La salud mental en la era de la inmediatez
La salud mental se ha vuelto una utopía, es decir, algo que parece prácticamente imposible de alcanzar. ¿Es esto cierto?
Actualmente, vivimos en un mundo en donde cada vez vemos con más frecuencia a niños, jóvenes y adultos diagnosticados con algún trastorno mental como ansiedad, depresión, TDA/H y demás. El Instituto Nacional de Psiquiatría estima que al menos 1 de cada 3 mexicanos enfrentará algún trastorno a lo largo de su vida. Lo que nos lleva a preguntarnos: ¿qué está pasando?
Es verdad que nos enfrentamos a un sobrediagnóstico de este tipo de padecimientos, muchas veces por desconocimiento, falta de profesionalismo y su normalización, sin embargo, muchos de ellos también se deben a un intento de autodiagnóstico, de querer encasillar nuestra “disfuncionalidad” y, sobre todo, de querer entender y, en ocasiones, justificar nuestro sufrimiento.
Por ejemplo, el TDA (Trastorno por Déficit de Atención) es cada vez más frecuente en niños, pero valdría la pena preguntarnos qué tanto de este diagnóstico se debe al sobreestímulo que experimentamos a diario, donde es casi imposible focalizar nuestra atención por la misma exigencia del entorno. Es un hecho, vivimos en una era tecnológica en donde estamos acostumbrados a que todo sea rápido, a la recompensa inmediata, y en donde cada vez es más difícil mantenernos entretenidos o enfocados en una misma tarea o actividad.
Estamos inmersos en un mundo que, aunque parece mantenernos conectados todo el tiempo, también nos orilla a querer, o más bien, a necesitar aislarnos por la misma sobrecarga, lo que puede propiciar la aparición de depresión y ansiedad. No obstante, es importante mencionar que sentir “estrés” es normal y parte fundamental del desarrollo. Se vuelve patológico cuando ese estrés es paralizante y nos impide hacer cosas, o cuando forma parte de nuestro día a día y, por ende, se vuelve crónico.
Bajo esta premisa, nos vemos en la necesidad de buscar ayuda, sin embargo, la queremos fácil y rápida. Por lo que acudimos y nos basamos en modelos como “ChatGPT”. Lo delicado de intentar atender nuestra salud mental con este tipo de herramientas es que están creadas para satisfacer al usuario.
Hay varios casos reportados de psicosis inducida por la IA. De acuerdo con National Geographic España, ésta puede alimentar la estructura delirante en personas vulnerables, ya que está diseñada para validar en lugar de confrontar al sujeto. Es importante aclarar que ChatGPT no origina “psicosis” en sí, pero puede representar un riesgo para personas con predisposición. Asimismo, hay casos también de suicidio en donde, aunque inicialmente respondió con empatía y apoyo, también proporcionó información sobre métodos específicos de suicidio.
En fin, no se trata de satanizar la Inteligencia Artificial, sino de cuestionarla y de tener un mejor entendimiento del peligro que puede representar dejar nuestra psique en manos de chatbots como “ChatGPT”.
La salud mental no se resuelve con inmediatez, es un proceso que implica la capacidad de la persona para mirarse a sí misma. Desafortunadamente, la terapia psicológica no es accesible, pasando a ser un “privilegio” para muchos. Aun así, aunque nuestro estilo de vida dificulte o represente un obstáculo para nuestra salud mental, es importante hacernos cargo, buscar alternativas y acudir a espacios de apoyo. Porque, al final, entendernos no es cuestión de velocidad, sino de profundidad.
// Ruthy Penhos
Departamento de Psicología del CDI









