Close Menu
  • CDI
  • ÁREAS DE INTERÉS
    • Academias
      • Academia de Arte
      • Coreo Academy
      • Circus Academy
      • Lemonade
      • Young Engineers
      • Sound City
    • Juventud
    • Beyajad
    • FIT 00
    • Galería Pedro Gerson y Terraza Kikar
    • Auditorio Marcos y Adina Katz
    • Biblioteca Moisés y Basi Mischne
    • Ludoteca
    • Fiestas Infantiles
    • Jardín Weizmann
    • AL-HA ESH, El Entrerriano
    • Salón para Bodas y Banquetes
    • Anúnciate en el CDI
    • Enfermería
    • Banca Mifel
    • Salón de Belleza y Peluquería
    • Restaurante
    • Zona de alimentos
  • SEDES
  • EVENTOS ESPECIALES
  • INSCRIPCIONES
  • BENEFICIOS
  • PUBLICACIONES
    • PERIÓDICO
    • REVISTA
  • BIBLIOTECA
Lo más reciente

Ritmos Latinos: energía que se comparte

7 abril, 2026

Activa tu mente con Gimnasia Cerebral

7 abril, 2026

Pintando sobre aluminio

7 abril, 2026

Suscribete para recibir Newsletter

Recibe las últimas noticias en tu correo

Facebook Instagram YouTube TikTok
Facebook Instagram YouTube TikTok
CDICDI
CDI CONECTA
  • CDI
  • ÁREAS DE INTERÉS
    • Academias
      • Academia de Arte
      • Coreo Academy
      • Circus Academy
      • Lemonade
      • Young Engineers
      • Sound City
    • Juventud
    • Beyajad
    • FIT 00
    • Galería Pedro Gerson y Terraza Kikar
    • Auditorio Marcos y Adina Katz
    • Biblioteca Moisés y Basi Mischne
    • Ludoteca
    • Fiestas Infantiles
    • Jardín Weizmann
    • AL-HA ESH, El Entrerriano
    • Salón para Bodas y Banquetes
    • Anúnciate en el CDI
    • Enfermería
    • Banca Mifel
    • Salón de Belleza y Peluquería
    • Restaurante
    • Zona de alimentos
  • SEDES
  • EVENTOS ESPECIALES
  • INSCRIPCIONES
  • BENEFICIOS
  • PUBLICACIONES
    • PERIÓDICO
    • REVISTA
  • BIBLIOTECA
CDICDI
CDI Conecta
Sin categoría

La historia de Alan Tenembaum

By CDI5 enero, 2018No hay comentarios18 Mins Read
Facebook Twitter Pinterest LinkedIn Tumblr Email
Share
Facebook Twitter LinkedIn Pinterest WhatsApp Email

Todo pasa por algo. Todo lo que nos sucede, bueno o malo, tiene una razón por

la que nos sucede. Todo tiene un propósito. Siempre he sido de esta opinión y se hizo aún más firme a raíz de mi accidente. Cuando te enfrentas con un problema, con la adversidad o con una tragedia, obviamente en el momento te sientes devastado, confundido, enojado y triste, entre otras. No entiendes porqué suceden estas cosas ‘malas’ si solo tratas de ser una buena persona y llevar una vida tranquila y decente. Te peleas con D-os porque no puedes creer que “Él te metió en un lío así”. En la mayoría de los casos, entras en una depresión enorme que te deja estancado ahí, o más hundido aún. Considero que esto es normal, pues somos humanos, hechos de carne y hueso, y tenemos poderosas emociones que a veces nos controlan. Además, es imposible ver hacia el futuro para apreciar todo lo que surgirá de esto ‘malo’ que te pasó hoy. Pero después de que pasa un buen tiempo y miras hacia atrás, te das cuenta de todas las ventanas que se abrieron – y se seguirán abriendo – a partir de esa puerta que ‘se cerró’.

A mí me sucedió. Ya te contaré…

Pero antes, no te voy a mentir: no es fácil vivir con una lesión medular. Especialmente si ‘eras’ una persona aventurera, deportista e independiente. Es un cambio drástico en tu vida que, al principio, te hace girar ciento ochenta grados. Necesitar ayuda desde que abres los ojos en la mañana hasta que te estiran las piernas en la noche, es bastante difícil si estás acostumbrado, por muchos años, a hacer todo por ti mismo. Ya no poder morsear (dormir mucho o pasar mucho tiempo sin hacer nada en la cama) ni revolcarte entre las olas del mar como solía hacerlo, es muy frustrante. Extraño mucho sudar completamente una playera al jugar un buen partido de squash o de baloncesto. Y así también, viajar, que es una de mis pasiones, se ha vuelto sumamente complicado. Pero…

“Si no está en tus manos cambiar una situación que te produce dolor, siempre podrás escoger la actitud con la que afrontes ese sufrimiento”.

