Ganamos el Rocket Challenge con Alertica

Ganamos el Rocket Challenge con Alertica.

El Rocket Challenge es un concurso de emprendimiento e innovación para jóvenes de preparatoria de la red escolar de la Comunidad Judía en México, enfocado en desarrollar habilidades de negocios, creatividad y trabajo en equipo para convertir ideas en proyectos reales, a través de mentorías que permiten a los participantes aprender a estructurar mejor una empresa y ver si un producto se va poder hacer o si se tiene que cambiar algo para su lanzamiento, desde la parte de viabilidad hasta la factibilidad. Los participantes aprenden a organizar mejor sus ideas, tomar decisiones y entender cómo funciona el proceso de llevar un proyecto desde cero hasta algo más concreto.

Empezamos este proyecto gracias a nuestra clase de Negocios y Emprendimiento en la escuela.

Al principio solo lo veíamos como una calificación más, ya que nunca imaginamos hasta dónde llegaríamos.

Empezamos desde las primeras etapas de la competencia cuando solo era tener una idea base y darla a conocer a los demás.

Con el apoyo de nuestra maestra, cada clase fuimos trabajando y modificando los detalles necesarios para poder avanzar a las fases posteriores.

Básicamente, tuvimos que cumplir con la entrega de ciertos entregables: el nombre, el logo, los productos, la proyección de ventas, la viabilidad y el desarrollo funcional de nuestros prototipos; en nuestro caso: las pulseras y la aplicación.

 Parte de este proceso involucró nuestra asistencia a las diferentes capacitaciones guiadas por expertos en algunas áreas relacionadas con negocios, como inversiones, finanzas y factibilidad, entre otras.

De esta manera pudimos tener una perspectiva más realista y fundamental para el desarrollo de nuestro proyecto.

Alertica es un proyecto que nació desde la necesidad de hacer eficiente el proceso para obtener tus datos e historial médico en caso de emergencias en las cuales no puedes entregar tu información por cualquier eventualidad.

Como equipo nos planteamos resolver una necesidad real que puede cambiar y salvar vidas, esto lo logramos por medio de joyería con un chip NFC que almacena toda tu información médica en caso de alguna emergencia.

¿Cómo funciona? Entras a la app, creas tu cuenta y llenas toda tu información médica en los espacios correspondientes, y de ahí se conecta con tu accesorio para obtener toda tu información médica.

Al momento de llegar a la competencia no tuvimos la tecnología 100% desarrollada, pero sí llegamos con un MVP (Mínimo Producto Viable) para que los jueces se den una idea de cómo funcionará el producto.

Nuestra experiencia en el Rocket Challenge fue muy retadora, llena de desafíos y con mucho crecimiento. Tuvimos varios obstáculos a lo largo del proceso, desde algo que puede parecer tan simple como escoger el nombre, hasta algo más complejo como pasar de una idea a la realidad. Todo esto nos dio una pequeña prueba y un baño de agua fría sobre cómo funcionan los negocios en diferentes lugares y los procesos que conllevan.

A lo largo de la competencia nos enfrentamos a más de 70 equipos y 300 alumnos con el mismo objetivo: desarrollar un proyecto que cumpla con los estándares para ser el ganador del Rocket Challenge.

Al final de todo, lo conseguimos, dando nuestro 100 por ciento dentro y fuera de la escuela para poder presentar el mejor proyecto dentro de los estándares requeridos; hicimos sacrificios, pero valieron la pena.

 La satisfacción de ganar el primer lugar y realizar un viaje a Nueva York no se cambia por nada del mundo; al final es una experiencia inolvidable y muy enriquecedora.

El viaje a Nueva York, que formó parte del premio obtenido en la competencia, fue una experiencia muy valiosa. Durante cuatro días tuvimos la oportunidad de visitar distintos espacios como Very Bonito Studio, Yeshiva University, Rockefeller Center, Google, NewLab, American Dream Mall y la ONU, lo que nos permitió conocer de cerca distintos enfoques del mundo profesional y emprendedor. Uno de los momentos más significativos para nosotros fue el Rockefeller Center, donde asistimos a una presentación sobre inversiones y pudimos platicar directamente con dos profesionales del área, lo que nos ayudó a entender la importancia de contar con un asesor financiero y saber manejar adecuadamente los recursos.

Además, este viaje no solo fortaleció nuestros conocimientos, sino que también nos unió como equipo y nos dio la oportunidad de recibir consejos valiosos de personas con experiencia, que nos motivaron a seguir desarrollando nuestro proyecto con mayor compromiso y visión a futuro.

Creo que hay que destacar que una de las cosas más importantes, sin duda, fue las amistades formadas gracias al proyecto.

Al principio solo éramos compañeros de clase que teníamos que formar equipos para tener una calificación, y conforme al avance del concurso logramos formar un vínculo mucho más fuerte y cercano.

Esta experiencia permitió que saliéramos de esta realidad profesional para poder crear amistades que estamos seguros durarán para el resto de nuestras vidas.

Parte de esto también involucró aprender a dejar de lado temas personales, buscando lo mejor del proyecto, pero siempre sabiendo que tendríamos el apoyo del resto del equipo para resolver las dificultades que se nos presentaron.

Al final de cuentas  todo nuestro esfuerzo y dedicación al proyecto valieron la pena y, aunque no hubiéramos ganado nos quedaríamos con la experiencia que adquirimos a lo largo del proceso y las amistades que creamos en el camino.

Más allá de los resultados obtenidos, esta experiencia nos dejó aprendizajes de vida.

Aprendimos la importancia del trabajo en equipo, la comunicación y la capacidad de adaptarnos a situaciones inesperadas.

También entendimos que cometer errores es parte fundamental del proceso, ya que cada dificultad representó una oportunidad para mejorar nuestro proyecto y crecer como personas.

Además, desarrollamos mayor confianza en nuestras ideas y en nuestra capacidad para llevarlas a cabo, lo que nos motiva a seguir creciendo tanto a nivel personal como profesional.

Tanto el proyecto como toda esta experiencia nos dejaron claro que una idea sí puede convertirse en algo real cuando hay disciplina, visión y un equipo comprometido detrás.

Alertica empezó como un trabajo de clase y terminó llevándonos a vivir experiencias que nunca imaginamos, conocer personas increíbles y abrirnos la mente a un mundo mucho más grande. Todo el proceso nos hizo crecer muchísimo, no solo en temas de negocios y emprendimiento, sino también como personas.

 Nos dimos cuenta de que sí somos capaces de crear algo con impacto real, de adaptarnos, resolver problemas y seguir adelante, aunque las cosas no salgan perfectas al principio.

Sin duda, esta experiencia nos marcó y nos motivó a seguir buscando proyectos, retos y oportunidades que nos permitan seguir creciendo, innovando y dejando huella en el futuro.

// VÍctor Rittner, Isaac Capon, Galit Frenk y Michelle Viso