
Empezando como maestra de Jazz en el CDI, Ana Karem, o Any
como la conocen sus alumnas, es hoy la maestra consentida de las clases de Prejazz y Preballet (además de seguir con el grupo de Jazz). Desde hace varios años hemos visto a sus grupos crecer y encontrar esa verdadera chispa y pasión que todos los bailarines llevamos dentro.
N: Queremos saber todo sobre ti y tu vida dancística, ¡cuéntanos!
A: Pues mi nombre es Ana Karem Torres Sanvicente y soy bailarina profesional. Empecé a bailar profesionalmente a los 8 años cuando fui aceptada en la escuela de Bellas Artes y ahí empezó mi carrera. Estuve doce años en la escuela de BA, terminé el técnico de Danza clásica y después me fui a una compañía de danza llamada Factory y estuve bailando con ellos cuatro años. Terminando hice la audición para las becas de Elisa Carrillo, donde fui seleccionada y estuve trabajando un año en el programa de danza clásica. Pasando el año entré al programa de danza multidisciplinaria de SieteOcho e hice los cuatro años de carrera y me gradué hace dos años. Básicamente esos son mis estudios de danza. Desde niña estuve en el grupo representativo infantil de danza clásica de la escuela de Bellas Artes, entonces ahí empecé a tener giras y presentaciones por toda la república. Pasando al técnico seguí en el grupo representativo – ahora juvenil – donde también hacíamos giras en la república, y con los que tuve la oportunidad de ir al Grand Prix Barcelona, donde obtuve el tercer lugar a nivel grupal, y después fuimos al Grand Prix Italia donde ganamos primer lugar en la categoría de danza clásica. Aquí en México estuve en el concurso Attitude en el que gané el segundo lugar en danza contemporánea y el tercer lugar en danza clásica en el año 2011. He estado en obras de teatro como Cats el musical, la Fábrica de Santa y también en programas de TV.
N: Wow, ¡que trayectoria y preparación! Nos llevaste por todo un viaje contigo. Ahora cuéntanos algo, ¿cómo son tus clases?, ¿qué pasa dentro de tu espacio de clases?
A: Pues algo que no te dije es que tengo certificación en Pedagogía de la danza, y eso ayuda a cómo organizo y doy mis clases, porque hace mucha diferencia. Es muy diferente aprender a bailar y aprender a enseñar, cuando sabes de pedagogía en danza, tu clase es de forma muy diferente porque aprendo a conocer a las niñas; a conocer sus capacidades físicas, y ahí es cuando me enfoco para que vayan avanzando poco a poco, no solo enseñarles cómo se hacen los pasos sino conocerlas de forma personal tanto en actitud y aptitud para que tengan un mejor desarrollo dancístico, y eso creo que es lo que hace diferente las clases aquí a otros lugares. En otros espacios generalmente las maestras son muy buenas bailarinas, pero no tienen esta pedagogía como tal. En las clases de forma cotidiana trabajamos primero el calentamiento, trabajamos elasticidad, fuerza, un poquito de acrobacia para bailarines, se trabaja el repertorio (montaje de coreografía) y lenguaje de la danza, entonces las niñas empiezan a conocer, por ejemplo, “te quiero mucho” bailando, cómo se dice “bailemos todos juntos” con movimiento. También trabajamos mucho la creatividad para impulsarlas a que se les quite la pena que a veces traen, o esas inseguridades que de repente tienen, estas actividades les ayudan a desenvolverse. Trabajamos un poco de actuación, sobre todo, por medio de la imitación con animales, personajes de películas y hemos hecho ejercicios donde se imitan entre ellas y les gusta mucho porque sienten como sus compañeras las conocen y las reconocen, y al reconocerse en el otro se fomenta mucho el trabajo en equipo e incluso les ayuda en las coreografías porque al decirles: “Ahora baila feliz, y después te asustas”, las niñas lo entienden muy rápido y lo pueden expresar físicamente.
N: ¿Tienes alguna anécdota o experiencia linda que quieras compartir?
A: Pues la verdad todo, creo que he aprendido más de las niñas que lo que ellas aprenden de mí. He tenido momentos en que emocionalmente no estoy al 100 y ellas me transmiten su energía y su amor por la danza, y me hacen pensar que sí se puede, que tengo que estar aquí, y que amo mi trabajo. Me encanta trabajar con niños y niñas justamente por eso, me recuerdan todos los días porqué empecé a bailar y hacen que yo quiera seguir entrenándome y seguir con ellas. Todos los días me lo recuerdan.
No nos queda más que invitarlos a las clases de Preballet, Prejazz y Jazz, de forma presencial aquí en el Dépor.