Estoy totalmente de acuerdo con este pensamiento de Viktor Frankl y escogí afrontar mi situación con actitud positiva. De Frankl no sabía absolutamente nada hasta unos años después de mi accidente cuando, con base a mi actitud, me preguntaron si conocía su trabajo. No perdí el tiempo para investigarlo, y aprendí que fue un neurólogo y psiquiatra austriaco que desarrolló la Logoterapia, y escribió El hombre en busca de sentido, a pesar de sobrevivir por casi cuatro años los despiadados campos de concentración nazis, donde presenció en carne viva el asesinato de su familia y cientos de miles o quizás millones de personas inocentes. A mi abuelo paterno, que en paz descanse, también le tocó vivir esa desgracia. Por obvias razones nunca quiso contarnos mucho sobre esa etapa tan inhumana y oscura de su vida, pero crecí muy consciente del sufrimiento por el que pasó, y todo lo que representa ese número 69752 que tenía tatuado en su antebrazo. A pesar de eso, lo que más recuerdo de él, porque él así lo quiso y decidió, es de su ‘segunda vida’ ya en Guatemala, donde en 1947 conoció a una linda señorita de Xelajú y lograron formar una bella familia de seis.

No puedo y me parece hasta ofensivo comparar lo que me sucedió a mí con lo que mi abuelo, Viktor Frankl y millones de personas sufrieron en el Holocausto. Lo que ellos vivieron durante la Segunda Guerra Mundial, y lo que viven muchas personas en estos tiempos supuestamente más ‘civilizados’, no tiene nombre. Pero sí (por lo menos algunos de ellos) pudieron salir adelante de algo tan salvaje, ¿por qué no yo?, ¿por qué no tú? Honraré de por vida a todas las víctimas de este terrible genocidio, al igual que a los sobrevivientes, a quienes admiro sobremanera y siempre serán mi inspiración para apreciar y aprovechar la vida al máximo. Siempre he valorado la vida, pero aún más cuando veo tantas situaciones tan turbadoras alrededor del mundo y durante la historia que, gracias a D-os, no me tocó vivir… ¡Y todavía más, al darme cuenta que ya pudiera estar muerto, desde el 21 de junio de 2008! No haberme ahogado ese día en esa piscina me hace valorar lo más rico que tenemos: ¡la propia vida!

Uno de los mensajes que nos dejó Frankl con la Logoterapia es que nosotros no tenemos el control de lo que nos sucede en la vida, pero sí tenemos el control de escoger la actitud que queremos tomar ante cada situación. Es una inmensa libertad que todos y cada uno de nosotros tenemos. No sé de ti, pero yo opto por aprovechar esa libertad positivamente. Espero que tú también, porque es la única manera de seguir avanzando con la vida, que no se detiene hasta que definitivamente se termina.

¿Consideras que tienes una vida perfecta? Si tu respuesta es afirmativa, ¡te felicito! Pues yo creo que no existe una vida perfecta. Estar al cien por ciento en todos los aspectos de tu vida es imposible. No conozco a una sola persona que esté libre de problemas. Siempre hay algo que no nos deja dormir tranquilos. Pero el enorme poder de la actitud positiva puede tomar una vida normal, con problemas por aquí y por allá, y transformarla en una vida ‘perfecta’. ¡Así que te felicito si tienes una vida ‘perfecta’! Y si no es ‘perfecta’, estoy seguro que es muchísimo mejor que lo que fuera con una actitud negativa, ¡así que sigue pensando positivo!
Estoy seguro que todos hemos encontrado piedras en el camino, y te garantizo que seguiremos topándonos con ellas a lo largo de nuestras vidas. Algunas veces fueron piedritas, otras veces son piedrotas y puede ser que vengan hasta rocas, pero todos las hemos y seguiremos enfrentando. Piedras no nos faltan ni nos faltarán… c’est la vie. La belleza, realmente, es que podemos escoger qué queremos hacer con ellas. Podemos abrazar una roca y hundirnos en el mar o podemos tomar todas las piedras y rocas para construir un gran castillo. ¿Tú qué prefieres? ¿Te ahogas en el mar o aprovechas las piedras para tu propio crecimiento? ¡A construir se ha dicho!

