Hablemos de Jorge Luis Borges

Hablemos de Jorge Luis Borges

Leer a Borges es entrar a un universo en donde la literatura se vuelve un juego en la mente. Sus cuentos y ensayos mezclan la realidad y la ficción para hablar del tiempo, el destino, los laberintos y la identidad.

En esta ocasión, la Biblioteca Moisés y Basi Mischne te invita a leer a Jorge Luis Borges Acevedo; leerlo cambia la forma en que entendemos los libros y el mundo.

Él nació un 24 de agosto de 1899 en Buenos Aires. Fue poeta, ensayista y escritor. Su genialidad no estriba en inventar nuevos mundos, sino en dotar de una frescura asombrosa a lo que ya creíamos caduco. Nadie había esculpido la literatura con semejante prisma, y su eco sigue siendo irrepetible.

Borges colaboró en revistas literarias, francesas y españolas, en donde publicó ensayos y manifiestos. Participó con Macedonio Fernández en la fundación de las revistas Prisma y Prosa. En 1923 publicó su primer libro de poemas, Fervor de Buenos Aires, y en 1935, Historia universal de la infamia, compuesto por una serie de relatos breves.

Durante los años 30 su fama creció en Argentina y publicó diversas obras en colaboración con Bioy Casares, entre las que cabe subrayar Antología de la literatura fantástica. Durante estos años su actividad literaria se amplió con la crítica literaria y la traducción de autores como Virginia Woolf, Henri Michaux o William Faulkner.

Fue bibliotecario en Buenos Aires de 1937 a 1945, también conferencista y profesor de literatura. Fue presidente de la Sociedad Argentina de Escritores, miembro de la Academia Argentina de las Letras y director de la Biblioteca Nacional de Argentina desde 1955 hasta 1974. En 1961 compartió con Samuel Beckett el Premio Formentor, otorgado por el Congreso Internacional de Editores. Desde 1964 publicó indistintamente en verso y en prosa.

Borges utilizó un singular estilo literario, basado en la interpretación de conceptos como los de tiempo, espacio, destino o realidad. La simbología que utilizó remite a los autores que más influyeron en él -William Shakespeare, Thomas De Quincey, Rudyard Kipling o Joseph Conrad-, además de la Biblia, la Cábala judía, las primigenias literaturas europeas, la literatura clásica y la filosofía. Borges fue una máquina de releer para reescribir y así, termina por reinventar los materiales con los que trabajaba. No se trata ya de inspiraciones ni singularidades; se trata de volver a pegar las partes de otro modo. Y así, siempre de modo caótico y fragmentario, nos coloca ante la posibilidad de una ilusión: adentrarnos en la médula de todos los relatos importantes de la Historia, en la explicación potencial de todas las tradiciones en las que se sustenta la cultura humana. Hoy hay que leerlo porque fue el hombre que, con el conocimiento de muchas cartas de la literatura, de la alta y de la baja literatura, y de la Historiografía y de la filosofía y de su particular memoria, barajó y dio de nuevo, reseteó la manera de leerlo todo.

Te esperamos en la Biblioteca del Dépor para que descubrastodos los libros que tenemos de este memorable autor.  

¡Te esperamos!

//Angie Ríos