Un encuentro del colegio Atid y The Dinah Project

Un encuentro del colegio Atid y The Dinah Project

Hay tradiciones que nos conectan con nuestras raíces, pero también existen momentos en los que esas tradiciones adquieren un significado que va mucho más allá de ellas mismas. El pasado 18 de septiembre, alumnas del Atid se reunieron con sus mamás y abuelas para vivir uno de esos momentos: un encuentro de memoria, solidaridad y unión en torno a la Hafrashat Jalá.

La jornada se realizó en apoyo a The Dinah Project, organización dedicada a visibilizar y acompañar a mujeres víctimas de violencia sexual ocurrida el 7 de octubre, brindándoles un espacio para ser escuchadas y acompañadas en sus procesos de sanación.

El encuentro comenzó con el testimonio de Ilana Gritzewsky, cuya historia nos llevó a reflexionar sobre la responsabilidad que tenemos como mujeres de acompañarnos unas a otras. Sus palabras recordaron que, incluso en momentos difíciles, existe una red que nos sostiene: mujeres que escuchan, que están presentes y que ayudan a mantener viva la memoria para que pueda transmitirse de una generación a otra.

Y precisamente las generaciones fueron parte esencial de este encuentro. La presencia de mamás y abuelas hizo posible compartir una tradición desde distintas etapas de la vida, reconociendo el legado que cada una recibe y, a su vez, transmite.

En el contexto de Aseret Yemei Teshuvá, este encuentro adquirió un significado aún más profundo, se trató de un espacio para mirar hacia atrás, reflexionar y elegir cómo queremos seguir adelante.

Durante la jornada, nuestra directora, Aliza Eskenazi, compartió una frase que sintetizó el espíritu de lo que estábamos viviendo: “Donde ellos quieren sembrar odio, nosotras amasamos; donde quieren destruir, nosotras sembramos vida”.

También una de nuestras alumnas compartió unas palabras en nombre del Colegio Atid, reconociendo que estar juntas en ese momento representaba mucho más que preparar y decorar jalot.

Era una manera de recordar, acompañar y mostrar solidaridad con mujeres que han atravesado experiencias que nadie debería vivir. Como comunidad, quizá no podemos cambiar lo que ocurrió, pero sí podemos estar presentes, mantener viva la memoria y acompañar.

El momento central llegó con la Hafrashat Jalá. Al pronunciar juntas la berajá, nuestras voces se encontraron en un mismo espacio y una misma intención. El ritual nos permitió conectar pasado, presente y futuro, mientras trenzábamos y decorábamos nuestras jalot como una expresión compartida de creatividad y tradición.

En ese acto sencillo y profundamente simbólico encontramos también un vínculo con el propósito de The Dinah Project: escuchar las historias de otras mujeres, reconocer su dolor y recordar que acompañarnos también es una forma de actuar. Porque cuando una mujer encuentra apoyo en otra, la solidaridad deja de ser una idea y se convierte en presencia.

El 18 de septiembre nos recordó que nuestras tradiciones también pueden convertirse en espacios para reflexionar, acompañar y construir comunidad.

Las historias que recibimos de quienes estuvieron antes que nosotros pueden ayudarnos a comprender nuestro presente. Y que, cuando distintas generaciones se reúnen, la memoria no solo se conserva, sino que se transforma en una fuerza que nos conecta y nos invita a seguir adelante juntas.

// Sara Romano

Directora adjunta de Torá y

Educación Judía del Colegio Atid