La roca más grande que he enfrentado en mi vida es esta lesión medular que me dejó cuadripléjico a mis 26 años. Repito, no es fácil, pero podría estar mucho peor, de miles de maneras, lo que me motiva a enfocarme más en la solución que en el problema. Creo que la vida y cualquier problema debemos tomarlos con un ‘teikirizi&pa’lante’. Es un bonito balance.

‘Teikirizi’, en mi caso, representa la paciencia, la fe y la esperanza de que algún día se encuentre la cura para una lesión medular. En estos tiempos en que la tecnología avanza exponencialmente, no me cabe duda que todos los que estamos en esta situación – y situaciones parecidas – caminaremos, correremos y saltaremos de nuevo. La fe es lo último que se pierde, ¿no? Pero ‘teikirizi’ puede ser demasiado pasivo. No se trata únicamente de ser paciente y creyente, esperando a ver qué sucede. ¡Puede ser que no suceda nunca! Así que tomando esto en cuenta, al mismo tiempo debemos aplicar el otro ingrediente de la receta y echar ‘pa’lante’.

muchas… ¡voy a empezar a orinar vino! También puedo jugar sheishbeish (backgammon) así que cuando quieran, los puedo dominar.

Nunca he sido fan de ir al gimnasio a hacer pesas y cardio, pero desde mi accidente no me ha quedado de otra. Me ha tocado hacer mucha fisioterapia diariamente para ser cada día más independiente, hasta donde me permite mi lesión. Al principio no podía ni rascarme la nariz, porque no tenía la fuerza para levantar mis brazos desde mis piernas – donde solían permanecer quietos – hasta mi cara. Y así como tenía que pedir ayuda para eso, también me ayudaban para comer, peinarme, lavarme los dientes, empujarme en mi silla, controlar mis espasmos, tomarme mis pastillas, usar mi computadora, etcétera. Estas actividades y otras más las logro hacer, hoy en día, sin ayuda y eso es gracias a la fisioterapia que he recibido durante todos estos años. Me ponen a hacer diferentes ejercicios que me ayudan a fortalecer los músculos que aún están conectados con mi cerebro. Conseguí un aparato que es un estilo de elíptica con el que mato tres pájaros de un tiro porque, primero, logro estabilizarme (ponerme de pie), lo que me ayuda con mi circulación y digestión. Segundo, fortalezco mucho mis brazos porque me atan las manos a las manijas de este aparato y empiezo a moverlas hacia delante y hacia atrás. Tercero, el movimiento de mis brazos hace que mis piernas se muevan en la misma dirección, lo que me ayuda a fortalecer los huesos de mi cadera, en los que ya tengo un poco de osteopenia por, justamente, pasar tanto tiempo sentado sin poder mover mis piernas. Así que esto lo trato de hacer media hora al día, siempre acompañado de buena música que motive, como un álbum en vivo de Manu Chao o The Cat Empire.

Como parte de mi fisioterapia también comencé a jugar tenis de mesa. Inicié porque consideramos que es un muy buen ejercicio, aunque al principio me costara mucho y le pegara demasiado suave a la pelota. Poco a poco fui mejorando y cogiéndole más el gusto a jugar este deporte en silla de ruedas, que decidí empezar a entrenar más en serio. Siempre he sido deportista, ¡así que el hecho de regresar a jugar y entrenar me tiene realizado! Últimamente he mejorado bastante, y mi meta es representar a Guatemala en los Juegos Paralímpicos. Es un largo camino, ¡pero llegaremos!

Pero ‘pa’lante’ no solo es físicamente. También tenemos que seguir ‘pa’lante’ con la vida… ¡Y eso es cuestión de actitud! El primer año después de mi accidente estuvimos considerando con mi familia mudarnos a Israel, ya que allá están demasiado avanzados en la medicina y tecnología. Mi madre, especialmente, consideraba que yo tendría una mejor calidad de vida ahí. Pero yo me negaba porque no soportaba la idea de mover a toda mi familia a un país nuevo donde, a pesar de que tiene muchos pros, es muy dura la vida. En medio de este debate, decidimos hablar con un doctor israelí que nos compartió unas palabras muy sabias: “Mi vida con lesión medular no debe girar alrededor de mi rehabilitación. No me entiendas mal, mi rehabilitación es sumamente importante, pero más importante es seguir con la vida”. El doctor nos dijo que debía hacer fisioterapia, pero de la misma manera que cualquier persona va al gimnasio y hace ejercicio, que no es lo principal en la vida. Me dijo que debía enfocarme más en mi futuro. Como pasé a ser muy dependiente, me dijo que debía contratar a una persona que me asistiera el tiempo que yo lo requiriera, que debía buscar un trabajo para volver a ser productivo y que debía empezar a planear mi nueva vida. “Incluso enfócate en tu vida amorosa”, me dijo. Si yo me enfocaba más en mi rehabilitación, hubiera sido como un deportista profesional que entrena y entrena, pero se mantiene en la banca y nunca juega. ¡Me parecieron muy atinados todos sus consejos y le hice caso!

