
Este domingo se conmemora el Día Internacional de la Mujer, y para el lunes 9 habrá un paro de mujeres voluntario en la república mexicana,
por la indignación que los feminicidios han causado en últimas fechas.
¿Qué tiene que ver todo esto con Meguilá Esther? O ¿con los personajes femeninos de este relato bíblico que se leerá la próxima semana en la fiesta de Purim? ¿Será casualidad o causalidad que ambas fechas hayan sido tan cercanas este año?
Sin meterme en una explicación exegética, ni midráshica de Meguilá Esther, para la cual no tengo preparación alguna, y desde una óptica puramente literaria, creo que en el lenguaje simbólico de este relato, se pueden entresacar muchas problemáticas de género que estamos viviendo en nuestro presente, y que en nuestro país han llegado a un punto de quiebre.
En primer lugar, Vashti, primera esposa del rey Asuero, ofendida por ser tratada como objeto, se negó a asistir desnuda a la fiesta del rey, frente a todos sus invitados, que probablemente después de ocho días de diversión concupiscente, no iban a estar muy sobrios al verla y ella podría haber estado propensa al abuso sexual. Esta decisión le costó la vida por órdenes del rey.
La parte de esta narración se adecua a nuestra contemporaneidad. Pese a que han pasado más de dos mil años y en la sociedad occidental, la mujer ha conseguido la ‘igualdad legal’, su estatus como un objeto desechable por el hombre sigue siendo vigente en muchos espacios y ambientes. El problema de los feminicidios no es de poca monta. En este se manifiesta la degradación del tejido social que hay dentro de una colectividad.
Al menos, las causas de los que hemos escuchado en las últimas semanas en México, se han debido a que las mujeres han decidido separarse de sus parejas, y éstos en una pulsión violenta no encuentran mejor manera de solucionar el problema, que matándolas. El feminicidio de Vashti fue de lesa majestad y se debió a no haber obedecido una orden de su pareja hombre. El rey quedó tan impune, como quedan muchos de los consortes feminicidas de hoy día.
Algo de este mensaje antiquísimo, nos alerta hoy en día que algo debe cambiar. Si bien, en México este problema se ha hecho manifiesto, no es privativo del país. Según las estadísticas de WIZO Israel, cada año veinte mujeres son asesinadas por violencia de su cónyuge y cada 25 de noviembre se hace una marcha de la organización, para concientizar a la sociedad de que este comportamiento social debe cambiar y que el Estado debe elaborar una legislación para proteger y prevenir este problema mundial, que en nuestro país rebasó los límites.
Siguiendo el ejemplo de WIZO Israel, y seguramente de otras organizaciones femeninas judías de ese país y del mundo, debemos proponer que en nuestro país se lancen una serie de iniciativas de leyes para la protección de la mujer en lo relativo al acoso y violación sexual, la violencia familiar y la seguridad de los hijos. Todo esto para el bienestar familiar y de la sociedad misma. De esta manera, el paro del lunes 9 de marzo, no solo quedará en una simple manifestación de coraje e indignación, sino tendrá algo propositivo a fin de solucionar el problema.
En segundo lugar, se encuentra la heroína Esther, que de la función de objeto, pasó a ser la intercesora de su tío, el líder del justo Mardoqueo, para convertirse en la salvadora de todo un pueblo, que tenía el peligro de ser exterminado. Esther simboliza la mujer bella, quien humilde y afablemente, manejó las estrategias políticas veladas, basadas en los sentimientos del afecto amoroso que el rey sentía por ella -aunque este ignoraba que era judía- con objeto de conseguir la salvación de los judíos.
Ejemplos de mujeres como Esther, ha habido varios durante diversas épocas y espacios históricos, donde las mujeres se han tenido que jugar sus cabezas e incidir indirectamente en la política nacional o internacional, para conseguir objetivos políticos. Esther, también es paradigma de esa mujer inteligente, sutil que tiene la capacidad de persuasión y dotes especiales, para conseguir un fin, ya sea político, económico, social, entre otros.
La Meguilá nos da, desde el punto de vista literario, estos dos paradigmas femeninos. Una perdió la vida, por la orden del hombre, la otra consiguió de ese hombre que cambiara el destino de la historia de lo que sucedería con su pueblo. Sin embargo, ambas estuvieron supeditadas a las acciones que los hombres estaban llevando a cabo, y lo más importante, estaban desprovistas de una legislación que las protegiera en una situación de vulnerabilidad frente al instinto masculino de someter y controlarlas. Lo irónico es que esta estructura mental y comportamiento social, sigue vigente hoy día, pese a que en la sociedad occidental moderna se ha luchado por más de un siglo por la igualdad de género; igualdad que no ha resuelto esa debilidad inherente a la que la mujer está sujeta en su relación afectiva con el hombre.
La mujer ha salido al mercado del trabajo, aunque se le paga menos por el mismo trabajo que realiza un hombre y además continúa con sus responsabilidades familiares, que muchos hombres no han querido tomarse, porque sienten que ello no les corresponde. Fuera de los países nórdicos, política y económicamente, la mujer sigue sometida a una legislación masculina que la mantiene en una situación de vulnerabilidad. Todavía es poca su participación e influencia en la gobernanza de cada Estado-nación, en las colectividades étnicas y religiosas, para que se expida una legislación en favor de la dignidad de su género, en la prevención para ser vejada, abusada, violada y en el peor de los casos, asesinada. Una legislación que también sostenga y asegure el bienestar de los hijos en caso de ser abandonada por el hombre, sea casado o no. Finalmente, en esto estriba parte de la salud del tejido social que conforma a un Estado.
D-os creó a Adam y Eva para ser socios en el trayecto de la vida y la formación de la progenie, no para que uno someta al otro e incluso, lo destruya. Aceptar que las mujeres sean asesinadas por sus parejas masculinas, es caer inconscientemente en la banalidad del mal. Es por ello que hay que reflexionar en lo que debe cambiar y tomar acciones urgentes.
//Diana Kuba
