
En la Academia del CDI, los ensayos son particularmente distintos.
Pues el tiempo, nos ha permitido formar grupos con una identidad fundamentada en la actitud. Este logro se ha forjado con ayuda de los coreógrafos, pero principalmente con el valor agregado que cada alumno aporta a la dinámica grupal. La calidad humana con la que contamos es plausible y nos interesa seguir contribuyendo en la educación y espíritu de nuestros bailarines por lo que se expondrán algunas premisas que cualquiera debe saber para poder mejorar su experiencia en los ensayos y seguir contribuyendo a esta identidad grupal que tanto nos caracteriza. El salón de danza es un lugar sagrado, está diseñado minuciosamente para evitar los malos espíritus y las malas vibras. Sin embargo, para recibir las virtudes de este santuario es necesario desconectarnos. Cada uno de nosotros tiene una vida particular y en ocasiones podemos llegar a sentir estrés, enojo o preocupación por factores del día a día, pero cuando llegamos a ensayo, debemos canalizar nuestras emociones a través de la danza. Con ayuda del movimiento, el cuerpo se libera y comienza a fluir, dejando que la mente se recupere. Conociendo este secreto, debemos hacerle caso a nuestro corazón pues desconectar para conectarse es el primer paso para una buena actitud. Créanme, no hay mayor satisfacción que recuperarse de un mal día, bailando con amigos, pasando un buen rato y moviéndote hasta terminar exhausto. El ritual de preparación. Un momento íntimo en el que disponemos de completa atención en nosotros mismos recordando el porqué bailamos. Algunos lo hacen por los amigos, otros por la pasión al arte y algunos todavía no encuentran respuesta. Sin embargo, lo único que importa es si nos mueve el alma. Darse unos minutos para dejar que la motivación corra por nuestras venas puede ser el detonador de un ensayo memorable. Forma lazos de amistad y alimenta el grupo con buena vibra. Por más difícil de creer, las relaciones que formamos en el escenario se convierten en vínculos fuertes y hermosas amistades, es sin duda el factor que te permite tener mayor seguridad con tu grupo. Esta confianza te abre las puertas a ser tú mismo y comenzar a generar un gran ambiente. Echa relajo, sé tú mismo, pero siempre incluye al grupo. Pues no querrás dejar fuera a alguien cuando se trate de una risa. A los coreógrafos nos gusta la iniciativa, la espontaneidad y la creatividad, por lo que siempre agradeceremos iniciativas de los alumnos para generar buena onda en el ensayo. No generes falsas expectativas. No importa si es un ensayo de técnica, repaso, montaje o acondicionamiento físico. Cada uno juega un papel importante en la formación del bailarín. Si bien hay algunos que son más divertidos que otros, debemos de ser conscientes de esta formación para aprovechar cada ensayo como es y no como nos gustaría que fuera. Si somos conscientes de la importancia de cada metodología, sabremos como aprovecharla y estaremos con una actitud positiva ante la dinámica que elijan los coreógrafos. Finalmente, es importante exponer que no existen fórmulas mágicas, la única herramienta que se vuelve universal cuando se habla de la vida, es el hábito de siempre dar la mejor versión de ti. Eso resultará en grandes éxitos para tu vida y el ámbito artístico no será la excepción.
//NURIT MENDELSBERG