Con ese nuevo enfoque, comencé a trabajar y se empezaron a abrir las ventanas. Esas ventanas de las cuales te comenté al principio…

No estoy nada orgulloso de confesarte que nunca he tenido muy buenos hábitos de lectura. Es algo que he mejorado en los últimos años, aunque me gustaría leer aún más. Y no es que no me guste la lectura, pues realmente la disfruto mucho. Una vez que estoy leyendo, abandono este mundo y me sumerjo en el de ese gran autor. Se me pasan las horas muy rápido y me cuesta dejar el libro sin haberlo terminado (obviamente depende del libro). Lo que siempre me ha costado es coger ese libro y comenzar a leerlo, pues siempre se me interpone un buen juego de fútbol (o algún otro deporte) o la misión de encontrar mi próximo grupo de música preferido. A donde quiero llegar con esta confesión es que, si no he sido mucho de leer, ¡nunca me hubiera pasado por la cabeza escribir uno! Pero como empieza este epílogo, todo pasa por algo.

Cuando estuve en rehabilitación esas seis semanas en Miami, no me sentí solo ni por un segundo. Recibía llamadas y mensajes constantemente de mis familiares y amigos que estaban físicamente lejos preguntándome cómo estaba, qué me habían dicho los doctores y cómo iba mi rehabilitación. Fue ahí que decidí publicar una nota en Facebook resumiendo toda mi experiencia, y agradeciéndoles a todos por su cariño, apoyo y buenas vibras. En ese entonces no podía mover mucho mis brazos, así que activé el programa de reconocimiento de voz de mi computadora y empecé a narrar unos cuantos párrafos…

‘¡Pa’lante!’

Cabalmente hoy cumplo tres semanas en esta rehabilitación y quería contarles cómo está el rollo. Primero que nada, la idea que yo tenía antes de venir aquí es muy diferente a lo que está sucediendo. Yo juraba que me iba a venir por un par de meses (o el tiempo que tomara) e iba a regresar caminando a Guatemala. Pero definitivamente así no está la cosa. El equipo de terapistas, que por cierto es impresionante, no puede hacer que mis piernas se despierten. Eso solamente el colocho de allá arriba sabrá cuando. El trabajo de los terapistas es fortalecerme lo que yo ya puedo mover para hacerme más independiente con los recursos que tengo hoy en día. ¡Y lo están haciendo demasiado bien!

No tienen idea cómo me están sacando la caca, pero es impresionante ver los resultados de estas tres semanas. Ya puedo hacer cosas que antes de mi accidente hacía con mucha facilidad, ahora con un poco de más esfuerzo. Por ejemplo, algo tan simple como poder levantar la cabeza de la almohada cuando la oreja está toda doblada y totalmente dormida. O simplemente poder rascarme yo solito cuando me pica algo. Es increíble la cantidad de veces que uno se rasca en el día, pero lo hace inconscientemente mientras hace algo más, y me di cuenta de esto por la cantidad de veces que tenía que molestar a alguien para que me rascara.
También me han dado algunos utensilios para facilitarme la vida y volverme más independiente. Con un simple velcro que me ponen en la mano puedo ‘sostener’ un tenedor y comer solo. Solamente necesito que alguien me prepare el plato y ya puedo comer a mi propio ritmo. Así que señoritas, ¡ya podemos salir a cenas románticas! Solo que me van a tener que partir mi carne, y como no puedo firmar me van a tener que invitar, ¡jejeje!

Mis manos aún siguen dormidas y no las puedo mover, pero con un movimiento de muñecas que se llama tenodesis puedo agarrar bastantes cosas, especialmente si son pequeñas y de poco peso. Por ejemplo uvas, que estoy comiendo muchas… ¡voy a empezar a orinar vino! También puedo jugar sheishbeish (backgammon) así que cuando quieran, los puedo dominar.

