Leslie Lobel, virólogo investigador de la Universidad

Ben Gurión, no se muestra sorprendido por el estallido de la actual epidemia de ébola en el África Occidental, pues sabía que tarde o temprano se produciría.

Desde hace doce años estudia el comportamiento de varias cepas del mortífero virus en su laboratorio de la universidad, en coordinación con el Instituto de Investigación del Virus en Uganda, país al que viaja varias veces al año. Estuvo en agosto y vuelve ahora en noviembre.

Sus investigaciones se centran en analizar a partir de supervivientes cómo se logra inmunidad contra la enfermedad empleando los denominados anticuerpos monoclonales humanos, en otras palabras, aquellos que han logrado neutralizar el virus y podrían ser efectivos para conseguir la tan ansiada vacuna.

Su equipo se vanagloria de haber logrado aislar los anticuerpos de supervivientes que han llegado a una mejor situación en la propia naturaleza, como es el organismo de los afectados, y prevé que en aproximadamente diez años se dispondrá de una “vacuna global” efectiva para las distintas cepas del virus.

Pese a que la Organización Mundial de la Salud (OMS) avanzó que la vacuna para contener la actual epidemia podría estar lista a principios de 2015 para su uso en África, Lobel considera el anuncio algo precipitado.

En la actualidad, el ejército estadounidense dispone de una vacuna activa a su disposición, pero el objetivo de Lobel es crear una pasiva a partir de los componentes producidos por el sistema inmune humano, lo que la convertiría en más rápida y efectiva.

Para llevar adelante su labor cuenta con la financiación de instituciones como el ejército estadounidense, el Pentágono o la Unión Europea, y censura que la investigación en el terreno de las infecciosas no tenga cabida en el mundo académico.

La mayor parte de las investigaciones las desarrollan laboratorios farmacéuticos o militares y en el terreno de las infecciosas, el VIH ha copado buena parte del interés y fondos en detrimento de otros virus, asevera.

La OMS reveló que las nuevas vacunas que investigan en la actualidad un laboratorio suizo y otro canadiense podrían ser administradas al personal médico en los países afectados en enero.

Ante esta disyuntiva, Lobel sostiene que, si bien entiende que las personas que dan su vida para salvar a otras deban ser inmunizadas, se podría estar creando un grave problema político.

Lobel comenzó a interesarse por el ébola porque con una mortalidad del 70 por ciento, como se estima en la actual epidemia, “si consigues una vacuna estás salvando muchas vidas”.

El científico apunta que África y otras regiones ecuatorianas son verdaderas reservas de enfermedades infecciosas para la humanidad de cara al próximo milenio y presenta un escenario poco halagüeño de cara al futuro.

El ébola fue descubierto en 1976 en la República Democrática del Congo (entonces Zaire) y el actual brote se ha extendido ya por ocho países con 10.141 casos, de los que han muerto al menos 4.922, según los últimos datos de la OMS.

Como conclusión, Lobel se aleja de alarmismos y predice que Occidente puede hacer frente a los casos registrados y que la actual epidemia llegará a un punto en el que se extinguirá: “Unos morirán, otros se salvarán y se dejará de propagar, pero, ¿cuánta gente tiene que morir hasta entonces?”.

Fuente: www.aurora-israel.co.il

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