
La intensidad del duelo llega a su punto más alto en Tishá BeAv,
día en que ocurrieron cinco calamidades nacionales:
- Durante el tiempo de Moshé, los judíos en el desierto aceptaron el reporte calumnioso de los espías y se emitió un decreto prohibiéndoles entrar a la Tierra de Israel (1312 AEC).
- El Primer Templo fue destruido por los babilonios y Nabucodonosor.
- El Segundo Templo fue destruido por los romanos (70 EC).
- La Revuelta de Bar Cojba fue vencida por el emperador romano Adriano (135 EC).
- El Monte del Templo fue socavado y Jerusalem fue reconstruida como una ciudad pagana.
Ocurrieron otras grandes desgracias en la historia judía coincidiendo con el nueve de Av, incluyendo la expulsión de los judíos de España en 1492, el estallido de la Primera Guerra Mundial en 1914 y la deportación en masa de los judíos del Gueto de Varsovia al Campo de Exterminio de Treblinka en 1942.
Hacia el final de la tarde previa a Tishá B’Av se acostumbra comer la Seudat Hamafseket, una comida que consiste de pan, agua y huevo duro. La comida se unta en cenizas, un simbolismo de duelo, y nos sentamos en el piso para comerla (Las reglas son un poquito diferentes cuando Tishá BeAv cae en Shabat o en domingo).
La puesta de sol marca el comienzo de Tishá BeAv. En ese momento comienza el ayuno y no se permite comer ni beber hasta el anochecer del día siguiente. Tampoco está permitido bañarse o lavarse, utilizar zapatos de cuero y tener relaciones maritales. Tampoco estudiamos Torá, a excepción de textos relevantes a Tishá BeAv y a duelo, por ejemplo el libro de Eijá y Iob, y algunas secciones del Talmud (incluyendo la historia de Kamtza y Bar Kamtza).
El libro de Eijá (Lamentaciones), el lamento poético de Jeremías por la destrucción de Jerusalem y el Primer Templo, se lee en la sinagoga como parte del servicio de la noche. Se recitan kinot (elegías) especiales, tanto a la noche como a la mañana.