Así he visto más resultados, y estoy seguro que habrá más en estas semanas que me quedan. ¡Así que ‘pa’lante’ porque ‘pa’tras’, ni ‘pa’’ agarrar impulso!
Siempre ‘¡teikirizi!’, abrazos

A raíz de esta nota, me empezaron a sugerir que escribiera un libro, ya que les gustó y pareció chistoso mi estilo para escribir, y aparte tenía una muy buena historia para compartir con el mundo. Al principio no me llamó mucho la atención, pero poco a poco me fueron empujando y yo me fui animando. “Si le puedes cambiar la vida aunque sea a una persona, ya habrá valido toda la pena”, me dijo un primo al que quiero y respeto mucho, y esas fueron las palabras que me dieron el último empujoncito. Renuncié a mi trabajo en la agencia de publicidad para dedicarme cien por ciento a mi libro y, después de trece meses de mucho trabajo y gran apoyo de varios amigos, ¡nació En la silla de Morfeo!

Lo que ha sucedido después del día del lanzamiento de la primera edición, ¡no tiene precio! Casi diariamente he recibido, de personas conocidas y desconocidas, palabras que salen de sus corazones y entran directito al mío. Calurosas felicitaciones y agradecimientos de personas que ahora ven su vida y sus problemas con optimismo y actitud positiva, me causan una sobredosis de pura buena energía. Unos me han expresado que después de muchos años por fin han decidido dejar de fumar. Muchos me escriben inspirados mientras se preparan para una maratón. Una gran triatlonista guatemalteca, que ahora es muy buena amiga, me dijo que se inspiró en mi libro para escribir uno propio, que por cierto, ¡está buenísimo y está inspirando a muchísima gente, incluido yo!

Varios medios de comunicación empezaron a apoyarme, y hasta la fecha comparten mi historia por medio de reportajes y entrevistas. La mayoría son medios nacionales, pero también me han apoyado medios internacionales, como CNN en español, cuando me entrevistó mi gran amigo, el honorable y erudito Ismael Cala en agosto de 2014. Estoy muy contento y agradecido al ver que mi mensaje llega cada vez más lejos, pues mi intención nunca fue volverme escritor, sino transmitir la importancia de asumir la vida con actitud positiva… ¡es la única manera de seguir avanzando!

Después surgió otra cosa que tampoco creí hacer nunca. Desde que tengo memoria, siempre odié hablar en público. Que me asignaran una presentación oral en la clase era lo peor que me podían hacer. Prefería escribir un reporte de cuantas páginas fuera, hacer una maqueta o cualquier proyecto. Antes de presentarme en clase se me secaba la garganta, comenzaba a sudar como puerco y no lograba decir nada (que tuviera sentido, por lo menos). Pero hace unos años me invitaron a dar una charla de motivación y, aunque me costó trabajo aceptar, me animé. Hasta la fecha considero que lo hice muy mal esa primera vez, pero después de sentir la reacción y energía de los presentes, decidí dedicarme a eso, para seguir con el objetivo de mi libro y contagiar a más y más personas de esa importante actitud positiva. Hoy por hoy ya he dado cientos de charlas motivacionales en escuelas, universidades, congresos, organizaciones, hospitales y empresas privadas en Guatemala y en otros países. Nunca me imaginé estar haciendo esto, ¡pero estoy sumamente feliz, recibiendo aún más buenas vibras de las que yo comparto!

He tenido la oportunidad de trabajar con varias fundaciones que trabajan muy duro por mejorar el país, así como también fundar nuestra propia fundación, con el objetivo principal de mejorar la calidad de vida de todas las personas con lesión medular en Guatemala. Cuando tienes una lesión medular en un país como este, sales del hospital medio perdido, sin saber qué hacer. Ni siquiera te dicen que no debes estar en la misma posición por mucho tiempo para evitar llagas de presión, que a veces pueden ser hasta mortales. Y así como eso, hay muchas cosas que si una persona con lesión medular simplemente lo supiera después de su accidente, puede facilitarse la vida evitando complicaciones innecesarias. También existe mucha ignorancia y falta de conciencia hacia personas con necesidades especiales. Es cierto que la gente es muy noble y servicial, y me han cargado miles de gradas hacia arriba y hacia abajo… ¡pero eso definitivamente no es lo ideal! Necesitamos que todo esté adecuado y sea accesible para poder movernos libremente por donde queramos, como lo hacíamos antes de nuestro accidente. Y esto no beneficiaría únicamente a personas con lesión medular, sino a cualquier persona en silla de ruedas e inclusive a padres que sacan a pasear en carruajes a sus bebés. Hay mucho por hacer, ¡pero ya empezamos y esperamos ver un gran cambio muy pronto!

