
Ahora que el mundo está agitado, me encuentro con varias noticias que me ponen más nervioso.
Ahora que el mundo está agitado, me encuentro con varias noticias que me ponen más nervioso. Es el embate continuo hacia libros y artículos con fines generalmente ocultos y aviesos o, por simple ignorancia y fanatismo. Ejemplos recientes:
1.- Un individuo enajenado por las proclamas de sus líderes decidió acuchillar al escritor británico-estadunidense de origen indio Salman Rushdie obedeciendo una fatwa iraní. Todo el mundo se horrorizó, pero algunos medios y líderes se congratularon de este acto. Rushdie se recupera lentamente y está de buen humor, afortunadamente.
2.- En varios condados de Texas, aunque seguramente hay otros en muchas partes, el consejo de padres de familia de escuelas y autoridades están en campaña para prohibir la lectura de libros considerados “obscenos, in- morales, o que presentan imágenes de diversidad y pensamientos distintos a lo que esa sociedad considera “decente”. Un ejemplo fue una versión animada del diario de Anna Frank.
3.- Hay países donde, so pretexto de educar a la niñez, se entregan libros de texto que no enseñan únicamente sino, por distintas razones, promueven ideologías obligatorias para que el alumnado sea adoctrinado a beneficio de tal gobierno o partido. Esto es válido también para la instrucción obligatoria de religiones o sectarismos impuestos de fuera, sin la intervención de los padres.
4.- Que no se nos olviden algunos ejemplos perversos: la quema de libros prohibidos por los nazis en Alemania, la prohibición de introducir lecturas comunistas o liberales con Franco y otros dictadores, o lo mismo en la Unión Soviética, Cuba, Corea del Norte con propaganda burguesa, etc.
Hay que hacer ciertas aclaraciones:
1.- La lectura de un libro debe ser apropiada a la edad del lector, definitivamente. Hay necesidad que profe- sores, padres y autoridades supervisen y eviten lecturas vulgares, peligrosas, pero con inteligencia.
2.- Leer es un placer para mí y hay muchas formas electrónicas que facilitan la lectura, aunque sigo prefiriendo el papel. Hay que mezclarlas, pero seguir leyendo. Parafraseando un lema: “Pienso, leo y luego existo” (y escribo mientras pueda)
3.- No hay duda de que la humanidad es, con todas sus fallas y retrocesos, cada vez más adepta a leer, aunque falta mucho trecho por andar, y hay infinidad de atracciones que nos roban el precioso tiempo de lectura. Con trabajo, pero avanzamos. Los escritores(as) legendarios y actuales nos siguen dando maravillas para leer y conmovernos. Claro, también hay mediocridad, comercialismo y basura, pero nosotros los lectores sabremos separarlos y leer del infinito repertorio actual. Y, también hay bibliotecas públicas y escolares por si faltan recursos. No hay pretextos. Una anécdota personal: A los tres años me enfermé de polio en una de esas epidemias que aterrorizaban a los padres. Estuve varios meses en cama sin saber si llegaría a caminar. No había televisiones y el niño estaba aburrido. Mis padres tuvieron la genial idea de… ¡enseñarme a leer! Terminó la crisis, caminé y llevo una vida casi normal, pero la lectura es un vicio que nunca pude erradicar. ¡Gracias, mamá! Cuan- do mis padres me prohibían leer algún libro inconveniente, lo primero que hacía era hacerlo a escondidas. De leer como acto diario indispensable a escribir sólo había un paso… y aquí estoy.
Reflexionen amigos, lean y promuevan la lectura a sus hijos. gzsalo@gmail.com
// SALO GRABINSKY
