, entre un año dulce y uno amargo”, dijo el Presidente Herzog. “En el nuevo año, el Medio Oriente tendrá dos alternativas, el bien o el mal. La primera opción, representada en los valientes líderes de los países que suscribieron los Acuerdos de Abraham, es la senda de la paz, de vínculos entre pueblos y de cooperación. El Estado de Israel siempre será un decidido interlocutor para todos aquellos países de la región que opten por la senda de la paz”.

El Presidente agregó:

“La segunda opción, la del mal, que continúa plagando nuestra región, es la del odio, la incitación y el terrorismo. Y el Estado de Israel siempre actuará con firmeza ante aquellos en la región que opten por la senda de la guerra”.

Y combinando las tradiciones de la fiesta con el futuro que augura a la región, dirigiéndose a los diplomáticos, señaló:

“En Rosh Hashaná, las familias judías alrededor del mundo dirán una bendición con la granada, expresando la esperanza que sus buenas acciones sean tan abundantes como las semillas de esta fruta. Y si me permiten, yo quisiera ofrecer una variación de esa bendición: que el Estado de Israel y sus países hallen tantas vías de cooperación como las semillas de la granada. Que encontremos tantas soluciones compartidas a los desafíos que enfrentamos, como las semillas de la granada. Y que nuestra amistad se mantenga tan dulce como la manzana que comemos con miel”.

El saludo del Presidente Herzog para Rosh Hashaná al mundo judío

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