Y así como estas, se han abierto muchas ventanas, de todos tamaños y estilos. Pero la que más linda vista tiene definitivamente es la de haber conocido a mi Flapis. Estoy convencido que si no me hubiera accidentado, nunca hubiera conocido ni entendido lo que es el amor puro e incondicional. Si no tuviera mi lesión medular, por vivir en la misma ciudad hay una pequeña probabilidad de que nos hubiéramos topado en algún lugar. Quizás en una fiesta, o en el supermercado o en las redes sociales. Tal vez hubiéramos intercambiado sonrisas y quizá hasta le hubiera tirado un piropo… o tal vez no. De eso no tengo la garantía, pero de lo que sí estoy seguro es que nunca nos hubiéramos realmente conocido, como tuvimos la oportunidad en ese centro de fisioterapia al que nunca hubiera ido si no se me hubiera ‘cerrado la puerta’.

La Flapis me acepta, no solo como soy, sino más importante, en la situación en que estoy. Hoy por hoy vivimos juntos con nuestro gatito Morfeo (Morfi, de cariño), que tiene un ojo café como su mamá y el otro azul como el de su papá. ¡Estamos muy felices y pronto vendrá nuestro casamiento!

¡La vida es bella, así que a gozarla al máximo y siempre ‘teikirizi&pa’lante’!

Share. Facebook Twitter Pinterest LinkedIn Tumblr Email
Previous ArticleGrupos de Adultos. Cierre con broche de oro
Next Article Los itinerarios de los libros
CDI

Related Posts

Estrategias psicológicas para sanar el vínculo entre padres e hijos

14 marzo, 2026

Directora del Blowie Music Fest 2026

2 marzo, 2026

La Danza y la música toman el escenario

21 febrero, 2026
Leave A Reply Cancel Reply

Editors Picks

Ritmos Latinos: energía que se comparte

7 abril, 2026

Activa tu mente con Gimnasia Cerebral

7 abril, 2026

Pintando sobre aluminio

7 abril, 2026

Próximamente: 35 Festival Habima de Teatro 2026

6 abril, 2026
Latest Posts

How Well Do You Know Family Relations? Let’s Test It!

14 enero, 2021

Freedom Or Fragility: A Photographer’s Techniques Comparison

14 enero, 2021

Subscribe to News

Get the latest sports news from NewsSite about world, sports and politics.

Advertisement
Demo
Demo
Latest Posts

Ritmos Latinos: energía que se comparte

7 abril, 2026

Activa tu mente con Gimnasia Cerebral

7 abril, 2026

Pintando sobre aluminio

7 abril, 2026

Próximamente: 35 Festival Habima de Teatro 2026

6 abril, 2026
Don't Miss

Ritmos Latinos: energía que se comparte

By CDI7 abril, 2026

La clase de Ritmos Latinos es mucho más que ejercicio, es un espacio lleno de energía, alegría y conexión.

Contacto

27 agosto, 2013

Punto CDI Monte Sinaí

22 agosto, 2013

Subscribe to Updates

Get the latest creative news from SmartMag about art & design.

Demo
© 2026 Marketing CDI. Designed by Webmaster. Aviso de privacidad
  • CDI
  • ÁREAS DE INTERÉS
    • Academias
      • Academia de Arte
      • Coreo Academy
      • Circus Academy
      • Lemonade
      • Young Engineers
      • Sound City
    • Juventud
    • Beyajad
    • FIT 00
    • Galería Pedro Gerson y Terraza Kikar
    • Auditorio Marcos y Adina Katz
    • Biblioteca Moisés y Basi Mischne
    • Ludoteca
    • Fiestas Infantiles
    • Jardín Weizmann
    • AL-HA ESH, El Entrerriano
    • Salón para Bodas y Banquetes
    • Anúnciate en el CDI
    • Enfermería
    • Banca Mifel
    • Salón de Belleza y Peluquería
    • Restaurante
    • Zona de alimentos
  • SEDES
  • EVENTOS ESPECIALES
  • INSCRIPCIONES
  • BENEFICIOS
  • PUBLICACIONES
    • PERIÓDICO
    • REVISTA
  • BIBLIOTECA

Type above and press Enter to search. Press Esc to cancel.