
Empecé el año con muchas expectativas por ser mi primera experiencia como entrenador de Fútbol.
Tengo la fortuna de estar acompañado por grandes compañeros, de los que he aprendido mucho.
Cuando llegaron los niños, no tenía idea de cómo iban a estar. Entendía que eran niños chicos. Pero que sobre todo, que iban a dar sus primeros pases.
El primer mes fue difícil, todos los jugadores estaban juntos, algunos de ellos destacaban por sus habilidades y otros por su entusiasmo.
Como entrenadores, nos fuimos acercando a los chavos de manera que los empezamos a conocer.
Todos estaban muy ansiosos, y la división de los equipos fue la parte más difícil para nosotros. Pero al fin quedaron, y a partir de ese momento, empezamos a hacer un trabajo más formal.
Los primeros partidos fueron difíciles. Nuestro equipo Azul, sufrió un par de derrotas grandes. Sin embargo, fuimos creciendo al punto de llegar a la semifinal, donde lamentablemente fuimos eliminados.
El progreso de los nuevos jugadores ha sido increíble. La velocidad en la que aprenden conceptos nuevos y los reflejan en su juego es impresionante. Y como entrenador, el ver esto te llena de satisfacción.
En el segundo semestre del año, el equipo estuvo muy bien, quedamos en primer lugar durante el torneo regular. Aunque desafortunadamente, en la semifinal no nos fue como hubiéramos deseado.
Se aprende mucho de las derrotas y en este tipo de procesos de carácter formativo, se necesitan algunas dolorosas, para poder crecer e intentar evitarlas a como dé lugar en futuras competencias.
Considero, que para todos ha sido un proceso maravilloso, lleno de aprendizaje para los “futuros cracks”, pero también para nosotros como entrenadores.
