
Lo que distingue al Holocausto de cualquier otro genocidio es el hecho de que los judíos debían ser aniquilados estuviesen donde estuviesen. Los nazis decidieron asesinarlos y destruir y quemar todo lo que contuviera cualquier símbolo judío. Borrarlos de la faz de la tierra. Que no quede vestigio de que algún día existieron, ya fuesen religiosos o no. Solo bastaba que tuvieran un abuelo judío cuatro generaciones atrás para ser considerados blanco del brutal plan de ataque.
¿Por qué? ¿Qué daño cometieron para recibir tanto castigo? Eran gente sencilla de bien, estudiosos, trabajadores, prósperos, vivían sin molestar a nadie.
La siguiente mañana en el desayuno, las señoras preparamos tortas para el almuerzo, todos estamos de acuerdo en que van a estar mejor que las que nos ofrecen. Subimos el equipaje al autobús y salimos hacia Dobrova Tronboska. Visitamos la sinagoga y el cementerio para después viajar rumbo a Ternov, donde tuvimos nuestro recorrido guiado por Ariel. Por la noche llegamos a Kielce. Las personas que nos proveían de nuestros alimentos kosher también efectuaban los recorridos para llegar a tiempo de servirnos la cena. El responsable nos recibía a la entrada del comedor con una sonrisa en los labios.
Un nuevo día… Desayunamos temprano. Sin aún darme cuenta del error, repetí la irresponsable tarea de volver a preparar tortas.
Hicimos check out con maletas en mano y salimos a visitar el cementerio de Kielce. Un par de horas más tarde ya estábamos viajando rumbo a Birkenau.
Las distancias eran largas, pero Ariel nos consentía con proyección de películas y documentales en el autobús. Ese día amaneció espléndido, los rayos del sol brillaban con intensidad, el cielo estaba azul y despejado. Hacía calor, pero para nuestra fortuna eso no era ningún problema, contábamos con suficientes botellas de agua para beber.
Ariel nos explica que eliminar a los judíos se convierte en un proyecto nacional bajo la orden de Himmler; quien fue jefe del ejército alemán, considerado como la voz de Hitler. Lo inimaginable ocurre, atrocidades que uno no puede comprender, que víctimas humanas puedan llegar a sufrir con tanta intensidad. Sin embargo, eso es precisamente lo que los nazis hacen a todo aquel que pertenezca a la religión judía. Arrebatar de los brazos de las madres a sus hijos sin escuchar sus súplicas. Despojarlos de sus ropas hasta hacerles perder cada milímetro de dignidad humana. Los SS, eran los oficiales Elite de la raza aria pura, los escogidos para llevar a cabo el exterminio. Estos mismos son ayudados por soldados del ejército, unos a otros se contagian del odio, del maltrato que cometen como si fuera un juego aniquilar a gente con los mismos derechos de vivir. Por el contrario, los consideran una plaga, una amenaza para el pueblo alemán. La consigna era: ¡que no quede uno solo sobre la faz de la tierra!
Nos llevan a la plaza de deportaciones donde hasta la fecha existe un monumento que recuerda lo que allí ocurrió. Debido a que la calle es muy empinada, cuando los alemanes reunían un buen número de judíos, ahí mismo los fusilaban y la sangre corría por la calle como un río cuesta abajo. La llaman plaza del engaño, porque les ofrecían pan y mermelada a cambio de trabajo, y a donde iban era a la muerte. La gente que se queda se da cuenta de que los que se van jamás regresan. No vuelven a saber nunca nada de ellos, no llegan cartas, solo se escuchan rumores de que al lugar donde los llevan huele a carne quemada.
Después de visitar Kielce, iniciamos el trayecto hacia Birkenau que significa abedul. Auschwitz -Birkenau está situado en un campo rodeado de abedules, cuenta con 180 hectáreas de superficie. Es precisamente ahí donde se implementa el plan de la Solución Final a la cuestión judía. Qué coincidencia… 180 hectáreas… 180 calorías de alimento en el gueto. «Siempre 180… diez veces» jai «el balance entre la vida y la muerte».
