El error también educa
Estamos criando niños que saben competir… pero no saben fallar.
En un intento de formar niños “emocionalmente fuertes”, parece que estamos olvidando algo esencial: la tolerancia al error, a equivocarse o en otras palabras, la tolerancia a la frustración.
Cada vez vemos con más frecuencia niños que lloran por un error pequeño, que se salen de clase cuando el resultado no es el que esperaban, que prefieren no participar antes que exponerse al error.
Queremos hijos seguros, resilientes y capaces de enfrentar retos, pero muchas veces no les damos espacio para equivocarse: corregimos demasiado rápido, intervenimos antes de tiempo o convertimos cada error en una lección inmediata.
La presión no siempre viene en forma de grito, a veces viene en forma de expectativa, en forma de silencio, en forma de comparación.
Como padres y, en general, como adultos, vale la pena preguntarnos:
¿Qué significado adquiere el error cuando estamos presentes?
¿Qué mensaje recibe un niño cuando falla frente a nosotros?
Porque muchas veces no es el error lo que duele, sino lo que creen que ese error dice sobre ellos: “no soy suficiente”, “no soy tan inteligente”, “no soy tan bueno en esto como pensé”, “siento que decepcioné”. El problema no es fomentar el esfuerzo. El problema aparece cuando el error deja de ser parte del aprendizaje y se convierte en una amenaza. Un niño sano emocionalmente no es el que siempre gana, ni el que nunca se equivoca, es el que sabe que puede fallar… y, aun así, sentirse valioso.
¿Qué podemos hacer como adultos?
• Validar la emoción antes, durante y después de un entrenamiento o competencia.
• Modelar nuestros propios errores sin dramatizarlos.
• Brindarles un abanico de opciones cuando cometen un error y, de esta manera, verlo desde otro enfoque.
• Evitar etiquetas como “siempre fallas en la misma parte”.
• Dar tiempo para que el niño/a procese lo ocurrido antes de ofrecer correcciones técnicas.
La infancia debería ser un espacio donde se pueda intentar, perder y equivocarse, no debería vivirse como una evaluación constante, pero muchas veces, sin notarlo, la convertimos en eso.
Por ello, la pregunta no es si nuestros hijos se van a equivocar.
La pregunta es: ¿qué van a aprender sobre sí mismos cuando lo hagan?
Como comunidad educativa, tenemos la responsabilidad de construir espacios donde el error sea comprendido como parte normal del desarrollo y no como una amenaza al valor personal.
Desde el Departamento de Psicología del CDI, creemos que acompañar no significa evitar el error, sino ayudar a darle sentido.
Porque el error no define a un niño, pero la forma en que los adultos reaccionamos ante él, sí deja huella.
Y en nuestras manos está decidir qué tipo de huella queremos dejar a nuestros hijos.
// Ruthy Penhos y Sofía Lizarde
Departamento de Psicología del CDI
El error también educa
El Centro Deportivo Israelita (CDI) celebra con orgullo la exitosa realización de la Copa CDI Tenis 2025, un Torneo Nacional G3 avalado por la Federación Mexicana de Tenis y la Asociación de Tenis de la Ciudad de México. Del 24 al 30 de noviembre, nuestras canchas fueron escenario de emocionantes encuentros donde jóvenes talentos de todo el país demostraron su entrega, disciplina y amor por este deporte.
Durante siete días, el ambiente en el CDI se llenó de energía, espíritu competitivo y compañerismo. Más allá de los resultados, cada participante dejó en la cancha su mejor esfuerzo, mostrando lo que significa competir con integridad, técnica y corazón.
Queremos felicitar a todas y todos los jugadores que formaron parte de esta gran experiencia. Su participación engrandece no solo al torneo, sino también a la comunidad tenística nacional. A cada atleta, entrenador y familia que acompañó este proceso, ¡gracias por su compromiso y entusiasmo!
📸 Te compartimos las fotografías de los mejores momentos
Revive cada punto, cada emoción y cada instante especial. Disfruta la galería completa y sé parte nuevamente de esta celebración deportiva.
En el CDI seguiremos impulsando espacios que fomenten el desarrollo deportivo, la sana competencia y el crecimiento de las nuevas generaciones del tenis mexicano.
¡Nos vemos en la próxima edición, donde la pasión por el Tenis volverá a brillar!







