TDAH y el reto matemático

TDAH y el reto matemático: Cuando los números bloquean la adaptación

El Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) en adolescentes y adultos es ampliamente reconocido por sus efectos en la concentración y el control de impulsos. Sin embargo, un campo de batalla menos discutido pero igualmente crucial es la resolución de problemas matemáticos. Esta dificultad no radica en una incapacidad para comprender los números, sino en cómo las funciones ejecutivas afectadas por el TDAH impiden procesar la lógica matemática, creando barreras significativas para la adaptación académica, profesional y financiera.

¿Por qué las matemáticas son un reto para el cerebro con TDAH?
Resolver un problema matemático exige una serie de habilidades cognitivas que, precisamente, son las más vulnerables en el TDAH. No es una cuestión de inteligencia, sino de la maquinaria mental necesaria para ejecutar las tareas.

  • Memoria de trabajo frágil: La memoria de trabajo es el bloc de notas mental donde sostenemos y manipulamos información para una tarea. Un problema matemático de varios pasos requiere recordar datos, fórmulas y resultados parciales. En una persona con TDAH, este bloc de notas es propenso a “borrarse” con facilidad. Puede leer el problema y, a mitad de cálculo, olvidar los números iniciales o cuál era el objetivo.

  • Dificultad con la secuencia y la planificación: Todo problema matemático es un algoritmo, una secuencia de pasos que deben seguirse en un orden estricto. La función ejecutiva responsable de la planificación y secuenciación es débil en el TDAH. Esto provoca que la persona se sienta abrumada, no sepa por dónde empezar, omita pasos cruciales o los aplique en el orden incorrecto.

  • Inatención a los detalles: Las matemáticas exigen precisión. Un signo mal leído, un decimal fuera de lugar o un número transcrito incorrectamente pueden invalidar todo el proceso. La inatención característica del TDAH hace que estos “errores por descuido” sean extremadamente comunes, generando una inmensa frustración al fallar a pesar de “saber” cómo hacerlo.

  • Ansiedad matemática: La repetición de estas experiencias frustrantes desde la infancia suele generar una fuerte ansiedad matemática. El cerebro empieza a asociar cualquier tarea numérica con el estrés y el fracaso, lo que consume valiosos recursos cognitivos empeorando el rendimiento, creando un círculo vicioso de evitación.


El impacto en la adaptación al medio: más allá de las calificaciones

Las consecuencias de esta dificultad trascienden el aula y se manifiestan como obstáculos concretos en la vida adulta, afectando la independencia y las oportunidades.

Adaptación académica y profesional
Para los adolescentes, las dificultades persistentes en matemáticas pueden cerrar el acceso a carreras universitarias en los campos de ciencia, tecnología, ingeniería y finanzas (STEM), limitando drásticamente su futuro profesional y afectando su autoestima académica.

  • Gestión del dinero: Elaborar y seguir un presupuesto, controlar los gastos o entender los extractos bancarios son tareas que dependen directamente de la habilidad matemática. Las dificultades en esta área pueden conducir a gastos impulsivos, deudas, mal historial crediticio y un estrés financiero crónico.


Estrategias para construir un puente sobre la brecha numérica

Afortunadamente, es posible compensar estas dificultades con estrategias que externalizan y estructuran el proceso matemático.

  1. Visualizar y externalizar: Nunca confíes únicamente en tu memoria. Utiliza papel y lápiz, una pizarra o una tablet para escribir todos los datos, fórmulas y pasos del problema.

Subraya la información clave y el objetivo final para mantener el foco.

  1. Tecnología como aliada: Usa sin miedo las herramientas disponibles. Las calculadoras para operaciones básicas, las hojas de cálculo (como Excel o Google Sheets) para organizar presupuestos y las aplicaciones de gestión financiera pueden automatizar, así como simplificar enormemente estas tareas.
  2. Fragmentar el problema: Descompón cualquier problema matemático complejo en pasos más pequeños y manejables. Aborda una pieza a la vez y márcala como completada. Esto reduce la sensación de agobio y genera una sensación de logro que impulsa a continuar.
  3. Buscar apoyo específico: El Apoyo psicológico de enfoque cognitivo conductual con profesionales que entiendan las particularidades del TDAH puede ser transformador. Pueden enseñar métodos de estudio y estrategias de resolución de problemas adaptadas a un cerebro que es neurodivergente.

En resumen, la dificultad con las matemáticas en adolescentes y adultos con TDAH no es un reflejo de su inteligencia, sino un síntoma neurológico que obstaculiza su adaptación al mundo. Reconocer este desafío y abordarlo con estrategias prácticas y sin prejuicios es fundamental para que puedan asegurar su bienestar financiero y desarrollar todo su potencial.

Si requieres apoyo, comunícate a Maayán Hajaim al 55 5292 5131.