
Un proverbio samurái cita: “No debes caer en la tentación de dedicar poco tiempo a tus deberes pensando
que eres mejor que los demás, solo el trabajo duro conlleva a los resultados y al éxito”.
“Solo el trabajo duro lleva al éxito, y no hay tiempo que perder”… pero entonces: ¿por qué no somos capaces de aplicar esta idea? También sabemos que para ser mejor en algo hay que practicar hasta la perfección, e incluso allí en la perfección, seguir aún practicando; se dice fácil, pero, ¿cómo se logra, cómo hacer para no perderse en el camino, para no abandonar la empresa a medio camino? Los samuráis tenían una respuesta: sabían que siendo guerreros estaban más expuestos a morir, por lo que, aceptaban su muerte, entonces no había tiempo que perder, que ser mejor en lo que hacemos o somos, es lo más importante que podemos hacer como seres humanos.
Es en este punto donde entra la disciplina; si somos disciplinados, nuestros actos diarios, tanto profesionales como sociales, tomarán un carácter más definido, ya que no perderemos tiempo en lo que no nos es necesario. Ahorraremos también energía, que podemos utilizar en lo que deseamos de manera más firme.
Pero la disciplina no tiene que ver con la rigidez, nunca hay que confundir ser disciplinados y resueltos con ser rígidos, debemos ser como el agua en un río: constante y flexible.
Para adoptar la verdadera disciplina hay que vencer antes a nuestro primer enemigo: nosotros mismos, finalmente somos a nosotros mismos a los únicos que hay que rendir cuentas, cuando nos mentimos, no hay manera de ocultarlo.
Para lograr este objetivo de ser mejor cada día, antes de cada practica es necesario meditar en qué puedo mejorar en esta clase (o día de trabajo), y al final también hacer una introspección del trabajo realizado y preguntarse: ¿mejoré un poco?
En cuanto a la constancia, cuando sientas que ya no puedes ir porque estás cansado, o adolorido, o sientas pereza o desgano, pregúntate: ¿entregarme a la pereza o al desgano me ayuda a ser mejor?, ¿tengo tiempo para no ir? o ¿cómo pensaría un samurái: y si ya no hay un mañana y esta es la última batalla?
¡Te esperamos en Karate Do!
¡Inscríbete cuanto antes, te encantará!