En Auschwitz reciben mucho menos. Los que caminan y trabajan por ahí no son personas, son esqueletos vivientes. Deambulan como fantasmas con la mirada perdida.
Es la primera vez en mi vida que escucho que hay un campo que inició actividades antes de Auschwitz II. Le llamaron Auschwitz I, comenzó a funcionar en 1940 donde la mayoría de los presos eran políticos. Los trenes que transportaban a judíos provenientes de todos los guetos y de los países europeos comenzaron a arribar diariamente. Llega el tiempo en que cada tren se detiene transportando a mil o más víctimas. El desafío de sobrevivir era imposible. Al entrar a Auschwitz II se lee un letrero de metal en forma de arco que dice: “Arbeit Macht Frei”, “El trabajo libera”.
A mediados del año 1942, cuando ya quedan muy pocos judíos polacos, los nazis ya habían tramado el plan de buscar y encontrar a todos los judíos que vivieran en cualquier rincón de Europa y exterminarlos. Así fue como Auschwitz se convirtió en el campo de exterminio más importante. Deciden extender las vías del tren dentro del campo para darse prisa y facilitarse la tarea de selección y muerte. En 1945, cuando los aliados se acercan ya al final de la guerra, los nazis se dan a la tarea de destruir todo lo que pudiera comprometerlos con los asesinatos.
Por más que trato, no logro entender la magnitud del odio y el grado de tortura que sufren las víctimas. Es entonces cuando califico a los nazis como el mismísimo diablo en vivo. Por primera vez en mi vida escucho que las barracas las habían diseñado para albergar 500 prisioneros cada una, pero las ocupan con 750. Todos hemos escuchado y visto en las pantallas cómo los hacían desnudar, les rapaban el cabello, les tatuaban una cifra numérica que forzosamente debían aprender a decir en alemán. Si no la sabían eran fusilados al momento. Sin embargo, es espantoso constatar las cámaras de gas y los hornos crematorios. Es estremecedor entrar al pabellón donde allí permanecen como testigos silenciosos cientos de maletas, pilas de cabello humano con el que fabricaban tela, miles de lentes, utensilios, peines, ropa y zapatos en una cantidad impresionante.
Ariel nos explica que los Sonder Comando, eran un grupo de prisioneros judíos que se ocupaban de llevar a los seleccionados a las cámaras de gas y hornos crematorios. Trabajan un mes y después ellos mismos eran reemplazados por otros prisioneros quienes los llevan de igual manera a la muerte, y ocupan su lugar para llevar a cabo la tarea de exterminio y así sucesivamente.
Presenciamos una ceremonia del ejército y policía israelí en una explanada donde todos nos unimos para honrar la muerte de seis millones de nuestros hermanos asesinados brutalmente. Se recitó el Kadish, cantamos Hatikva, lloramos y nos conmovimos en un acto inolvidable para nuestros corazones. Entonces, después de haber caminado por ese extenso campo de odio y muerte, imaginen lo gratificante que fue ver a los jóvenes del ejército y de la policía de Israel ahí presentes. Ellos son los que defienden y cuidan el país arriesgando su propia vida después de aquella maldita guerra. Verlos, te hace sentir que perteneces, que vives a salvo, que eres libre y que dentro de ti llevas por siempre la esencia de Eretz Israel.
Qué sentimiento de victoria cuando ondean y marchan con orgullo cargando nuestra bandera. Debemos tener presente que siempre velarán y lucharán por Israel. Entonces hay que aprender que aunque vivamos lejos tenemos la obligación de hacer conciencia en ayudarlos, apoyarlos cada uno de nosotros dentro de nuestras posibilidades. Recordar que si no fuera por ellos; sin el Estado de Israel no significaríamos nada.
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