
Por mi honor prometo, hacer todo lo que esté dentro de mis posibilidades para cumplir con mi deber, con mi pueblo y mi país, ayudar al prójimo en todo momento, ser leal al CDI y cumplir fielmente las Leyes de Macabi Hatzair.”
Es tan sólo una frase pero con ella lleva un alto significado. En esta simple frase podemos ver años de compromiso y gotas de esfuerzo, cientos de madrijim y janijim lo han recitado por un simple factor en común, el amor a un movimiento y la pasión de mediante la educación no formal, cambiar el mundo.
Creo que no hay un macabeo que no se le ponga la piel de punta al escuchar esta frase porque sabemos todos los valores y enseñanzas que conlleva. Sólo de escucharla nos acordamos de las porras que cantamos para entrar a la comida, de las mejores conclusiones y risas con nuestros amigos, de todas las enseñanzas y sobre todo de cómo queremos cambiar el mundo como macabeos íntegros, honestos, judíos, sionistas, scauticos y apreciando el fruto del es- fuerzo ajeno sin decaer en nuestro espíritu. Ésa es la esencia de nuestro movimiento, mediante las experiencias y la vivencia de nuestras peulot, formar líderes comunitarios de extraordinarios, como bien lo hemos hecho a lo largo de nuestra historia, creando desde políticos y abogados hasta presidentes de FeMeJJ y organismos importantes de la comunidad, personas que durante toda su trayectoria tendrán inculcado el sentimiento y la semilla macabea.
Involucramos sentimientos y emociones en nuestro método de enseñanza para que el aprendizaje de nuestros janijim sea lo más gratificante posible, porque el día de hoy yo les puedo decir que lo que aprendes dentro de Macabi no lo olvidas nunca y que Macabi forma gran parte de lo que soy hoy como persona, cumpliendo con la promesa de Macabi hoy y probablemente el resto de mis días.
Este espíritu, nos ha alumbrado el camino como si fuera la antorcha de Modín en los tiempos más oscuros, alumbró a los macabeos en la lucha con los griegos, a Freddie Hirsch en la Shoah, a los líderes de la bandera de Ludwigsfelde, a los kibutzeanos macabeos en Israel, a los fundadores de Macabi México, a nosotros durante el coronavirus
y ahora es nuestra responsabilidad que la antorcha se mantenga encendida.
Para mantener la llama encendida, los invitamos al campamento final para que nuestros próximos líderes comunitarios puedan cumplir fielmente con los ideales macabeos, sionistas y judíos.
