
Los arrecifes de coral son espacios poco profundos en el mar generados por corales,
que son colonias de pequeños animales que generan espacios rocosos y dan lugar al desarrollo de vida próspera, considerando plantas, animales y organismos pequeños. Los corales son especies muy importantes en el ecosistema, ya que gracias a ellos muchos peces obtienen su hogar y alimento, a la vez que ofrecen un hábitat ideal para que se desarrollen diversas especies de plantas y organismos fotosintéticos (eso quiere decir que generan su propio alimento con la luz del sol), dando como resultado la liberación de oxígeno (que respiramos) y la absorción de dióxido de carbono (nuestro principal contaminante). Los corales también nos protegen de fenómenos naturales como huracanes y tsunamis, porque al ser tan firmes y estar tan cerca de la superficie absorben mucha de la energía que arrastran estos sistemas climáticos.
Pero los corales son también especies frágiles y delicadas, se lastiman cuando el agua se calienta o se acidifica. El agua se ha estado calentando en las últimas décadas porque todo el planeta se ha estado calentando en las últimas décadas. Nuestra Tierra se calienta porque antes, El Sol nos mandaba la misma cantidad de calor que la que sacábamos, pero con nuestras actividades diarias hemos aumentado gradualmente la cantidad de dióxido de carbono en el aire, que se porta como un suéter que hace que la cantidad de claro que sacamos sea cada vez menor, mientras que la que nos da El Sol sigue siendo igual. El mismo dióxido de carbono entra al agua y la vuelve más ácida. La situación es preocupante, y mucha gente la ha notado, buscando maneras de tomar acción. Entre esas personas está Joey Amkie, que hace 8 años fundó el grupo de “Buceadores con Causa” en el marco de Juventud CDI, un conjunto de buzos que buscan aplicar este deporte en actividades que ofrezcan un beneficio al planeta, en ocasiones el control de especies invasoras, recolección de residuos sólidos, instalación de boyas, identificación y censado o restauración de arrecifes de coral, como fue el caso de la última intervención el mes pasado en Veracruz.
Por medio de técnicas desarrolladas por Oceanus A.C., se reprodujeron asexualmente especímenes de acrópora palmata, una especie de coral que se encuentra en las costas del Golfo de México, permitiendo así que más especies de animales regresen a las costas del estado y la vida sea más próspera, permitiendo que más especies de corales encuentren también un nicho para su reproducción.
Para llevar a cabo la actividad, se reunió un grupo de nueve personas entusiastas, dirigidos por Samantha Konstat y apoyados por el Centro Deportivo Israelita comprometidas y activas socialmente que dedicaron su tiempo y esfuerzo en llevar a cabo las labores de restauración a través del grupo de Buceo con Causa y de la mano con Oceanus A.C., logrando que reproducir 160 corales que con el paso de los meses crecerán debido a la asistencia y permitirán el desarrollo de más vida en el ecosistema.
Pero esto no es suficiente, cada acción positiva suma, pero para poder lograr vivir en un ambiente saludable donde el clima sea óptimo y las especies dejen de sufrir, necesitamos también limitar nuestras emisiones, tratando de conta[1]minar menos y siendo conscientes de lo que consumimos. Busquemos reducir nuestra huella y hacer un mundo mejor para nosotros, nuestros hijos, nuestros vecinos, las plantas, los animales y todos, logrando que, eventualmente, las actividades hermosas y necesarias que se llevaron a cabo en el puerto de Veracruz sea solamente hermosas.
// Moisés Duek
