
La pasada semana, del 30 de mayo al 6 de junio, tuvimos la gran fortuna
y oportunidad de revivir el evento más importante de arte para la Comunidad Judía de México, un evento que reúne a miles de personas con un solo objetivo: que nuestros corazones latan al ritmo de la música y al compás de las coreografías. A pesar de todas las circunstancias que estamos viviendo, el Festival Aviv demostró estar más vivo que nunca, ya que durante toda la semana pudimos ser testigos de dos funciones de grupos internacionales, dos eventos de la categoría de Bikurim, un evento de Shorashim, otro de Garinim, uno más de Videodanza de Cámara y, por último dos Harkadot. A pesar de no tener la misma cantidad de participantes, coreógrafos, público y grupos involucrados en esta edición número 47, la emoción estuvo a tope, vibramos, bailamos y disfrutamos muchísimo en cada uno de los eventos. Es increíble pensar en cuánto apreciamos las cosas cuando de pronto dejamos de tenerlas. El año pasado a raíz de la cuarentena tuvimos que apagar las luces, cerrar las puertas y cancelar la función, todo era demasiado incierto. Hoy puedo decir con orgullo que logramos realizar un Festival Aviv único y diferente. Para muchos podrá sonar absurdo, pero para aquellos que lo vivimos desde adentro es increíble ver el gran logro que tuvimos con esta edición del festival, que claramente pasará a la historia por sus cualidades y características particulares, pero también por haber podido salir adelante y continuar diciendo: aquí estoy. Porque eso es el Festival Aviv, es presencia que está aquí, que nos ha visto crecer, que nos contagia emociones, que refleja la cultura milenaria de un pueblo, que reúne a toda una Comunidad; el Aviv es más que un solo evento, es danza, es pasión, es energía que se transforma constantemente. El Festival Aviv grita fuerte: “¡Aquí estoy!”, para seguir transformando vidas, rompiendo escenarios, evolucionando, creciendo; sigue aquí, dándonos un sinfín de emociones, sentimientos, ideas, porque es más que danza, más que pasos: es una forma de vida. A pesar de que hoy se cierra un capítulo más en la historia del Festival y se termina una edición más. El Festival Aviv sigue aquí, fuerte, latente y vivo; demostrándonos una vez más que esto… nos queda chico.
