Todos los individuos necesitamos un cierto grado
de independencia; pero, a su vez necesitamos a los demás para hacer que la vida sea mucho más soportable. Un grupo, es un conjunto de individuos donde existe una fuerte interacción, resultado de características, valores y necesidades comunes a todos. Todos necesitamos tener conciencia de pertenencia a un grupo.
Esta unión casi nunca es desinteresada, ya que cumple dos funciones básicas: la necesidad de tener a alguien que le entienda a uno y le comprenda, y aquélla que se basa en el deseo de satisfacer las necesidades específicas de cada uno. El grupo es un elemento idóneo para que sus miembros puedan relacionarse con el resto de la sociedad. Es decir, es una forma básica de integración social. A la hora de relacionarse con la sociedad, el ser humano busca continuamente la aprobación, rechazando a su vez el fracaso.
Es aquí donde juega el grupo un papel fundamental: el de apoyo. La falta de los amigos, familia, compañeros de trabajo acaba provocando tristeza, soledad, insatisfacción vital y una enorme falta de autoestima. Es decir, tener al lado a gente con la que uno se identifica ayuda a evitar desequilibrios mentales. A lo largo de nuestras vidas, los grupos van variando de acuerdo al cambio de nuestros intereses, pero lo que nunca cambia es la satisfacción que tiene uno al formar parte de un grupo, y contar con personas que puedan escucharte, apoyarte e incluso enseñarte nuevas cosas.
Los especialistas argumentan que las actividades recreativas y los ejercicios físicos en la Tercera Edad son generadores de bienestar psíquico e incremento de la autoestima. Es importante mantener las salidas grupales a lo largo de toda la vida para así evitar la tristeza que conlleva el estar solo en una casa. Mantenerse activo, estimula la mente y el cuerpo.
El martes 28 tuvimos el gusto de ser recibidos en el zoológico de Chapultepec, para visitar el Mariposario, en donde las atenciones y facilidades fueron notables, se liberaron alrededor de treinta mariposas en donde al volar se tenía que gritar el nombre de la mariposa que realizaba su vuelo por primera vez: “¡CDI!”, “¡Paz!”, “¡Beyajad!”, “¡Israel!”, “¡México!”, “¡Bondad!”, “¡Libertad!”, fueron algunos de los nombres que se escucharon al momento, la maravilla de ver la vida y el respeto que debe uno de sentir por ella, fue la gran lección aprendida y aparte el que nunca se es demasiado grande para aprender algo.
En Beyajad, nos preocupamos y ocupamos de siempre estar realizando actividades que fomenten lo necesario para mantener la estabilidad emocional así como la física.
