¿Desde cuándo estás en el Voleibol?

¡Empecé un poco tarde! Entré en el año 2012, a los 17 años.

 ¿Por qué te gustó el Voleibol y no otro deporte?

Porque es un deporte muy divertido para jugar, entrenar y de ver; además, requiere de mucha estrategia. Me quedé también por el grupo de personas. Logramos en muy poco tiempo crear una familia tanto con las jugadoras como con el entrenador; sentí que me ponían atención, me explicaban cómo hacer las cosas y me sentí cómoda. A mí no me gusta mucho correr; por eso, es que prácticamente toda mi vida hice natación y, cuando me cambié de deporte pensé en entrar al Futbol; pero cuando me di cuenta de que era un deporte que todas hacían y que había que correr mucho, me arrepentí. Es por lo que, encontré la combinación perfecta entre ejercicio y diversión.

¿Qué es lo que más te gusta del Voleibol?

Me gusta la variedad de habilidades que debes de tener para jugar en las diferentes posiciones; además, de que tiene mucha adrenalina y un trabajo en equipo muy fuerte. Me gusta que sea un deporte en el que se necesita mucha habilidad fi na, delicada y precisa, y que a la vez se necesita mucha fuerza y resistencia. ¿A cuántas y cuáles Macabiadas has asistido? Tristemente solamente he podido asistir a los Juegos Macabeos Panamericanos México 2019; ya que, en otros momentos, durante la época de Macabiada no completábamos el equipo en mi categoría y no pude asistir. ¿Cuál es la mejor Macabiada y por qué? ¡La única y la mejor: México 2019! Fue un proceso increíble junto con todo el equipo en preparación física, mental y de juego o táctica. Muchas emociones juntas en un mismo momento: felicidad, angustia, estrés, amor y compañerismo. Un sentido de pertenencia muy especial que pocos eventos en el mundo te pueden dar; te sientes parte de un universo de personas muy grande que piensan y sienten como tú. ¿Me podrías platicar algunas anécdotas de los Juegos Macabeos Panamericanos que las hacen diferentes a otra actividad? Para mí, los Juegos no fueron únicamente un evento deportivo. Tiene la peculiaridad de ser a la vez un evento cultural, social, educativo y de encuentro entre personas de la comunidad judía del mundo; lo cual, es difícil de encontrar en otros eventos. Hay dos momentos o eventos que fueron muy especiales para mí en el proceso de Macabiada. El primero, el de preparación. Llegábamos al CDI en las mañanas, hacíamos ejercicio en el Fitness Center, después comíamos y descansábamos todas juntas, y, por último, entrenamiento en cancha. Eran días muy largos, pero a la vez tan divertidos que incluso, podría decir que disfruté en la misma medida la Macabiada que el proceso. El segundo, fue el momento de los partidos. En ningún momento a lo largo de mi carrera como voleibolista me había tocado jugar un partido con tantas personas viéndonos, y con un ruido ensordecedor de trompetas, tambores y gritos. ¡Fue muy emociónate sentir el apoyo de la gente! El Gimnasio Moisés Derzavich tenía una energía tan fuerte y bonita que creo que se logró contagiar en el partido.

¿Qué les dirías a las peques que aún no asisten a una Macabiada?

Que definitivamente es un evento al que vale la pena invertirle tiempo, dinero y esfuerzo. Cualquier atleta que haya asistido a una Macabiada, te puede asegurar que conocerás muchas personas nuevas y que se quedarán por el resto de la vida, y es un proceso en el que creces mucho en todos los sentidos. Aunque no lo he podido comprobar, dicen por ahí que, una vez que vas a una Macabiada es muy difícil no querer ir a más, ¡son adictivas!

¿Si tuvieras que hacer un promocional para el Voleibol del Dépor qué pondrías en él?

Invitaría a los y las Socias a explorar algo diferente, a que rompan la barrera de hacer el deporte ‘de moda’, y que se den la oportunidad de ver lo increíble y complejo que es el Voleibol, y que aspiren a ser grandes deportistas.

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