
El Dr. Edgar Abarca Rojano, titular del Laboratorio de Respiración Celular perteneciente a la Escuela Superior de Medicina del Instituto Politécnico Nacional, se encuentra actualmente estudiando el eje cerebro-intestino,
El Dr. Edgar Abarca Rojano, titular del Laboratorio de Respiración Celular perteneciente a la Escuela Superior de Medicina del Instituto Politécnico Nacional, se encuentra actualmente estudiando el eje cerebro-intestino, un tema nuevo para la audiencia, que resulta interesante a nivel inmunológico, y que es necesario explicar al público en general en qué consiste.
A partir de unas células que se encuentran en la última porción del intestino delgado llamada íleon, se liberan hormonas denominadas incretinas, que nos apoyan con la sensibilidad a la insulina, hormona que se encarga de regular los niveles de glucosa en sangre, así como, liberar péptidos relacionados a la sensación de saciedad en el cerebro.
¿El colon participa en la regulación de energía del organismo al liberar glucosa? En estudios anteriores se ha demostrado que dentro de las placas musculares del colon también existen neuronas, las cuales, recogen información del medio exterior e interior para mantener al organismo en equilibrio. Para ello, las células del sistema inmunitario son importantes. Actualmente, este eje cebero-intestino se está relacionando con problemas de estrés, depresión, entre otros, y en particular, en el Laboratorio de Respiración Celular se está trabajando en la inmunología del colon.
Las investigaciones han llegado a definir a la flora intestinal como microbiota, la cual está compuesta por bacterias y lactobacilos en su mayoría; específicamente en el colon, el microbiota tiene una relación muy estrecha con las células que recubren nuestro colon y el sistema inmunitario.
Otros estudios demostraron que en el colon hay unos receptores llamador GPR´s (Receptores Ligados a Proteína G, por sus siglas en inglés) que se encargan de ingresar grasas de cadena corta generadas por la fermentación de la fibra del alimento a través del microbiota. Dichas grasas de cadena corta participan en muchas funciones en nuestro cuerpo, por ejemplo, nosotros estudiamos que el estrés crónico en los ratones provoca permeabilidad intestinal y estos receptores disminuyen. Esto cambia completamente las condiciones del colon promoviendo un ambiente inflamatorio particularmente en los seres humanos, ya que entra en función la hormona del estrés en el humano, conocida como cortisol, provocando permeabilidad intestinal y por ende da pie para la enfermedad inflamatoria intestinal, mejor conocida como colitis inflamatoria.
Una vez que el intestino está inflamado, alerta al sistema inmunitario y este sistema en conjunto con las capas que componen al colon, liberan substancias que, inmediatamente, buscan la cicatrización de manera local, sin embargo; no sólo se trata de una comunicación local, lo que encontramos es que con este sistema de neuronas que están conectadas en las capas musculares internas del intestino y que se comunican hacia el cerebro, secretan un mediador tipo hormona llamada Substancia P, que producen regeneración de la misma mucosa que recubre el intestino, de tal forma que la orden de reparación no sólo es en esta zona, sino también proviene del sistema nervioso central.
Resulta interesante subrayar que durante la inflamación del colon la composición de la microbiota cambia favoreciendo el crecimiento de bacterias patógenas que no generan grasas de cadena corta y con ello se interrumpe la nutrición del colon según investigaciones de otros autores.
Con estas investigaciones, actualmente se está dando una explicación más profunda sobre el origen de la enfermedad intestinal inflamatoria, con la finalidad de encontrar mejores alternativas terapéuticas y, en algún momento, encontrar un mejor tratamiento sobre dicha enfermedad.
//Dr. Edgar Abarca y Dr. Jonathan Cornejo, Laboratorio de Investigación Médica del Instituto Politécnico Nacional.
