
Un equipo israelí correrá por primera vez el Tour de Francia en su edición de 2020. Integrado por ciclistas
de 16 nacionalidades, el flamante Israel Start Up Nation es heredero del Israel Cycling Academy, que hasta ahora militaba en la categoría Continental Pro y ya participó en el Giro que arrancó en Jerusalem el año pasado. Desde su creación, hace solo cinco años, el único conjunto profesional del ciclismo israelí ha crecido exponencialmente gracias al empeño del magnate Sylwan Adams, quien ya estuvo detrás del traslado a Israel de las tres primeras etapas del Giro de 2018, operación que tuvo un coste superior a los 10 millones de euros. Para ello, el multimillonario ha tendido que adquirir ahora la licencia World Tour, que da acceso a la ronda gala, al equipo suizo Katusha-Alpecin por un monto no desvelado.
Los treinta corredores del Israel Start Up Nation — entre los que figuran cuatro israelíes — estarán capitaneados por el irlandés Dan Marin, un veterano que ha concurrido a todas las grandes vueltas y campeonatos. Contará como escuderos con el velocista alemán André Greipel y el escalador español Dani Navarro. El ciclista salmantino, afincado en Asturias, se curtió como gregario de Alberto Contador y ocupó después un lugar destacado en las filas del equipo francés Cofidis antes de recalar en el Katusha. Durante su participación con el conjunto suizo en la última edición del Giro se fracturó la clavícula en una caída.
El entrenador de Israel Star Up Nation, Kejell Calström, ha declarado que el equipo “siempre ha estado por encima de sus posibilidades y seguirá haciéndolo”. El exciclista finlandés anuncia que el objetivo de esta temporada es obtener la primera victoria en cualquiera de las carreras de máximo nivel del ciclismo profesional en ruta del World Tour. Dan Martin, como líder del grupo, eleva aún más el listón de la temporada y ha expresado su ambición de ganar carreras.
En la presentación oficial en Tel Aviv del equipo, el propietario mayoritario destacó este martes que espera poder hacer realidad el sueño de que un corredor israelí cruce por primera vez la meta final del Tour. Este filántropo israelo-canadiense es un declarado entusiasta del deporte. Corrió con gran parte de los gastos del partido amistoso que enfrentó hace tres semanas en Israel a las selecciones nacionales de fútbol de Argentina y Uruguay. La pasada primavera, Adams se hizo célebre al financiar con un millón de dólares la breve actuación de Madonna en la gala final de Eurovisión en Tel Aviv, en uno gesto para intentar mejorar la imagen internacional de Israel, ensombrecida por los conflictos de Oriente Próximo.
Esta es una de las principales razones por las que se ha alterado el nombre original del conjunto ciclista por el de Israel Start Up Nation, a fin de asociarlo al pujante ecosistema de empresas tecnológicas emergentes del Estado hebreo. El equipo seguirá vinculado como hasta ahora, en calidad de embajador por la paz, al Centro Simón Peres por la Paz y la Innovación, institución creada por el fallecido presidente israelí y con sede en Jaffa, la antigua ciudad palestina hoy absorbida por Tel Aviv donde todavía conviven árabes y judíos.
Fuente: www.elpais.com
