La moda y los lkibros

La moda y los libros

Hace un tiempo salió un artículo llamado: “Alba Luna, la modelo con un club de lectura: Si el postureo consiste en leer, ¡adelante! Quien lleva un libro de adorno quizá le dé una oportunidad”. Este artículo me hizo recordar que la relación entre la moda y la lectura ha evolucionado de ser un reflejo de estatus social a convertirse en una herramienta de identidad estética y contracultura en la era digital.

Justo este artículo de Alba Luna menciona que quien haya recorrido alguna vez el detrás de escena de cualquier semana de la moda se habrá topado con una gran cantidad de modelos enfrascadas en la lectura. Esto les posibilita evadirse de interminables esperas y tediosas sesiones de maquillaje. Cuando las hermanas Hadid fueron fotografiadas leyendo durante sus descansos en la Semana de la Moda de París, el New York Post aseguró que los libros eran “el nuevo accesorio de moda”, una afirmación que muchos consideraron sexista al insinuar que las mujeres llevan libros como un adorno estético.

Y claro, las modelos tienen una existencia muy solitaria, por lo que la lectura las ayuda a evadir la soledad de manera rápida y sencilla, porque los libros se pueden convertir en aliados para escapar de sus tiempos muertos o, por supuesto, también pueden ser sus compañeros de viaje.

En la actualidad, los libros son una nueva manera de construir la imagen que se proyecta a través de la cultura que cada uno decide consumir. Se especula que las celebridades y los influencers de moda tienen “estilistas de libros” que seleccionan el material de lectura con el que quieren ser fotografiados.

El artículo de Alba Luna toca un fenómeno clave: el uso del libro como un accesorio (o postureo), una tendencia que, lejos de ser nueva, ha impactado la percepción de los libros a lo largo del tiempo. Un ejemplo de esto es que, históricamente, especialmente en los siglos XVIII y XIX, los libros eran objetos de lujo costosos y de acceso exclusivo. En algunas fotografías o retratos en la historia, el exhibir o poseer libros era la moda para demostrar riqueza, educación y un gusto refinado; la lectura pública definía a las clases altas.

El siglo XX fue una época en la que estuvieron de moda las portadas de libros icónicas. Editoriales como Penguin Books revolucionaron el mercado al fusionar el diseño gráfico de vanguardia con los libros de bolsillo. Llevar un libro específico bajo el brazo se convirtió en una declaración de estilo personal y de alineación con ciertos movimientos artísticos o políticos.

Ya para el siglo XXI, surgió un fenómeno llamado “Book Trend”, en donde los diseñadores de alta costura han incluido libros físicos o bolsos con forma de libro (como los de Olympia Le-Tan) en sus desfiles. El libro se volvió un accesorio cool, modelos y celebridades empezaron a ser fotografiadas por paparazzis usando libros clásicos como parte de su outfit, elevando la lectura a una categoría de tendencia visual y aspiracional.

En este momento de la era digital, surgen BookTok, Bookstagram y las estéticas literarias, en donde la lectura adquiere una presencia importante, principalmente en las redes sociales. Por ejemplo, se han creado estéticas completas (como el Dark Academia) basadas en la moda de vestir como un estudiante clásico rodeado de libros antiguos.

Quizá el postureo sea, de alguna manera, la puerta de entrada a la lectura. Aunque el interés inicial sea estético o para una foto, el objeto físico sigue estando presente.

La “moda de leer” democratiza el libro y reduce el estigma de que la lectura es aburrida, atrayendo a nuevos lectores que deciden abrir el libro que inicialmente compraron por su portada.
¡No te quedes atrás y ponte a la moda! Visita la Biblioteca Moisés y Basi Mischne y saca un libro para que combine contigo, y empieza a leerlo. ¡Te esperamos!

// Angie Ríos