
Cuando nos convertimos en padres, se despierta una serie de emociones, expectativas
y deseos. En la mayoría de los casos la mamá es la que está más apegada al hijo, y es por ello que se establece un vínculo muy fuerte entre ellos, pero también es de suma importancia establecer y fomentar el vínculo entre los padres y los hijos.
Dicha relación debe estar basada en el cariño y respeto, es fundamental reconocerle a cada hijo por sus logros, y entender que cada uno es diferente, y las necesidades van cambiando.
Para fortalecer el vínculo se recomienda lo siguiente:
Los padres deben establecer en conjunto con la mamá las reglas, las cuales se deben seguir sin importar la situación. No quitarse autoridad frente a los chicos.
Valorar el esfuerzo de cada hijo, sin importar el resultado.
Mostrar un interés genuino en los intereses de cada uno.
Establecer un vínculo de comunicación y confianza.
Exigir lo esperado a su edad.
No acumular conflictos ni mal entendidos.
Mostrar cariño.
En ocasiones cometemos el error de comparar a los hijos por sus logaros, calificaciones, personalidad etcétera, lo que provoca resentimiento y mucho dolor ellos.
Debemos entender que las expectativas que tenemos hacia nuestros hijos, no necesariamente es lo mejor para ellos, en ocasiones estas expectativas son deseos nuestros, los cuales no logramos cumplir, esperando que ellos lo logren.
Lo más importante es respetarlos y entender que cada uno de ellos es diferente, tienen su propia personalidad, sueños, deseos.
Para establecer una relación saludable debemos sustituir el castigo por oportunidades de aprendizaje, ya que el castigo provoca que los niños saquen su ira y frustración a través de los berrinches o llanto.
Esto sucede ya que los padres quieren mostrar su control frente a los hijos, pero cuando los padres entienden que castigarllos por las mismas razones una y otra vez no tiene sentido, es cuando deciden enseñarles a vincularse de otra forma y ayudarles a cambiar su comportamiento.
Como padres, nosotros somos el modelo a seguir de nuestros hijos, no ignoremos el mal comportamiento o sus berrinches, al contrario, debemos buscar una solución al problema, y cuando vemos que no podemos lidiar solos, es momento de buscar ayuda profesional.
//Adi Tzaban
*Psicóloga, coach, terapeuta cognitivo – conductual
