
// Comisión de Prevención y Mediación de Conflictos
Uno de los temas que más nos preocupa y ocupa en la Comisión de Prevención y Mediación de Conflictos,
es el tema del bullying, especialmente el papel que juegan los espectadores, ya que como podremos leer en este artículo, sin el rol de los espectadores o testigos, muchos de estos casos no se darían. En el CDI, por ser un lugar en el que cotidianamente convergemos muchísimas personas y hay interacción entre Socios, entrenadores o maestros con alumnos o padres de familia, alumnos con alumnos, o colaboradores con cualquiera de estas figuras, las posibilidades de que se den discusiones o situaciones de acoso son grandes.
¿Cómo son los espectadores del bullying?
Espectadores activos: aquellos que animan y apoyan al agresor, haciendo que se sienta más fuerte. Por medio de lo que podríamos llamar un contagio social de la violencia, acaban participando en el acoso, pero no lo inician. Espectadores pasivos: aquellos que conocen y que observan el acoso, pero no intervienen. Ni para participar en él ni para detenerlo. Responderían a la idea de «no es asunto mío». Este grupo está motivado por el miedo a convertirse en víctima, y creen que la no intervención les protege. Estos dos tipos de actitudes que tienen los espectadores son uno de los factores que mantiene la situación de acoso y son los que pueden inclinar la balanza en esta triada. Las investigaciones que se han llevado a cabo sobre bullying, han demostrado que las agresiones disminuyen e incluso desaparecen, cuando los espectadores muestran abiertamente su repudio por el acoso, denunciando y apoyando a la víctima. Por eso, la mayoría de los programas y protocolos más recientes de prevención centran sus actuaciones en los espectadores, para dotarlos de estrategias y habilidades que les faciliten abandonar la Ley del Silencio.
¿Cuáles son las consecuencias del rol del espectador?
Ser espectador de una situación de acoso, participando en ella o no, conlleva una serie de efectos negativos que se perpetúan en el tiempo. Las personas que se encuentran bajo este rol:
Muestran posturas egoístas e individualistas. Presentan una baja capacidad de empatía y una actitud indiferente ante las injusticias. Desarrollan un estilo de personalidad temerosa y sumisa. Atribuyen efectos positivos a las conductas violentas como fórmula para solucionar problemas. Pueden convertirse en futuros agresores. La mejor prevención es aquella que se lleva a cabo desde todos los ámbitos, en este caso por la educación en casa y el trabajo directo con los individuos del CDI a través de la educación y la comunicación.
¿Cómo prevenir el bullying desde casa?
Para prevenir que tu hijo se convierta en víctima, en agresor o en espectador del acoso escolar: Fomenta la comunicación familiar y la confianza. Alimenta su autoestima. Enséñale a tolerar la frustración. Edúcale en el respeto hacia los demás. Desarrolla su capacidad de ponerse en el lugar del otro, su capacidad de empatía. Hazle responsable de sus actos. Tanto por acción, como por omisión. Actúa como te gustaría que lo hiciese tu hijo. No olvides que eres su modelo a seguir. Educando así, estarás dotando a tu hijo de estrategias para hacer frente a situaciones violentas. Le estarás protegiendo y ofreciendo la posibilidad de poder decir NO al Bullying.
¿Cómo prevenir el acoso desde el CDI?
Facilitando información y formación sobre bullying a los profesores y demás colaboradores. Conocer cómo se produce este tipo de violencia y cuáles son los protocolos de actuación para asegurar el bienestar de los alumnos o socios ayudará a que se eliminen creencias erróneas (del tipo «son cosas de niños») y se actúe de una forma más eficaz. Favoreciendo la denuncia de los casos de acoso. Contar lo que está pasando no es tarea fácil, por ello los canales para poder hacerlo deben ser confidenciales (a través de los coordinadores de las distintas disciplinas o deportes y en el Comité de Socios contamos con formatos especiales)
Los espectadores del bullying son el motor de la erradicación del acoso.
La labor de los adultos es mostrarles el poder que tienen para detener las conductas de aislamiento y hostigamiento, a las que se ven sometidas las víctimas de acoso. La prevención de este tipo de violencia pasa por educar desde casa para fortalecer las habilidades de tu hijo porque será allí donde los chicos utilizarán todas esas destrezas para relacionarse con los demás, y también por el trabajo que estamos realizando en el CDI.
Juntos podemos hacer la diferencia.
